Shô

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    falsaria1369392556Sho

    Abre los ojos. Una camisa rota acompaña el movimiento de su brazo manchado de sangre que se confunde con el amanecer. La noche deja oculto un secreto. Imágenes sueltas y desgarradoras le abruman. Hace memoria e intenta revivir lo sucedido, el dolor, pero no siente nada. «No es un recuerdo», se dice. Tiene hambre, era hora de desayunar.

    El doctor Sakatumi se levanta y suelta el peso muerto que llevaba encima. Mira sólo delante de él. Encuentra un charco y se arrodilla. Alguien le mira desde el otro lado. Desaparece cuando mete las manos y se lava hasta los codos. Huele a hierro. «¿Dónde estoy?», se pregunta. Una gran luz cruza el cielo, un camino brillante se ilumina a su paso. El color rojo vuelve a dominar. «Mi “Yo”… ¿Quién era?», reflexiona mientras una gran explosión provoca gritos. Todos a su alrededor —incluso animales— salen despavoridos. Shô Sakatumi sigue arrodillado frente al charco. Cierra los ojos y se deja caer al suelo. Todavía tiene manchas rojas en sus antebrazos. Borbotones de espuma brotan de su boca. Siente un golpe seco desde el interior del pecho, en el vientre. Impulsos constantes y persistentes durante varios minutos. Uno tras otro. Revive la imagen de un cuchillo y él apretando fuerte. Otro vientre, otros ojos inyectados de color rojo. Mira alrededor. Todo se mueve, todo al son de sus espasmos. La gente corre, los animales corren. Nadie se da cuenta de su presencia.

    Escupe la espuma que queda en su boca y respira hondo. Levanta un brazo y se limpia el rostro. La mano se queda inmóvil frente a sus ojos. Abre y cierra los dedos como tratando de comprender ese miembro. Las uñas negras; los nudillos rojos, heridos; un anillo que brilla; un reloj roto, manchado de sangre; tiembla. La da vuelta y encuentra dos heridas formando una cruz y más sangre. La acerca a la cara, la huele, la escupe. Apoya la otra mano sobre el suelo y se impulsa. Al cabo de unos minutos logra distraerse con los que corren a su alrededor: «Nada de esto puede ser… Si yo, ¿yo? ¿Soy yo?». Intenta recordar lo que pasó durante la noche. Ve un cuchillo, sangre, él haciendo fuerza. Se ve él, pero no es él. Siente que conoce a la persona que está haciendo fuerza con el cuchillo. Cierra los ojos. Aparece una víctima, la primera y luego, otra. Y después más. «¿Cuántos fueron?», se pregunta. Las imágenes son bastante claras. Comienza a recordar detalles: desesperación en los ojos de una mujer, ira incontrolada en su fuerza, labios temblorosos, forcejeo con un hombre mayor. Vuelve a sentir todo como si fuera el autor de aquella masacre. Duda de las imágenes, de los recuerdos, del hombre que vio en el charco de agua.

    «¡Qué hambre tengo!», dijo alzando la voz. Abrió los ojos y estaba completamente solo, sentado en un descampado húmedo. A su lado, un charco de agua. Se levantó del suelo con ímpetu. Se acercó al charco de agua, pero en el mismo momento en el que iba a ver el reflejo, giró bruscamente y con paso firme —forzado— se dirigió a la ciudad. Conforme se acercaba a la aglomeración urbana aparecían transeúntes. Gente normal. Era todo extraño, normal y al mismo tiempo diferente. El recuerdo de la noche no tenía sentido. Aquel descampado no tenía sentido. Entró en una tienda de alimentación, metió la mano en el bolsillo para pagar una bolsa de snacks. Salió comiendo. Una brisa suave acarició sus labios. Cerró los ojos un instante. Un flash intenso destrozó todo lo que le rodeaba. Desaparecieron los aperitivos, la brisa, la tienda, la mano en el bolsillo, la dependienta, la caminata, el descampado húmedo y cayó dentro del chaco delante de una persona que no conocía muy bien, que le recordaba a un asesino o a un estúpido psiquiatra del mismo hospital donde él trabajaba, casado con su mujer y que odiaba los aperitivos con pescado como él mismo Sakatumi. «No puede ser real, no puede ser que esté perdiendo mi sentido de la realidad… Mi “yo”, este “yo” no soy yo…». Shô abrió los ojos y encontró la misma calle, la brisa y migas de arroz cayendo de los aperitivos que tenía en la boca. «¿Me estoy volviendo loco?», pensó. Tenía hambre y terminó la bolsa. Entró a la tienda a por dos más.

