-Hemos encontrado otro cadáver- le acababan de decir por radio.
-¿Es nuestro asesino en serie?
-Estamos totalmente seguros.
-Bien voy para allí.
Apenas cinco minutos después llegaba al escenario del crimen. Tras mostrar su identificación cruzó la cinta amarilla y se dirigió al cuerpo que yacía sin vida en el arcén. No había duda. La posición del cuerpo, con los brazos sobre el pecho, los cortes en garganta y brazos, las marcas de quemaduras en todo el cuerpo, las cuencas vacías de los ojos y la rosa negra entre ambas manos entrelazados lo confirmaban.
-Y van veinte- dijo uno de los agentes que allí se encontraban.
Los curiosos empezaban a agolparse alrededor de aquel cordón amarillo; se dirigió hacia ellos para pedirles que se alejasen, ya que su presencia impedía realizar correctamente su trabajo. Entonces la vio. Era una hermosa joven de melena rubia y preciosos ojos azules. Quedarían bien en su colección. Ya tenía la víctima número veintiuno. Sonrió.


Diecisiete.en.prosa
Te felicito, pues el final del cuento es inesperado. Ese es el secreto de un buen relato. Mi voto.
Pepe.Ramos
gracias
VIMON
Buen relato. Saludos y mi voto.
Pepe.Ramos
viniendo de un maestro de la literatura como tú, un verdadero halago, muchas gracias
VOLIVAR
Pepe Ramos: excelente, amigo, con ese final, no imaginado. Mi voto y un saludo desde México
Volivar (Jorge Martínez)
Pepe.Ramos
Lo dicho, muchas gracias