No me arranques la vida

Escrito por
| 13 | 2 Comentarios

Caía ya la medianoche, y los alrededores del cementerio no eran exactamente el lugar perfecto para estar en ese momento, se sentía un olor espeluznante, continuamente pasaban ráfagas de viento cual si fueran autos de carrera. Se podía apreciar un silencio sepulcral, casi aterrador, sus latidos, sus pasos y cada respiración se escuchaban claramente. Él se zarandeaba en un vaivén interminable, que ha de sorprender que haya llegado ileso hasta la esquina. Casi inconsciente esperaba pacientemente a algún buen hombre que en tales condiciones accediera a llevarlo. Pasaron horas de horas, se escuchaba claramente el sonido de ratas al pasar, cual paso de estampida se hacían cada vez más fuertes y cercanos. Cualquiera que se encontrara en sus cabales, hubiera pensado que tales animales se encontraban a escasos centímetros de sus oídos. Y Raúl, aunque lógicamente tardó, también lo pensó. Los pocos reflejos que le quedaban lo impulsaban a alejarse, a huir más rápido que volando de tan aterrador sonido y de tan asquerosos y repugnantes animales. Pero su cuerpo no reaccionaba, sus piernas estaban prácticamente pegadas al suelo, su respiración se agitó como si hubiera corrido una maratón, sentía como su corazón literalmente trataba de escapar de su cuerpo, cada vez se sentía más angustiado, quería gritar, pero cada orden de su mente para hacerlo se perdía en el camino sin que su garganta lo entendiese. Fueron momentos espeluznantes los que pasó, en cada respiración se le iba una parte de su alma, se iban sus pensamientos, temores, aspiraciones y cada uno de esos secretos que con tanto recelo guardaba. ¡No! , no estaba soñando; en un abrir y cerrar de ojos a Raúl le arrancaron la vida un 11 de mayo.

Al amanecer, al promediar las 6 una patrulla del serenazgo rondaba la zona, y al girar por la esquina se encontraron con una escena que pondría los pelos de punta hasta al mismísimo Don Diablo. Había allí trozos de carne ensangrentados por doquier, se percibía un olor insoportable, nauseabundo a animal muerto. Avanzaron unos pasos y divisaron a unos metros un brazo cercenado por las ratas, habían decenas de ellas a su alrededor. Ambos efectivos aterrorizados discutían acaloradamente por determinar cuál de los dos sería el ‘’suertudo’’ que se acercara a tan horrorosa escena. Finalmente, después de unos minutos, ambos se acercaron sigilosamente como si estuvieran yendo a un campo de batalla. Llegaron y lo que encontraron fue absolutamente escalofriante, ambos se quedaron perplejos por un momento pareció que el alma se les hubiera escapado, sus latidos se detuvieron, sus piernas parecían no pertenecerles, pues por más que lo intentaban no podían moverse. Lo que ambos vieron no era otra cosa que un torso desnudo, y un brazo unido a él, ambos miembros estaban llenos de mordeduras, de ellos emanaba un charco de sangre, una sangre casi morada. Alrededor, todos los roedores haciendo de las suyas, repartiéndose gustosamente tan delicioso festín. Al observar detenidamente por entre toda esa insólita escena, se podía observar que debajo de unas cuantas hojas caídas, encima de la mano había algo que de rato en rato se movía. Los agentes apenas se recuperaron del susto, retiraron una a una cada hoja, encontrando, para su desgracia, un corazón latente que aun desfalleciendo, se aferraba corajudamente a la vida.

Comentarios

  1. Avatar de Sergio.Raposo.Diéguez

    Sergio.Raposo.Diéguez

    19 junio, 2013

    Muy buen cuento, has sabido transmitir bien una historia tan tétrica. Si trabajas mas en la narración (ritmo y estructuración) puedes ser un autor increible, las buenas ideas ya las tienes.

    Un saludo y mi voto.

  2. Avatar de Lala

    Lala

    21 junio, 2013

    Gracias por el consejo Sergio, lo tomaré en cuenta. Saludos

Escribir un comentario

Currently you have JavaScript disabled. In order to post comments, please make sure JavaScript and Cookies are enabled, and reload the page. Click here for instructions on how to enable JavaScript in your browser.