    La dependienta hace muecas, está contrariada; le da asco la persona que tiene delante. Shô siente el rechazo y le duele muy adentro; sabe que huele a muerte y quiere pensar en otra cosa. Piensa en su madre, en sus hijos. Quiere ir a casa, pero no recuerda dónde es. Cruza la calle con los aperitivos bajo el brazo y se sienta en un banco de la plaza. Unos niños juegan en los columpios, actúan como si él no existiera. «Estoy aquí, no hay dudas, la dependienta…». Todo parece normal de nuevo, aunque no deja de pensar en su casa. «¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué no puedo recordar dónde vivo? ». Se desmoraliza, hay algo dentro suyo que no va bien. El doctor Shô Sakatumi lleva cinco años estudiando el “yo”. Para él es una imagen creada por la propia psiquis para poder defenderse de los demás. Esta persona psicológica, según su teoría, no es más que una invención que hace vivir a las personas en un mundo virtual. El doctor piensa en lo que acaba de sucederle y encuentra más sentido a su teoría: «¿Y si el conductor de Shô se volvió loco? Puede que nada sea real, puede que no sea el que creo que soy…». Repitió varias veces en voz baja la reflexión. Apoyó los brazos sobre el respaldo del banco y nada más dejar posada la cabeza, todo se volvió negro. Desapareció el día, los niños, los columpios el banco, sus brazos, su cabeza. Dejó de sentir.

    * * *

    El doctor Sakatumi abrió los ojos. En la espesura de la oscuridad, a lo lejos, notó cierta actividad. Oía gritos, gente luchando. Puso una mano delante de su cara y pudo ver la silueta de los dedos cubriendo la penumbra que venía de lejos. Esperó en la oscuridad. Cuando se cansó de estar inmóvil decidió ir hacia las sombras. No quería moverse, no quería ir hacia aquella batalla campal, pero se movía como un autómata. «Tengo hambre», pensó. La penumbra permitía ver a cinco o seis personas que iban y venían desde la oscuridad a la débil fuente de luz (era como un reflejo imágenes proyectadas por otra luminosidad que probablemente estaba en el horizonte, que no llegaba a ver). Al acercarse más pudo verle las caras. Sakatumi conocía a esas personas, odiaba a esas personas. Las odiaba profundamente y tenía hambre. En el suelo apareció un brillo de metal, era un cuchillo. El metal estaba frío y su mano no era su mano. Pronto el calor invadió la empuñadura. Intestinos y sangre cubrían el metal y sus nudillos. Una mujer lo miró con terror mientras le abría el pecho, las costillas —desgarradas por el esternón— arañaron su antebrazo mientras le arrancaba el corazón. La sangre corría por sus labios y ese olor a hierro volvió. Los cuerpos se acumulaban en sus pies mientas la luz crecía sin parar. El negro se volvió rojo y un horizonte se dibujó con claridad. Shô estaba cansado. Se dio cuenta del silencio que lo rodeaba y no supo cuánto tiempo llevaba así. No había nadie vivo alrededor suyo. Cayó al suelo y cerró los ojos. Respiraba agitado, nervioso. «¿Quién soy?», dijo y de pronto miles de imágenes invadieron su mente: vio una plaza, columpios, niños; una tienda de alimentacion, la brisa del aire, trozos de arroz y pececillos; un descampado, un charco, el doctor Sakatumi… Una noche oscura, una luz débil, gritos, un cuchillo, su jefe, su abogado, su mujer, su socio; «todos lo merecían».

    El doctor Sakatumi abre los ojos, están rojos. Una camisa rota acompaña el movimiento de su brazo que se confunde en un cielo manchado de sangre. Tiene hambre, era hora de desayunar.

     

    Salieri

    Comentarios

    1. Avatar de Eva.Franco

      Eva.Franco

      24 mayo, 2013

      Excelente historia Salen, me has dejado impresionada, no sólo por la calidad del mismo, sino por su contenido.
      Mi voto

      • Avatar de Salieri

        Salieri

        26 mayo, 2013

        Gracias por lo de amigo, y también por el voto.

