Cuando yo jugaba a ser parte de las estrellas y brillaba con ellas en un cielo cálido y empedernido, frágil y sumiso, el silencio de las flores me arrancaba una sonrisa, no había voces gruesas, ni obscuros colores que en ellas yo hubiera encontrado sin ningún aviso.
Cuando mi alma se llenaba de hartazgo y fatiga, yo caminaba por el ancho río de los lirios, su fragancia, cuna suave, me sumergía en un sueño profundo.
Había en los girasoles un vasto sol entrometido, llenando de colores el mundo que al ser gris me parecía aburrido. Un par de tulipanes me fueron regalados por el cielo, bellos adornos para sentir el amor incondicional y funesto.
Cuando el silencio de las flores me adornaba, me llegaban de todos lados claveles rojos; jazmines perfumados, hibiscos adornados de grandes diamantes rosados, gardenias azuladas, y rosas rojas de vinos encantadas.
De todos lados me seguían, por todos lados me arropaban, el silencio de las flores, son ocultos amores que siempre me acompañan.


volivar
Mariana: Te envío un clavel rojo, y espero que siempre te acompañe.
Eres grande, amiga, pero, no puedes jugar a ser parte de las estrellas… ¡Ya eres una de ellas!
Volivar (Jorge Martínez. Un saludo desde Michoacán)
Jeremiaswayne
Un onírico paseo cargado de belleza. Hay que poner color a tantos muros grises y aburridos que nos rodean (incluso, algunos podríamos derribarlos: nadie los echará de menos. Mi voto.
Eva.Franco
Rodeada de flores, inspirada te siento, con el amor en tus manos, hoy nos entregas tus deseos…
Me encantó…
Un gran abrazo amiga.
Mabel
Precioso poema. Un abrazo y mi voto desde Andalucia
jalu93
Hola, he vuelto. Me encanta el poema. Me encantaría un silencio de esos, con sinestesia.