La casita con techo de cartón

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Con un viento helado correteando por las
calles, a pesar de ser ya la temporada de secas, es decir, de calor intenso (en
México solo hay dos estaciones perfectamente definidas: invierno y verano), y
queriendo hacer un reportaje (pues soy periodista) en una colonia abandonada por las autoridades civiles de la ciudad, me puse mi chamarra, me subí a mi carro, elevé el vidrio de la portezuela, le di rumbo al lugar conocido como San Isidro, una colonia en cuyas calles la gente camina entre las moscas, los zancudos, los sapos, enlodados y

mojados los zapatos por los drenajes rotos.

Los perros no ladran para ahuyentar al atrevido visitante, le lanzan una mirada triste, hambrienta.

Me detuve frente a una casita con techo negro, de cartón. Una mujer entrada en años barría la banqueta destrozada.

-Buenos días, señora.

-Buenos días, joven (mágica palabrita, ¿eh? Al escucharla me invadió un aire de entusiasmo).

-¿Cómo está, señora?

-¿Ay, m’hijo, ni para qué contarte!

-¿Le pasa algo?

-Es muy tarde y no llega mi muchacha.

-No entiendo.

-Pasa, empuja la puerta, está emparejada.

Eso hice, seguido por la mujer.

-Estos dos niñitos son mis nietos; ya se cansaron de llorar y se durmieron.

-¿Qué tenían?

-Hambre. Mi hija sale muy temprano a trabajar en una casa rica; le dan las sobras de comida del día anterior y le permiten que se las traiga a sus hijitos. Pero hoy, ya casi es mediodía y no ha llegado. ¡Sabrá Dios que le haya sucedido! ¡Pero, qué pena, ya despertó la niña; le gruñen de hambre sus tripitas, pobrecita!

-Cálmese, señora; deje de llorar; dígame en dónde puedo encontrar alguna tienda; en lo que llega la mamá les compraré galletas, pan, algún refresco.

La mujer, a señas, me indicó en dónde podría yo comprar algo de comida.

Salí a la calle; caminé tres o cuatro cuadras.

De regreso me llamó poderosamente la atención una espesa fumarola que seguramente salía de alguna casa en llamas.

Los vecinos corrían con cubetas de agua.

Llegué, y fue muy grande mi sorpresa al darme cuenta de que la casa de la ancianita era la que estaba ardiendo.

En la calle ella lloraba tristemente, expresando con gritos ahogados por las lágrimas:

-¡Mis nietos…. Mis nietecitos… Sálvenlos, por Dios!

-¿Qué pasó, señora?

-Cuando te fuiste, yo salí a seguir barriendo y seguramente el viento derribó la vela que le había prendido a la Virgencita para que cuidara a mi muchacha, la mamá de los niñitos. ¡Se está quemando todo, Santo Dios!

-Y ellos, los pequeños, ¿dónde están?

-Adentro, ¿no los oyes? ¡Gritan, asustados!

Al escucharlos, arrojando al lodo la cámara de fotos y la grabadora, me metí a la casa entre las llamas; tomé en mis brazos a la niña; me tiré al suelo, y empujándome con los codos y con las rodillas, salí a la calle.

Los vecinos, emocionados, aplaudieron.

Ya habían llegado los Bomberos, la Cruz Roja, los representantes de todos los medios de información de la ciudad.

-¿Y ustedes por qué no se metieron a sacar al niño?

¡Para el caso que me hicieron! Ellos se sacaban fotos con el fondo de la casa ardiendo.

A toda prisa una ambulancia se llevó a la niña; a mí me pusieron una mascarilla para respirar oxígeno, pero al ver que los otros reporteros no hacían caso a los gritos de auxilio de la madre y de la abuela, me la arranqué y corrí a la casa; pero al querer entrar, se desplomó el techo; una viga en llamas me tapó el paso, y los fuertes brazos de un bombero me presionaron con gran fuerza.

Sus compañeros ya habían apagado el fuego.

La madre se metió, lanzando gritos lastimeros. Nadie pudo detenerla; al poco rato salió con un carbón entre los brazos, llorando y soltando tantas lágrimas como si hubiera un aguacero.

-¡No… No… Santo Dios… Mi niño… Mi niñito!

