Anhedonia

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    Llevó los materiales hasta su dormitorio. Sobre el escritorio depositó las maderas del bastidor, tensó la tela de lino sobre este y se dispuso a grapar el trapo en los cuatro puntos centrales de su canto, comenzando primero por los palos largos, con cuidado de no formar arrugas, de modo que la superficie le quedara firme y lisa. Al terminar, cortó la tela que sobraba dejando un pequeño margen de unos pocos centímetros y dobló la tela de las esquinas grapándolas al listón. Después, procedió a imprimar el lienzo en dirección horizontal con una brocha aplicada en gesso. Sentado sobre su cama esperó pacientemente a que secara. Las ventanas de su cuarto estaban abiertas, un ligero viento volaba débilmente las pálidas persianas celeste y un tibio sol pajizo lo escarchaba. Obró repitiendo la operación, dando ahora los brochazos en dirección vertical. Hizo lo mismo otras dos veces más, en direcciones opuestas, pero empezando siempre desde el centro del lienzo hacia el exterior del mismo. Acarició la tela con los dedos, hasta confirmar que ya estuviera seca. Dejó entonces el bastidor fijado en el caballete y bajó la tabla unos centímetros ayudado por una manivela, lo más que el trípode le permitía. Con esmero fue recogiendo los retales y las demás piezas innecesarias dejándolas ordenadas meticulosamente donde les correspondiera, ya fuera en algún armario o en el cubo de la basura. Observó el impoluto lienzo blanco y dejó escapar un suspiro. Se acercó de nuevo al escritorio, abrió un cajón y sacó el revólver escondido de un doble fondo. Firmó el lienzo con un seudónimo y dejó encima de la cama una nota en donde se especificaban los detalles de sus últimas voluntades. Se arrodilló en el suelo, de espaldas al caballete, de manera que su nuca quedara frente al lienzo, se introdujo el revólver en la boca con el frío del metal aullando en las encías y apretó el gatillo con determinación, dejando sobre la tela el reguero de sangre que escupió su cabeza y también algunos pedazos de cráneo.

    Comentarios

    1. volivar

      13 junio, 2013

      Malvado Dylan: La anhedonía del señor pintor lo llevó a tal grado de insatisfacción al pintar con materiales normales, y quiso hacer un experimento, como preguntándose: ¿qué resultará si el cuadro lo pinto con mi propia sangre y con parte de mi cerebro esparcido por el lienzo?
      Mi voto. Un saludo desde México
      Volivar (Jorge Martínez)

    2. MalvadoDylan

      13 junio, 2013

      Pues algo así, ciertamente. Aunque yo pienso que pretendía dejarle la obra de herencia a su familia y que la vendan por un buen dinero. Los artistas suelen ser así de narcisistas. Saludos, Volivar.

    3. VIMON

      13 junio, 2013

      Muy buen relato, pero no encontré la palabra del título en el diccionario de la RAE ¿existe? Saludos y voto

      • MalvadoDylan

        14 junio, 2013

        La anhedonia sería esto, VIMON http://es.wikipedia.org/wiki/Anhedonia “La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Se considera una falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros. Constituye uno de los síntomas o indicadores más claros de depresión, aunque puede estar presente en otros trastornos, como por ejemplo, en algunos casos de demencias (Alzheimer)”. Gracias por el comentario y el voto. Saludos.

    4. Orfeo

      13 junio, 2013

      Ese cuadro si se pintase batiría récords. El morbo vendería más que el arte.

      • MalvadoDylan

        14 junio, 2013

        Eso mismo pensaba yo al escribirlo, que el cuadro se vendería por mucho dinero. Saludos, gracias por el comentario.

    5. alfavara

      13 junio, 2013

      Fantástico! la última obra del pintor, sería como un autorretrato? Me gusta mucho como está narrado y obviamente el final es perfecto. Un abrazo

      • MalvadoDylan

        14 junio, 2013

        La salpicadura del reguero de sangre será caprichosa, quién sabe, quizás hasta dibuje su rostro por azar. Gracias por el comentario. Un saludo.