    2. Avatar de

      volivar

      25 mayo, 2013

      Salieri: tu relato es magnífico; qué estilo, directo, para describir hechos psicológicos, dramáticos, terroríficos, utilizando un lenguaje sin rebuscamientos, es decir, claro y preciso; sostienes la atención del lector que quiere saber qué tipo de locura es la del doctor Sakatumi.
      ¿Te digo algo? yo no sé por qué los relatos con gran calidad literaria son los menos leídos en esta red; es para pensar ¿de qué se trata todo esto? ¿de perder el tiempo, tan precioso, o de, en verdad, leer y aprender a hacer literatura, excelente, de gran manufactura? Veo los números, tus comentaristas, tus veinte o veintitantos lectores, y sinceramente pienso que es preocupante lo que nos ocurre ¿qué hemos hecho de esta red? ¡Caramba! ¡Hacer que se retiren los grandes, los maestros, aquellos que tenían mucho para enseñarnos! Un ejemplo, ahí tenemos el relato La Ninfa, de Josefa Mendoza, con 12 puntos, el poema Puedo, de Nanky, con 10, cuando deberían de tener muchos, muchísimos…
      Mi voto
      Volivar (Jorge Martínez, México

      • Avatar de Salieri

        Salieri

        26 mayo, 2013

        Jorge, amigo del alma, me emocionan tus palabras. Paso muy poco por aquí en estos días tan colvulsos y, aunque pocos me lean, aunque pocos valoren, aunque sea fugaz mi paso por aquì, por co,entarios como el tuyo, merece la pena.

        Es verdad todo lo que dicen y Falsaria ha perdido mucho últmamente, pero no me desanimo y quiero seguir creciendo. Pero es verdad que con pocos profesiores y mucho amiguismo se ocmplica el aprendizaje. No me desanimo, aunque caigo en la dura realidad del mundo literario: ser famoso, tener amigos a veces vale más que otra cosa. Gracias por acompañarme y enseñarme, porque te leo y el que me leas (como a tantos otros como yo, nóveles) te hace mucho más grande de lo que piensas.

        Un abrazo sincero, te perdono la vida, por ahora, porque me caes muy bien.

    3. Avatar de RafaSastre

      RafaSastre

      27 mayo, 2013

      Salieri, me pides opinión y solo eso me halaga y me obliga a leer y comentar tu texto. Ante todo, permite que te diga que no me agrada el regodeo sangriento del que sueles hacer gala que, aunque aquí lo trabajes ligeramente suavizado, continúa estando presente. Dicho esto, me parece que tu relato está muy elaborado, plantea la cuestión filosófica del yo y aborda el problema de la demencia, que está bien reflejada en los pensamientos del protagonista. Tal vez y digo tal vez con prudencia, el relato habría ganado fuerza si estuviese escrito en primera persona, o alternando primera y tercera personas. Ya te digo que sería un buen ejercicio de re-escritura, analizando después el resultado. Puedes tratar al propio tiempo ahorrar algo de hematíes y vísceras, quizás eso también revalorice el cuento. Y después de dicho todo esto y comunicarte que estampo mi voto, haz lo que te venga en gana, pues no soy quien para dar lecciones de escritura. Continúo siendo un mero aprendiz. Saludos.

    4. Avatar de Salieri

      Salieri

      27 mayo, 2013

      Rafa, todos somos aprendices, pero algunos —como tú— hacen que el aprendizaje sea más fácil y entretenido. Me gusta la idea de la primera persona, sobretodo porque me honra. Lo de quitar sangre, me costará un poco más. No lo prometo para este cuento, pero sí para algún otro, como habrás visto en aquella poesía que era clara y sin manchas… déjame algo de tiempo para evolucionar hacia otro formato, que me cuesta bastante…

      Gracias miles por leerme, valoro mucho tus relatos (no soy capaz de ponerles pegas) pero sobretodo tus comentarios. Un abrazo fraternal, Salieri.