Yo, enojado, les menté la madre a los reporteros que bien pudieron meterse a sacarlo vivo, pero no, ellos prefirieron tomarse fotos pasa salir en la primera página de sus periódicos. ¡Inhumanos, méndigos!

Un bombero me tapó la boca y ya no pude seguir diciéndoles sus cosas a aquellos fanfarrones y cobardes; me subieron a una ambulancia y respirando el oxígeno de un tanque me llevaron al hospital civil, del que salí al paso de dos horas, con vendas en los brazos y en las rodillas; me dieron a tragar una pastilla que me durmió para dejar de insultar a los que prefirieron lucirse en una foto que salvar la vida del pequeño.

(Hechos de la vida real, ocurridos el 12 de abril de 2013, en la ciudad de Sahuayo, Michoacán, México).

Comentarios

  1. Enladhern

    1 mayo, 2013

    Tan cierto y tan triste como la vida misma, amigo. Enhorabuena y mi voto.

  2. volivar

    1 mayo, 2013

    Enkadhern: te agradezco tu amabilidad en detenerme en mi narración. Muchas gracias, amigo.
    Volivar

  3. Eva.Franco

    1 mayo, 2013

    Muchas veces pasamos por hechos difíciles que ocurren en la vía, y primero llega la luz de una cámara de un teléfono, que la luz de la ayuda a otros ser que merece vivir y hasta respeto para morir. La mano solidaria se esfuma y se trasforma en insensibilidad al buscar lo que sería noticia: La tragedia que “vende” en una primera página y no la vida convertida en esperanza. Gracias a Dios siempre hay ángeles en el camino que ven más allá de eso; personas como tú.
    En definitiva, a nivel literario te puedo decir que es una historia increíble, muy bien narrada, con excelentes diálogos y un mensaje profundo para reflexionar. Gracias por compartirla, maestro y amigo. Recibe mi voto, mis respetos y un abrazo inmenso.

  4. volivar

    1 mayo, 2013

    Eva: te aseguro que esto lo pensé mucho para publicarlo. Sin embargo me decidí a hacerlo, no tanto por vanagloria, sino como una especie de reproche a la insensibilidad reinante en cualquier ambiente, y muy especialmente en el mío, en donde el sufrimiento de la gente en los accidentes, a los encargados de atender a los afectados, les interesa un comino; tratan a las personas en desgracia como si no ocurriera nada; más aún, los le visto reír por algún chiste que se cuentan entre ellos, mientras las personas están entre la vida y la muerte; repruebo rotundamente lo inhumano a lo que llegamos algunos que estamos en contacto casi diario con el próximo sufriente.
    Muchas gracias por tu comentario, mi muy querida amiga.
    Volivar

  5. Jeremiaswayne

    1 mayo, 2013

    Has logrado que un trocito de mí arda también en esa humilde chabola. Los humanos, conforme evolucionamos, nos volvemos más idiotas, estirados e insolidarios; pero ¿podemos llamar a eso “evolución”, si hay simios cuya inteligencia emocional es incluso mayor que la de muchos humanos? ¿No será que ya alcanzamos nuestro cenit hace tiempo y ya estamos degenerando? Nuestra especie es capaz de realizar cosas maravillosas, pero no tantas como las atrocidades que podemos llegar a maquinar. Muchas veces pienso que a la tierra no le compensa llevarnos sobre ella… Genial, amigo. No tengo más palabras. Mi voto y un gran abrazo.

  6. volivar

    1 mayo, 2013

    Sandra, querida amiga, pues qué gran honor el mío de contarme entre tus amigos; te agradezco que valores lo que en realidad lo merece: la vida de nuestros semejantes, especialmente de aquellos que todos olvidamos, a los que ninguneamos, por desgracia, sin tomar en cuenta que ellos, los que sufren, los abandonados por la fortuna, son seres tan maravillosos, que, jamás se olvidan de quienes les tienden la mano. A mí me parece que soy ángeles caídos, que si uno los levanta, ellos nos hacen respirar luz, felicidad, entusiasmo, y especialmente una alegría inmensa al darnos cuenta de que nuestra vida no la desperdiciamos en el egoísmo más atroz.
    Volivar.

