Hogar…
Toda la gente habla sobre el. Sobre lo dulce que es llegar a un hogar, no una casa, no una vivienda, un hogar…
Ese lugar donde al entrar encuentras una calidez, donde sientes el amor de las personas que ahí viven y que forman parte de el, un hogar, un lugar que no conozco, supongo que en este momento la inca diferencia entre que este aquí o no, es la comida y el gasto que represento, nada más, yo me considero que para sus ojos no soy más que un número, una cifra que representa un gasto, una boca más que alimentar, alguien de quien cuidar, sin afecto, sólo gastos.
Eso es lo que he representado toda mi vida, un número, espero estar equivocado, pero, se que en el fondo, no fui un niño planeado, o acaso tus padres se midan a vivir juntos justo después de que se enteran de que tendrán a un hijo, supongo que allí empezó mi peregrinar como un numero, como un estorbo, eso no ha cambiado en mucho, los gastos van y vienen, decreciendo y aumentando, año a año, vivir así, no es vivir en un hogar, pero saben que es aún peor?
Cometer un error, un error que a tus ojos no este mal, pero que, a los de tus padres, sea la peor desgracia que haya podido cometer, ser castigado día a día, por algo que sólo para ellos esta mal, quieren un consejo?
Si quieren herir a su hijo…
Ignorenlo.
Regañenlo por todo y háganlo sentir inútil, cuando se equivoque, quítenle aquello que el ama y después digan que las víctimas son ustedes, finalmente y para dar el golpe de gracia…
Vayan con su hermano o primo, platiquen y si su hijo se acerca y quiere hablar, sean cortantes, verán como, con esa fórmula, en un par de años, si hijo se irá de su casa y se libraran, de esa boca que jamás quisieron alimentar

volivar
Diego: Ojalá los padres de familia tomaran nota de esto que nos has compartido. Te felicito por eso. Mi voto. Volivar