    6. Andrés

      15 junio, 2013

      Un texto, sin duda, excepcional. Por varios motivos que me apetece comentar:
      1.- Estilo: Un estilo fresco fluido, exacto y preciso. Además de un largo vocabulario culto y agradable. Desprende originalidad.
      2.- Ortografía: Una ortografía muy bien cuidada, que no busca, en ninguna de sus formas, la pedantería.
      3.- Forma: Un texto muy bueno, pero humilde. No busca impresionar, de por sí ya impresiona con la trama.
      4.- Voz narrativa: Uso correcto de la voz narrativa, tal es así, que no le veo ningún fallo.
      5.- Brevedad: En tan poco espacio se puede desarrollar una historia tan completa, que, personalmente, me atrapa.
      6.- Historia: Originalidad absoluta. Exacta relación con lo real (no hay ninguna cosa que no se sostenga por la propia argumentación)
      7.- Metodológico: Tan pulcro, que parece cortado un bisturí, redactado por un cirujano o, simplemente, por alguien que cuida muy bien su prosa o reescribe y es perfeccionista.

      Enhorabuena, me ha gustado.
      Espero poder seguir leyéndote,

      Saludos desde Barcelona!

      • MalvadoDylan

        15 junio, 2013

        Gracias por el comentario, Andrés, por el tiempo que te has tomado en desarrollarlo después de leerme y el por el contenido, algo excesivo, me parece, pero gracias de todos modos. Saludos desde Salamanca!

    7. CarmeNiebieska

      16 junio, 2013

      Uuuuuffff, qué duro. Cuando he leído que sacaba el revólver me ha dado un vuelco el corazón. La escena es tan plácida, prepara todo con tanto mimo… Creas un clima muy agradable con la preparación del material para el cuadro y luego nos das un buen golpe, sin avisar.
      Un relato que no pasa desapercibido y que no se olvida fácilmente. Muchas gracias

      • MalvadoDylan

        17 junio, 2013

        Gracias por el comentario. Efectivamente, preparé todo de un modo frío y cuidado, para ir en consonancia con el título y después interrumpir con el desenlace. Pero has dicho lo mejor que podrías decir “no se olvida fácilmente” Así que gracias. Saludos.

    8. Mabel

      16 junio, 2013

      Muy buen micro, te felicito, un estilo de suspense y tragedia. Un abrazo y mi voto desde Andalucia

      • MalvadoDylan

        17 junio, 2013

        Gracias por la lectura y el comentario, me alegro de que te haya gustado. Mis agradecimientos a tu voto desde Teruel.

    9. Ininteligible

      16 junio, 2013

      Me gusta, porque de alguna manera los escritores también acabamos volándonos los sesos de una manera menos literal .

      • MalvadoDylan

        17 junio, 2013

        Gracias por comentar, Ininteligible, suele ser una forma más simbólica, es cierto, sobre todo cuando trabajamos lo que escribimos, pero hay excepciones, se me ocurre Hemingway. Saludos.

    10. In Vitro

      17 junio, 2013

      Difieron con lo que dice Andrés; aunque he de reconocer que de relatos sé poco y menos de microrelatos; pero a mí me parece que no tiene desarrollo, se quedó en el preambulo através de todo el relato hasta la aparición de la pistola.

      • MalvadoDylan

        17 junio, 2013

        Gracias por comentar y leer. Bueno, es cierto que la ruptura que supone el planteamiento, con el desenlace puede ser un poco brusca y que ello impida que no se desarrolle el texto del todo, pero no sé qué implica eso. Aunque en realidad, todo el desarrollo, (o eso pretendía) excepto en un momento que se toma para descansar, hay continuidad, sólo hay ruptura en la emoción del lector que lo lee, pues el contexto, tras la aparición de la pistola, cambia para ir hacia lo trágico. De todos modos admito que no estoy del todo satisfecho con el micro, y tiene que ver un poco con lo has comentado, así que acepto la crítica. Saludos.

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