  7. volivar

    1 mayo, 2013

    Jeremíaswayne: qué comenatario tan acertado; qué vergüenza que los simios, y hasta las mismas hormiguitas, nos rebasen en solidaridad; estoy de acuerdo que podemos realizar cosas maravillosas, pero, asimismo, las más terribles atrocidades.
    Volivar

  8. Escarlata Blanca

    1 mayo, 2013

    Que buena historia, lástima que sea verdad. Siempre me he preguntado que hacen los periodistas en según que situaciones. Me ha gustado tu relato y tu sentimiento. Saludos desde Mataró (Barcelona).

  9. volivar

    1 mayo, 2013

    Escarlata Blanca. te agradezco lo que me expresas en tu muy valioso comentario. Y por mi parte re regreso el saludo desde la ciudad de Michoacán, en el estado de Michoacán, de la república mexicana.
    Volivar (Jorge Martínez) Y si se vale un beso (al fin que es virtual, pero no menos sincero y entusiasta), va, hasta ese hermoso país español, que tanto he aprendido a amar, por su linda gente, como tú.

  10. Mabel

    1 mayo, 2013

    ¡Qué tragedia! Me ha gustado mucho, esa es la situación de la vida real en muchas partes del mundo, un
    abrazo y mi voto

  11. RafaSastre

    1 mayo, 2013

    Volivar, historia estremecedora que debería publicarse en todos los medios como denuncia de la vileza del ser ¿humano? Nuestro único alivio es saber que aún quedan personas moralmente solventes como tú, personas que dan importancia a sus prójimos por encima de la plata y de cualquier otra aborrecible consideración insolidaria y perversa. Me honro más que nunca de contarte entre mis amigos y en nombre de la Reserva de la Humanidad que lamentablemente mengua día a día, agradezco el heroico gesto que tuviste, el valeroso acto de AMOR, porque hay que llamar a las cosas lo que son, para con esas pobres personas. Un fortísimo abrazo y gracias por compartir tu terrible experiencia.

  12. LAURA.FERRAGUT

    1 mayo, 2013

    Es la vida misma. Que desgraciadamente, siempre supera a la ficción, algo que no deja de enojar a quienes inventan historias, tiempos como los que estamos viviendo.

    MI voto

    Y hola a todos de nuvo, ando muy falta de tiempo y muy ajetreada, escribir se está convirtiendo, para mí, casi en un lujo.

  13. Mariana2510

    1 mayo, 2013

    Amigo, conmovedora, cruda, y sumamente realista, amo realmente la forma tan única en la que escribes, como siempre es un placer leerte.

  14. volivar

    1 mayo, 2013

    Mariana: tu comentario, es algo así como un tesoro invaluable.
    Volivar (Jorge Martínez)

  15. volivar

    1 mayo, 2013

    Laura Ferragut: me emocionan tus palabras; cómo lamento que nos estemos volviendo tan inhumanos, que no nos interese el sufrimiento del prójimo.
    En cuanto a tu tiempo, escaso, como dices, valoro mucho el que utilizaste en mi relato. Es enorme tu amabilidad.
    Volivar

  16. volivar

    1 mayo, 2013

    Rafasastre: amigo, por allí le comenté a una amiga que pensé mucho en publicar esto, pues en apariencia es vanagloria, pero, la verdad, me dominó el deseo de hacer conciencia de que no debemos dejar la mano estirada que nos solicita auxilio; que debemos hacer algo para aliviar los sufrimientos de los desprotegidos por todos, especialmente por las desgraciadas autoridades, valemadristas.
    Gracias, por contarme entre tus amigos. Es un honor inmenso.
    Volivar (Jorge Martínez)

  17. volivar

    1 mayo, 2013

    Mabel: querida amiga, si el mundo se está deshumanizando, nosotros, los que nos decimos intelectuales, debemos hacer algo, pero ya, antes de que sea de demasiado tarde. Te agradezco tu abrazo,virtual, si quieres, pero que aprecio mucho.
    Volivar

  18. volivar

    1 mayo, 2013

    Laurent: si supieras cuánto dices y emocionas a tu servidor con una sola palabra, que te agradezco inmensamente.
    Volivar

