Yace un tesoro enterrado, o quizá esté caminando y nadie lo ha
encontrado. Nadie lo conoce, pero todos lo anhelan, aunque la bendición
de algunos para otros es condena.
Huyendo por mar, cielo y tierra se mofa de todos, entre lagrimas y
gozos impaciente es la espera. “Amor correspondido” lo denominó una
insensata doctrina, a gritos hoy les maldigo… eso es utopía.


Sandra.Legal
Guauu!!! Asocial. Muy buen micro.
Felicitaciones amigo
Un abrazo y voto
LUCIA UO
Bella prosa poética. Me encantó.
Esperemos que el amor plenamente recíproco sea una realidad y estés equivocado.
Un abrazo.