Cuando conocí a Gustabo Antonio Carrizo estaba juntando unos cartones de mi vecino Juan que vive en diagonal a mi domicilio. Le preste atención porque lo vi bastante limpio, vestido en condiciones, no parecía el típico recolector de
residuos reciclable que por ser pobre está mal vestido con ropa harapienta; Gustabo era distinto no solo por su vestimenta sino por su capacidad de aprender.
Mientras lo veía se acercó a mí que estaba en una reposera leyendo y me dijo – Patrón tendría unos cartones para que los venda – me lo dijo sosteniéndome la mirada.
Yo prestándole atención le dije – Si maestro tengo 3 ó 4 cartones, no es mucho…
Él sonriéndome dijo — 3 ó 4 por aquí, 3 ó 4 por allá hacen a la cantidad.
Al escuchar eso me levante de la reposera en la cual estaba sentado y fui a buscar los cartones prometidos. Al regresar lo vi inclinado sobre la reposera observando el libro que había dejado. Al verme me pregunto.
— Señor ¿de qué se trata la lectura?
— Es un libro de Gabriel García Márquez, se llama, Amor en los tiempos de cólera; es una historia de unos adolescentes que se enamoran, por distintas cosas rompen su sema relación, cada uno eligen distintos caminos, ella se enamora y se casa con un doctor; él sigue enamorado de ella pero va suplantándola con varios amores. Eso es hasta ahora lo que leí, me falta bastante para llegar al final.
Gustabo prestando atención a lo que le decía, me contesto:- Por lo que me conto es muy interesante
— ¿Le gusta leer amigo? – Lo indague.
— Si señor me encanta, leo lo que me encuentro en los residuos como revistas, diarios y hasta ahora me encontré varios libros que conservo todavía, varios los vendí porque eran de derecho o ética y otras cosas que no me interesaban.
— ¿Ahora está leyendo algo amigo? Quise saber.
— No, solo revistas y diarios.
— Si quiere le presto 2 libros por 30 días para que los lea tranquilo en su casa.
— Sí, señor como a usted le parezca.
— Yo no tengo problema de prestárselos con la condición, que me los cuide y me dé su dirección por las dudas… aaahhh otra cosa no me diga “Señor” yo me llamo León ¿y usted?
— Yo Gustabo.
— Bueno Gustabo espéreme aquí, busco los libros y papel y lápiz para anotar.
Gustabo quedo allí en la vereda por el tiempo que tarde en ir a la biblioteca elegir 2 libros al azar, con el papel y lápiz para anotar. Cuando regrese Gustabo se había medio sentado en su carrito de 2 ruedas que él mismo tiraba.
— Aquí estoy Gustabo — me anuncie— le
encontré estos libros para la próxima se lo selecciono mejor.
— ¿Y de que se trata amigo estos libros?
— Eso lo tiene que descubrir usted de nada sirve que se lo diga yo.
Después de eso Gustabo me dio su dirección y se alejó buscando su sustento en los canastos de basura de mis vecinos…
En el mes que estuvo los libros en la casa de Gustabo pensaba todos los días en ellos y me imaginaba en el estado atroz que me los devolvía los libros y las excusas que me ponía; pero no pasó lo que me imaginaba. Gustabo me lo rajo en perfectas condiciones. De ahí en más entablamos una buena relación con Gustabo le seguí prestando libros todos los meses y de mi trabajo le traía varios kilos de cartón.
En una oportunidad fui a su casa para almorzar y vi la precariedad en la que vivía, le di una mano para organizarla y mejorarla. Ahora en cada cumpleaños de alguno de sus 7 así como para navidad y año nuevo nos juntamos a cenar, festejar, y tomar nuestras copas.

VIMON
Buen relato. La afición a la lectura acerca a las personas. Saludos y mi voto.
volivar
LEON.NICOLAS.PUYOL: excelente narración; te un tema de la cotidinidad has hecho una linda obra literaria, aplicando las normas y técnicas muy bien. te felicito. Sólo un ojo a algunas palabras no acentuadas: . Gustabo me lo rajo en perfectas condiciones, y disculpa por esto, pero va de buena fe, para que seas un trinfador en este oficio.
Mi voto
Volivar (Jorge Martínez. México)