  19. Jose María S Alfonso

    1 mayo, 2013

    Jorge, cuate, te intenté dejar un comentario esta mañana en cuanto leí tu relato pero Falsaria me ha tenido todo el día condenado como Spam, lo que me faltaba a mí ser Spam, con todo lo que tengo encima me marginan en mi red literaria como SPAM. No le deseo a nadie ser marginado por este concepto, se puede ser un muerto de hambre, un traidor, ser arrinconado por cobarde, por ser mal escritor, pero por dios un SPAM NO !
    Que no lo sufras nunca este estigma, cuate Jorge, porque te chinga la existencia. Y todo porque algún pendejo se le ocurrió teclear la pieza errónea de su maravillosa computadora y así sin responsabilidad ninguna mandaron a un noble escritor al infierno durante todo un día. Es como lo que hizo la secretaría pendeja de un famoso periódico de una ciudad mexicana, que dedicó un titular a los habitantes de la ciuda vecina, y se le ocurrió olvidarse de una letra provocando un cambio total del significado del titular. El director del periódico tuvo que aguantar una avalancha de llamadas de furiosos habitantes de la ciudad vecina, y a duras penas capeó el temporal. Fue uno de los peores días de su vida según cuentan. Y no dejó el oficio de periodista porque es su pasión y realmente es inútil en otros quehaceres de la vida.

    Ahora después de toda esta historia te digo que eres un cuenta historias increible, tus relatos sudan vitalidad, y la contagias. Tienes una capacidad de inventiva impresionante y diviertes a un muerto.
    Un abrazo desde España !
    Y ya te voté, chingón.

  20. VIMON

    1 mayo, 2013

    Amigo Volivar, triste historia, excelente reportaje. Lástima que esté basada en hechos reales. Te dejo mis saludos y mi voto.

  21. volivar

    1 mayo, 2013

    José María S Alfonso: gracias por tus comentarios; qué lástima lo que te ocurrió hoy en la red. Otra cosa, deseo comunicarte que no necesito ningún dato de los que te pedí, dado que viajarás a México, como ha sido tu deseo desde hace tiempo; faltas unos días para que estés en tierras mexicanas; creo que estará unos quince días, y ah, qué de tarugadas te ocurrirán, con decirte que querrás partir en chinga a tu país sin despedirte de tus amigos.
    Un saludo, pero bien chingón.
    Tu cuatacho, Jorge Martínez, es decir, Volivar

  22. volivar

    1 mayo, 2013

    Vimon. mi muy ilustre y querido paisano, te agradezco el tiempo que utilizaste en leer mi narración, y el comentario, siempre entusiasta. Gracias, señor escritor, y de los buenos, para orgullo mexicano.
    Volivar

  23. Alejandro.Romera

    1 mayo, 2013

    Hola Volivar amigo,

    Hace tiempo que no regresaba por Falsaria. Me encuentro este texto tuyo, siempre tan humano.
    Una reflexión sobre la razón de ser del periodismo, sobre nuestra obligación como seres humanos.
    Un abrazo y mi voto

    Alex
    http://www.alejandroromera.com

  24. volivar

    1 mayo, 2013

    Alex, en realidad que se te extrañaba por aquí; y como tienes cualidades muy especiales para escribir literatura, creo que debes de seguir aquel consejo de un gran literato: nullus die sine lítera (ningún día sin escribir).
    Te agradezco tu amable comentario, y el tiempo que utilizaste en leer mi narración.
    Volivar (Jorge Martínez)

  25. MarshMan

    1 mayo, 2013

    Debió ser el momento más doloroso de tu vida. Y lo escribiste de tal modo que lo sentí como si estuviera en tu lugar. Pude sentir tu ira y tu tensión. Comparado contigo, soy un amateur.

    Mi voto,
    Andrés López (Colombia)

  26. Alejandro.Romera

    1 mayo, 2013

    Gracias Jorge por tus amables palabras! un placer reencontrarme con algunos de vosotros. Intentaré estar más presente porque a mí también me gusta andar por aqui.
    Estoy de acuerdo con tu consejo. Intento escribir todo lo que puedo ya que es una adición para mí jeje, solo que ultimamente escribo textos más largos que los que se pueden publicar aqui.
    Por cierto, recuerdo que estabas interesado en adquirir mi libro de relatos KICHAY. en mi página web
    http://www.alejandroromera.com se puede comprar la versión digital on-line por solo 4 euros.