    5. Avatar de metropolis_vii

      metropolis_vii

      27 mayo, 2013

      Gracias por solicitar mi opinion sobre tu relato: Envolvente, misterioso, atrapante y de una calidad como dice volivar, de admirar y de votar. Pero qué pasa con lo votos?? nadie sabe. espero que ahora que estarás en portada seas más leido y votado por este relato impresionante.
      Pero como me has pedido consejo te lo doy, el estilo lo marca cada uno pero la puntuación habla por si sola. Si quieres mantener mayor atención y vertigo en tu relato, apoyate un poco más en palabras que nexan tus frases y generan conectividad entre las ideas, eso facilita la lectura. Ejemplo:

      La gente corre, los animales corren. Nadie se da cuenta de su presencia.
      La gente corre, los animales corren pero nadie se da cuenta de su presencia.

      Duda de las imágenes, de los recuerdos, del hombre que vio en el charco de agua.
      Duda de las imágenes, de los recuerdos, incluso del hombre que vio en el charco de agua.

      Abrió los ojos y estaba completamente solo, sentado en un descampado húmedo. A su lado, un charco de agua.
      Abrió los ojos y estaba completamente solo, sentado en un descampado húmedo y a su lado sólo un charco de agua.

      Creo que se entiende la idea, gracias por este relato impactante y espero tomes a bien mi humilde aporte, un abrazo amigo y que no te desanime la poca lectura o las votaciones. Sigue escribiendo, que nunca terminamos de mejorar.

    6. Avatar de Salieri

      Salieri

      27 mayo, 2013

      Metropolis, me encanta la idea, porque mientras intento mejorar la puntuación hago estragos con lo que ya tenía de antes… una propuesta muy buena que aplicaré pronto. Gracias por los comentarios de alto nivel literario.

    7. Avatar de metropolis_vii

      metropolis_vii

      27 mayo, 2013

      no me había fijado antes en el comentario de RAFA y lo apoyo, deja descansar este cuento unas semanas, y has el ejercicio recomendado de alternar primera y tercera persona. Que la locura y desconcierto se reflejen en las palabras del personaje, mientras el narrador te de la perspectiva del entorno los detalles sangrientos y esa mistica de tus relatos. Me pasó con mi primera novela que estoy escribiendo. cuando llevaba mas de 30 paginas escritas cambie el punto de vista y tuve que reescribir todo, pero creeme que ganó fuerza y credebilidad. Un abrazo y felicitaciones por tu talento.

      • Avatar de Salieri

        Salieri

        28 mayo, 2013

        OK, lo dejo madurar un poco y la semana que viene le doy el toque final. Creo que dejaré dos versiones una en tercera y otra en primera persona… me gustó la idea…

    8. Avatar de Mabel

      Mabel

      27 mayo, 2013

      Bueno, yo no soy de cuentos, soy de poesia, un texto a mi parecer magnífico, me complace mucho el poder
      leérte, un texto muy bueno a mi parecer, parece sacado de las películas. Un abrazo y mi más sincero voto
      por tan espléndido cuento. Un voto desde Andalucia

    9. Avatar de CHARIS.CAVERA

      CHARIS.CAVERA

      27 mayo, 2013

      Me gusta, un tema complicado y bajo mi parecer muy bien llevado. No había tenido el gusto de leerte pero me ha encantado como escribes. Lo único que con tanta sangre me has recordado a las películas de Dario Argento. El voto y un saludo.

    10. Avatar de Asunfer

      Asunfer

      27 mayo, 2013

      Como Mabel, soy de relatos intimistas, también me apasionan las novelas psicológicas por lo que me ha encantado tu relato. Un saludo.

    11. Avatar de DavidRubio

      DavidRubio

      28 mayo, 2013

      Me gusta la imaginación y el riesgo del relato. Sobre la sangre y las visceras no las veo exageradas. No obstante es un texto que reduciría. Tras el impacto inicial, como describes su locura, el efecto se va diluyendo. Yo eliminaría la parte siguiente a los puntos, creo que ya está bien descrito lo que quieres expresar. También retocaría esta frase «No puede ser real, no puede ser que esté perdiendo mi sentido de la realidad… Mi “yo”, este “yo” no soy yo…». Creo que es una frase inverosimil y complica el texto. Eso que quieres decir lo has dicho mejor, con los hechos. He repasado otros textos tuyos y creo que podrías buscar otro tipo de historias, de ritmos, salir de esa zona de confort donde te mueves muy bien para probar otros estilos. No es más que mi opinión como simple lector, no la tomes como nada más. Un abrazo y nos leemos.

