Impresiones sobre novela de Antonio Lobo Antunes, “El Resplandor de Portugal”.

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    falsaria1370231943Colonialismo

    Leer la novela de Antonio Lobo Antunes, “El Resplandor de Portugal”, es como leer espejos desazogados. Pero no en un lugar aséptico, cómodo y adecentado para tan plácida tarea, sino leerlos de pie o en cuclillas allí donde se pudren ya olvidados y también allí donde malviven no menos olvidados.

    Luanda y Lisboa, Lisboa y Luanda, África y Europa en definitiva, maldiciendo ambas en la sombría y decadente imagen de su memoria el menor destello de esperanza. Así son los personajes. Sientes que las imágenes entran y salen de ellos confundidas como lo hacen en el crisol del espejo corrompido las siluetas que no saben donde empieza la sombra que son y donde la sombra que han sido. Para ir dotando de sentido el sinsentido de unas vidas derrotadas hasta más allá de la culpa. Unas vidas atadas a un esplendor fraguado sobre la miseria de otros y como tal miserable.

    África les ofreció además de la rampante oportunidad de medrar económicamente, la posibilidad de ser un grotesco remedo de ese estatus de dignidad que en la orgullosa y decrepita Europa se les negaba. Buscaban, y así lo expresan, en África, algo más que riqueza, la estima social, la necesaria reafirmación personal de su singular condición, y un día descubren en los enflaquecidos y humillados ojos de los negros que los sirven que no son sino los negros de los blancos hijos de la metrópoli. Y lo que es más terrible, que en tan pírrico viaje han dilapidado no sólo sus vidas sino las de miles de hombres. Pero como comprenderlo, sencillamente no pueden permitírselo, se deben a la legítima voluntad de sobrevivir, y que mejor para ello que vivir a través de la memoria para recordar sin otra culpa que la de no permitir nunca que la imagen les muestre terribles y completos en el espejo de su alma.

    Los pueblos se derrotan hombre a hombre, y una vez yacen derrotados todo cuando nace de sus manos lo hace bajo este terrible designio, hasta ese día en que hombre a hombre se levanta como pueblo, para un resplandor fugaz pero capaz de dotarlos de la dignidad que como pueblo se merecen. La colonización junto con la dictadura sofocó y derrotó a Portugal, la revolución de los claveles les elevó en la más digna de las victorias. Esa es la flor oculta que no nombra Antunes, pero sobre la que cimienta la magnífica catedral de sus sueños.

    José Alfonso Romero P.Seguín.

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