    Un abrazo y enhorabuena por tus textos, siempre es un gusto leerlos.

    Alex
    http://www.alejandroromera.com

  27. FERNANDO ARRANZ PLATON

    1 mayo, 2013

    Amigo Volivar:
    Es lícito que cuentes el suceso, puesto que cuando contamos sucesos de esa realeza, denunciamos el egoísmo puro y duro de una sociedad general francamente en decadencia. Sólo cuenta el beneficio de lo que podamos sacar de hechos, que deberían dar verguenza de que ocurrieran.
    Mis felicitaciones por tú actitud y mi voto
    Farranz

  28. AmilcarMartinez

    2 mayo, 2013

    Conmovedora y calcinante narración! No obstante muestra un costado bueno, el de los pocos humanos queaún quedan y toman riesgos para rescatar la vida de su prójimo!…… Mi voto ♥

  29. DavidRubio

    2 mayo, 2013

    Me da apuro darte solo un voto. Olvida a esos malnacidos cuya vida es solo un accidente. Quédate con que ese día, en ese momento, salvaste la vida de una niña. Un abrazo.

  30. volivar

    2 mayo, 2013

    DavidRubio, es para mí un gran honor tu comentario, y claro, te agradezco el tiempo que empleaste en leer la narración.
    Gracias, amigo.
    Volivar

  31. volivar

    2 mayo, 2013

    Amilcar Martínez: tu comentario me hace sentir que mi actitud de enojo, de impotencia ante las desgracias y especialmente al ver el egoísmo de los otros, no es denigrante, sino una postura que todos deberíamos de tener: valentía y coraje para solucionar, en lo posible, el sufrimiento ajeno.
    Gracias
    Volivar

  32. volivar

    2 mayo, 2013

    Fernando Arranz Platón: te agradezco el comentario, amigo; me encabrona el egoísmo y el valemadrismo de muchos ante las desgracias del prójimo sufriente; yo dijo que no es necesario hacerla de héroe, que sólo es necesario portarnos humanamente, como hermanos.
    Gracias, tus palabras me indican que debo seguir en la lucha contra la creciente indiferencia nuestra ante el dolor, el hambre, la soledad, la tristeza de los más desprotegidos o abandonados.
    Volivar

  33. volivar

    2 mayo, 2013

    Marshman: amigo, un gusto leer tu comentario; tengo 46 años; desde los 17 me dedico a escribir; y hace algunos años estoy en el periodismo profesional, en los accidentes, en las desgracias, en tantas penalidades que suceden en la cotidianidad: por suerte no me he dejado arrastrar por ese mal llamado indiferencia ante el dolor ajeno; lucho contra el valemadrismo en el que se cae con el continuo contacto con el dolor del prójimo.
    Volivar

  34. josusein

    2 mayo, 2013

    Qué relato tan visual… Ciertamente los fotoperiodistas sin escrúpulos actuales muy poco tienen que ver con aquellos de hace ya un siglo y flaco favor le hacen a la profesión

  35. numaios

    2 mayo, 2013

    Actuaste como debías, eso es lo que mide la distancia entre tú y la inhumana conducta de esos desgraciados. Gracias por compartirlo.

  36. volivar

    2 mayo, 2013

    numaios: estoy muy agradecido contigo por ese comentario que me has dejado; esto me hace superarme, te lo aseguro.
    Te agradezco con el alma. Un saludo afectuoso desde México. Volivar (Jorge Martínez)

  37. volivar

    2 mayo, 2013

    Josusein: eso ocurre, por desgracia, por lo menos aquí, en mi pais, México; fijate, que generalmente uno trae un radio receptor para enterarse de las alarmas policiacas y de las asociaciones de protección ciudadana, y al escuchar un llamado de auxilio, llegamos al lugar del accidente antes que las autoridades. He conocido a algunos que son capaces de alterar la escena del desastre para sacarle mucho dinero al papá, por ejemplo, del que manejaba un vehículo.
    En días pasados un compañero se atrevió a mover al chofer de una camioneta que se había volcado; en donde había muerto el coopiloto, un trabajador del conductor. cuando llegó la policía y el ministerio público, el muertito era el coopiloto que el reportero había movido al asiento del conductor, y el sujeto, que solo había salido herido, fue la pobre víctima, según el análisis pericial de la policía de caminos.
    Y ya sabrás el montón de dinero que le sacó al padre del individuo por una foto alterada.
    Es decir, la pura corrupción.
    Volivar (Jorge Martínez. México)

