Camino hacia la verdad

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Vuelo de Madrid a Kandahar (Afganistán). La guerra continúa…

Saúl vuela en la incertidumbre a cubrir una noticia. Incierta es la vida y el tiempo cuando pasan cosas importantes, como la guerra. Los problemas desde la altura se ven desde otra perspectiva, la existencia que hoy es valiosa mañana se pierde. Que estúpido es el orgullo desmesurado y otro sentimientos desbordados.

Me dirijo quizás hacia mi muerte, pero… ¿Qué es mi profesión si la gente no puede saber lo que sucede?. En las dos torres de New York mi querida Sara murió, lo que más amaba en el mundo. No apoyo la guerra, quizás sea necesaria, no lo sé. Sólo quiero combatir con la verdad, que el mundo vea que pasa allí.

El avión aterriza, Saúl se dirige hacia una base militar y de ahí a Kandahar en jeep blindado. Fotografía todo lo que cree interesante durante el trayecto, instantes que pasaran a la historia, un soldado con la mirada perdida, un niño mirando un tanque destruido, coches en llamas. Por fin llegan llegan a la periferia de Kandahar, de repente comienzan a dispararles. !Un ataque!, Saúl se agacha tapando la cámara de fotos por instinto, por una ventana del camión blindado ve marines saliendo a gritos. Ametralladoras PK y fusiles rebeldes hacen silbar el aire con cientos de balas, fusiles de asalto M16 americanos responden. Explosiones de granadas, una o dos impactan en su vehículo el cuál se detiene inutilizado, gritos, recuerda a Sara que murió, tiene miedo. Le avisan que salga del camión, se abre la compuerta, salta y corre con dos soldados hacia el resguardo de una casa. Una bala alcanza la pierna del marine, su compañero dispara a las ventanas desde las que abren fuego los rebeldes a unos 50 metros. Tiene miedo ¿Todo terminará aquí?, alcanzan al otro combatiente en el cuello y muere. Saúl rodea con su brazo a Frank –el otro soldado herido en la pierna–. Le ayuda a caminar, su extremidad sangra mucho, el m16 le tiembla en la mano. Los dos sudan la amenaza del Hades, corren lejos de ese lugar hacia otra casa amarillo tierra, a cubierto.

Cadáveres en el suelo, desolación dibujada en sus ojos. Sus compañeros, están todos muertos, varios vehículos en llamas. El soldado dispara a dos rebeldes que se dirigen hacia ellos, Saúl se agacha, los dos caen al suelo. Uno semi muerto alcanza al Frank en la cabeza, muere al instante. Saúl le mira, ya no esta en este mundo, coge su fusil. Corre hacia la puerta de otra casa, está abierta, entra. Una mujer joven y hermosa le mira con ojos asustados, tiene en los brazos a un niño, por como lo mira, es su simiente, esta muerto. Oyen gritos y Saúl le hace señas que tienen que irse, ella mueve la cabeza negando con el niño en brazos, el periodista esta aturdido.

Entra un rebelde, Saúl le dispara, mata por primera vez, el rebelde cae. Ha salvado su piel y la de ella, anima a la mujer afgana, ella le sigue hacia una puerta trasera, otra calle de arena y casas amarillas. Silencio ¿Todos han caído?. Se acercan voces en Afgano, ¿Serán aliados? Salen a otra calle, solo se escucha el viento con olor a locura y absurdo. Saúl va primero,
corren al refugio de una casa, entran, una cabra dentro que le mira sin entender que hace él allí. Helicópteros Apache en el cielo, se renueva el fuego. Saúl continúa haciendo fotografias cuando puede, piensa que si sobrevive a esta historia muchos verán un fragmento de la verdad. El ejército aliado está retomando la ciudad. Escondidos en la casa, esperan, Saúl empuña el arma con fuerza, protege a la mujer y a su vida. Se miran fijamente a los ojos, el tiempo se congela, y la guerra desaparece por unos instantes. Saben que su vida jamás será igual. Entran soldados a la casa, Saúl tira el arma al suelo y muestra temblando el carnet de prensa. Sonríe mientras hace gestos a la mujer con las palmas hacia abajo para calmarla. La Afgana mira a Saúl a los ojos con expresión de esperanza y cariño, después al infante inerte en sus brazos, desconsolada, llora de nuevo.

San Francisco, diez años después, un hombre está sentado en el sofa de su hogar, junto a él, su hijo con facciones afganas le pregunta:

–Papá ¿Cómo conociste a mamá? -Hijo, la conocí entre muerte y desesperación. Graciás a la verdad que hasta ella me llevo.

Comentarios

  1. DavidRubio

    2 mayo, 2013

    Muy bien narrada la escena de acción y optimista final. Saludos

    • Rojo.Nieve

      2 mayo, 2013

      Gracias David, supongo que a todos nos gustan los finales felices jeje.
      Saludos compañero…

  2. volivar

    2 mayo, 2013

    Rojo.Nieve: con esta narración nos has demostrado lo que es un verdadero escritor. Usas un excelente estilo; eres claro en tus expresiones, Empleas las palabras exactas, propias y adecuadas. eres como un excelente pintor , que conoce los colones a la perfección antes de hacer su cuadro. Tú, conoces las herramientas de la literatura, las palabras, y haces muy buen uso de ellas,
    Tú, amigo, no es un principiante, pues tienes la gran cualidad de usar muy bien las figuras retóricas, para tener al lector en un cada vez más intenso suspenso, para terminar en un final tranquilo, completamente inesperado,
    feliz.
    Mi voto
    Volivar (Jorge Martínez. México)

  3. Rojo.Nieve

    2 mayo, 2013

    Gracias Jorge por tu inyección de estímulo, es un cálido abrazo viniendo de un escritor de tu calidad y humanidad como he podido vislumbrar en alguno de tus relatos.
    Cada día intento aprender de los halagos y de las críticas, creo que todas son necesarias para seguir en esta carrera tras las mejores narraciones e historias.
    Es muy hermoso escribir y llena la vida de una forma muy especial, todavía quedan tantas cosas por contar y relatar…
    Un abrazo compañero…

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