      • Avatar de Salieri

        Salieri

        28 mayo, 2013

        Tomo nota, muy buenos comentarios. Es verdad que con las acciones tal vez no haga falta decir nada más…

    12. Avatar de Salieri

      Salieri

      28 mayo, 2013

      Creo que ha faltado un poco de sangre, pero es sólo una opinión, muchas gracias Chari

    13. Avatar de M.H.Heels

      M.H.Heels

      29 mayo, 2013

      Guau, un relato genial. Además de la locura (que ya te ha comentado más gente) a mi me ha dejado entusiasmada la ambientación, la atmósfera que has creado… increible. Un voto se queda corto (pero ahi te va)

    14. Avatar de

      volivar

      30 mayo, 2013

      Salieri: he releido tu narración; he revisado los comentarios, que hay de todos; y eso significa que has causado furor con tus letras, sangrientas, a decir verdad. Recuerdo a un maestro en literatura que decía: en una narración debemos de poner al menos un muerto.
      La votación también indica que es bueno, muy bueno el estilo que utilizas. Sigue así… aunque es verdad lo que te aconsejan los que saben mucho de esto, lo que se corrige con gran facilidad; lo mejor del caso es que tienes el don de las bellas letras, y de atraer la atención del lector desde el inicio.
      Te felicito. Y a seguir, con ánimo redoblado. La crítica que has recibido me parece buena, y bien intencionada.
      Volivar (Jorge Martínez. México)

      • Avatar de Salieri

        Salieri

        31 mayo, 2013

        Volivar, estoy trabajando en el paso a primera persona y queda mucho mejor, aunque pide alguna cosa más… porque me siento un poco más implicado que cuando Shô era alguien más… cuando lo tenga, publicaré de nuevo para que lo vean. Muchas gracias por los dos comentarios y hacer el seguimiento. La crítica de todos ha sido increíble, estoy muy agradecido.

    15. Avatar de Esther.A.P.Ruinervo  (Sofista)

      Esther.A.P.Ruinervo (Sofista)

      31 mayo, 2013

      Interesante narración. Buena ambientacion y casi perfecta delineación psicológica, pero, como ha opinado metropolis_vii, creo que deberías observar un poco más la puntuación para dar más velocidad al texto y con ello, quizá, más apariencia de vértigo y confusión.
      Muy bueno, humiano diría yo, ya que el filósofo David Hume decía que el yo no existe, es sólo una suma de imágenes que acumulamos a lo largo de la vida.
      ¿Quién es Shô?
      Saludos

    16. Avatar de EstaNoche

      EstaNoche

      11 junio, 2013

      Genial!! me ha gustado mucho, escribes muy bien. Tienes mi voto!

    17. Avatar de Lucy

      Lucy

      12 junio, 2013

      Cuando lo edites, por favor no vayas a quitar esta parte:

      “Una mujer lo miró con terror mientras le abría el pecho, las costillas —desgarradas por el esternón— arañaron su antebrazo mientras le arrancaba el corazón.”

      Será un deleite leerlo en primera persona, aunque he de confesar que más sorpresa me provocó el mensaje que tu relato, que por cierto… está tanto o más espeso y abrumador que aquella oscuridad que envolvió a Shô.

      Felicidades, lograste un texto maravilloso y comentarios alucinantes. Es bueno extenderse a territorios desconocidos, pero si ya lo haces bastante bien donde estás… ¿Por qué no potenciar ese género que tanto te gusta?, el suspenso y el terror es lo tuyo, te brota desde el alma y no hay necesidad de callar esa perversidad literaria.

      • Avatar de Salieri

        Salieri

        23 agosto, 2013

        Wow, agradezco el comentario. Es verdad. Esta es mi línea. Un abrazo.

    18. Avatar de

      VOLIVAR

      29 agosto, 2013

      Salieri: ¿un consejo? No le hagas caso a este wei ardido. Como bien lo sabes, es el innombrable, el que sólo se ha dedicado a dar lata con su perorata ininteligible, pero al que tú lo has puesto como palo de gallinero. Mándalo a chingar a su madre, como lo hemos hecho muchos, digo todos.
      Jorge Martínez.

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