  38. CHARIS CAVERA

    2 mayo, 2013

    Sólo puedo decir que me has dejado sin palabras. La vida muchas veces es cruel con quién menos lo merece.
    Mi admiración y voto.
    Un abrazo, Volivar

  39. volivar

    2 mayo, 2013

    Charis Cavera: yo estoy sumamente agradecido por lo que expresas en tu comentario. Me haces feliz, y te lo agradezco.
    Volivar (Jorge Martínez. México)

  40. Mauro.Rosencrantz

    2 mayo, 2013

    Pues muy poco se de ti Amigo Volivar, sólo lo poco que leo de tus cuentos, pero me atrevo a decir que eres una gran persona, siempre preocupado por el projimo (aunque suene mucho a religion), comprometido con los valores morales mas básicos que muchos hemos olvidado.

    Te mando un abrazo y una felicitacion más allá de tu relato por ser una persona ejemplar :) sigue así amigo.

  41. gabrielc

    2 mayo, 2013

    Lamentable triste historia. Muy bien narrada, le diste el toque de realismo, que las historias se merecen. Felicidades.

  42. volivar

    3 mayo, 2013

    Gabroelc: te agradezco tu comentario, y el tiempo que empleaste para leer mi narración.
    Volivar, que te envía un saludo, desde México.

  43. volivar

    3 mayo, 2013

    Mauro Rosencrantz: me siento honrado por esas palabras que pones en tu comentario. Y sí, es verdad, debemos comprometernos con los valores básicos humanos.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michacán, México)

  44. volivar

    3 mayo, 2013

    Marilú, españolita linda y muy querida mía, te agradezco la lectura a mi narración. Espero haya sido de tu agrado.
    Un saludo muy afectuoso. Un beso, ¿por que no? Si pudiera, te daría mil, y te los doy, al menos virtualmente, que para mi, tienen el mismo valor que los físicos.
    Volivar (Jorge Martínez. México)

  45. N

    3 mayo, 2013

    Hijos de su madre volivar! mendigos me dió mucho coraje!

  46. Lidyfeliz

    3 mayo, 2013

    Un buen periodista y escritor como vos, volivar, tiene esa sensibilidad profunda y necesaria para cumplir la tarea y además el poder transmitirla para que se conozca. Mi voto, amigo

  47. volivar

    4 mayo, 2013

    N, amigo, ya te había agradecido tu comentario, pero tal vez tuve un error, y no apareció publicado, pero te decía que tienes mucha razón, los méndigos reporteros, los ministerios públicos con todos sus achichincles, los cuerpos de socorro ciudadano, nada más están esperando a que nadie los vea para robarles sus pertenencias a los accidentados, sin importarles la salud de los pobres seres humanos, semejantes nuestros, caidos en desgracia.
    pero, si poco a poco hacemos conciencia, tal vez algún día podamos acabar con este horrible mal, el de la insensibilidad por el dolor ajeno.
    Muchas gracias.
    Volivar (Jorge Martínez)

  48. volivar

    4 mayo, 2013

    Lidyfeliz: no sé qué está pasando, tal vez yo estoy cometiendo errores garrafales, hace unas dos horas te agradecía tu lindo comentario. Te decía que con tu ausencia se ha demostrado el inmenso cariño que te tienen o te tenemos tus amigos y compañeros de red.
    Que debemos hacer conciencia para despertar los sentimientos humanitarios de los encargados de atender al prójimo sufriente.
    Volivar (Jorge Martínez)

  49. volivar

    4 mayo, 2013

    Luis González, me llegó un correo expresando que te había gustado mi relato, y me alegro que un maestro literario como tú, se fije en lo que publico.
    Muchas gracias.,
    Volivar (Jorge Martínez)

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