El psicoanalista del parque

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    Sentado en éste banco me siento como un cura dentro del confesionario. Detrás hay otro en el que la gente se sienta de espaldas a mí. Todos los días escucho interminables charlas de jovencitos haciéndose promesas de amor: él con voz desesperada y ella de indecisa. Ellos no notan esas leves diferencias porque solo escuchan bullendo en el cerebro sus propias hormonas, estimuladas por alguna reacción química invisible entre sus cuerpos, que no responde a la lógica sino a la mecánica. Las palomas que vienen a comer a mis pies y se cortejan, sin importarles mi presencia; como si yo fuese una estatua del
    parque, me hacen pensar que nuestro verdadero vínculo con el reino animal radica en la ignorancia, es decir, nuestro verdadero instinto animal es ser ingenuos.

    Hace poco más de un mes se sentó en el banco contrario un hombre cuya edad debe rondar los treinta años, aunque nunca lo ha dicho ni yo le he preguntado, me aventuro a pensar que esa es su edad aproximadamente, porque según lo que le he oído no soy capaz de imaginarlo menor ni mayor. Sin darme cuenta pasé de ser un viejo cuya única distracción es alimentar a las palomas todas la tardes de dos a cinco (aunque a veces me quedo a ver el ocaso), a ser un psicoanalista silencioso. Me dedico solo a oír, mis necesidades expresivas han menguado con los años y me interesa más escuchar que ser escuchado. El banco se convirtió en diván y en mi centro de pruebas, donde escucho los ecos de la sociedad aunque me halle excluido de ella. Éste hombre día tras día empieza su monólogo hablando de su amante, a la que espera en el parque después de salir de la oficina, mientras
    su esposa le prepara una deliciosa cena, que él se comerá más tarde fría y a solas, masticando exhausto el peso de su conciencia.

    Me llamó tanto la atención que la gente no reparara en mi presencia, que decidí empezar a tomar notas de la conducta de todos los visitantes de mi diván. Todo tipo de personas han pasado por él y a todas las he escuchado con igual atención. De mi se han ido los años, la sociedad en la que crecí cambió de tal forma que para reconocerla hay que escuchar con mucho detenimiento su voces, más que su apariencia.

    Hoy doy por concluido mi estudio. Después de analizar mis notas me he dado cuenta que las cosas más importantes no han cambiado: para los jóvenes el problema más grande es el sexo, y en torno a él se desarrollan todos sus conflictos, mientras el gran problema de la vejez, basta con verme en éste banco para saberlo: es la soledad.

    Comentarios

    1. volivar

      9 mayo, 2013

      Alex: esto es una obra literaria muy bien elavorada; te felicito por el estilo que has usado, por los términos, las herramientas: claridad, sencillez, concisión, en fin, que tu narrativa ex excelente, tiene arte, que es de lo que se trata.
      Esa final, amigo, sorprendente, la da el toque maestro a tu relato.
      Mi voto
      Volivar (Jorge Martínez. México

      • Alex

        9 mayo, 2013

        Jorge: Gracias por tus motivadoras palabras, me alegra que te gustara. Un abrazo.

    2. LUCIA UO

      9 mayo, 2013

      Me encanto tu texto, muy reflexivo y profundo.
      El gran problema no solo de la vejez sino de la sociedad en general es la soledad. No siempre somos capaces de admitir esa realidad.
      Un gran abrazo,

      • Alex

        9 mayo, 2013

        Gracias por comentar, Lucia, es bueno saber que te ha gustado. Hace tiempo que no se de tus humildes opiniones. Saludos.

    3. Eva.Franco

      9 mayo, 2013

      Alex, maravilloso!!!
      Me encanta la forma en que presentas los problemas del ser humano en una sociedad que nos atrapa con su fuerza, a unos los desboca con sus pasiones y a otros los sumerge en su soledad. Eres un gran escritor y siempre es un placer leer tus trabajos.
      (4)

      • Alex

        9 mayo, 2013

        Gracias por comentar, Profe, siempre es motivador recibir sus comentarios. Un abrazo.

    4. CHARIS.CAVERA

      9 mayo, 2013

      Que bueno Alex, me encantó como cuentas la historia del anciano para terminar con una reflexión. Me parece muy bueno. El voto y saludos.

      • Alex

        9 mayo, 2013

        Gracias por comentar, CHARIS, me alegra saber que te ha gustado. Un abrazo.

    5. aty

      9 mayo, 2013

      Me encanta! me identifique muchísimo en un futuro no muy lejano
      me sentaré a escuchar y ver la gente actuar siendo invisible, eso me produce placer muchas veces, pero trataré de equilibrar la soledad de la vejes contando lo que he aprendido, trasmitiendole a otros mi legado de aprendizaje, como lo hago hoy en día es lo maravilloso de ser facilitadora del aprendizaje, una compañera de trabajo lo leyó conmigo y le gusto también muchisimo. Felicitaciones!

    6. Mamberti Victoria

      10 mayo, 2013

      Wow, lo último me dio escalofríos… la soledad, cuánta razón.
      Excelente, dejo mi voto y no me queda más que agradecerte por compartirlo.

    7. VIMON

      10 mayo, 2013

      Una muy buena reflexión, Alex, felicitaciones y mi voto.

    8. Mabel

      10 mayo, 2013

      ¡Hay que ver lo que es el estar solo y sobretodo sentir esa soledad cuando te vas haciendo mayor! Un
      abrazo y mi voto.

    9. WalterBarba

      10 mayo, 2013

      Me encantó, me gusta tu manera de escribir está muy bien llevado como dijeron por acá. Espero leer otras cosas de vos. Te dejo mi voto

    10. casidapimi

      16 mayo, 2013

      Ayúdame Alex:

      Imagíname a tu espalda
      en el banco que nos cuentas,
      escúchame, así me alientas
      mientras sacudo mi falda….

      … Una batalla consciente
      (en mi febril optimismo),
      de empujarte hacia el abismo
      que Freud llama mi inconsciente.
      Pero el necio preconsciente
      funge de filtro y abrigo,
      para mantener conmigo
      los aromas y memorias,
      de las guerras y victorias
      que fui librando contigo.
      ..
      (Mi soliloquio a un amor imposible)

    11. marbet

      18 mayo, 2013

      Me gustó mucho Alex, recuerdo la plaza en Caracas, con muchos viejitos solitarios jugando con las palomas y leyendo su periódico. Para pensar.

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