José María pensaba una y otra vez en las grandes dudas existenciales durante sus quince minutos de café. Intentaba desconectar de las ingratas labores administrativas —en las que se resumía su vida—: ajustes de inversiones, cuentas pendientes, subidas de revisión de documentos para actualización de herramientas, sucutrularí y sucutrulará. ¿Era eso lo más importante de la vida? ¿De dónde venimos y adónde vamos? ¿Existe un Dios? ¿Está el hombre solo en el universo? Eran las nueve de la mañana de un pesado lunes. El fin de semana había sido intenso, extenuante y no podía pensar en nada. Volvió a su cubículo y seguía igual: una tabla de con colores y números; correos ininteligibles; presentaciones confidenciales, oscuras y aburridas; sucutrularí y sucutrulará. Sonó entonces una campana en el centro de ser —el hara—, la llamada de la naturaleza lo libró de volver a la rutina. Se levantó feliz pensando en el pasillo, los ascensores y el baño. «Voy a liberar toxinas… esperemos que sea un perfect», pensó. Cerró la puerta con el pasador después de asegurarse que nadie lo veía entrar. Estaba con ganas desde el fin de semana y podía que hiciera más alboroto que de costumbre (y eso ya era decir). Vio que la tabla estaba limpia seguramente era el primero o el segundo en sentarse, no haría falta poner papeles encima. Bajó los pantalones sin hacer ruido (alguien había entrado a orinar y quería ver si se quedaba o se iba al momento) y se sentó. Estaba fría la tabla. Aflojó los músculos de las piernas y apoyó los antebrazos en las calvas rodillas. Después lo de siempre, empujar un poco, mirar la luz de arriba, como por un tubo; un prop y un plop; volver otra vez a empujar; sucutrularí y sucutrulará.
Nada más lejos que un perfect, había dejado un verdadero enchastre[1]. No hacía falta verla para entender que la deposición era desagradable: la textura y el efluvio eran suficiente señal. Esperó hasta que el último transeúnte casual de los lavabos se fuera y estiró la mano por debajo del voluminoso artefacto de aluminio. Un gesto tan sencillo, tan mundano y repetitivo desencadenó la ira de José María: «¡Joder!», gritó y no pudo evitar ponerse rojo mientras maldecía mentalmente al último que había estado allí, al estúpido servicio de limpieza y a todo el que tuviera algo que ver con que no hubiera ni un mísero trozo de papel higiénico en el maldito artefacto de aluminio que, vacío él, ocultaba la falta del importantísimo material, sobretodo para José María y en ese momento. Pensó entonces en las papeleras; en los bosques y en Nicolás Maduro y Venezuela sin papel higiénico. En mil cosas pensó hasta que tomó una dura decisión: se subió el pantalón, apretó como pudo y en un pase rápido estuvo en el retrete de al lado. Cerró la puerta con ruido y empezó a limpiarse rápido mirando la luz de arriba; usó mucho, pero mucho papel, el papel más importante.
[1] La palabra “enchastre” no tiene equivalente en el castellano de la RAE, pero es de uso habitual entre los rioplatenses y es muy útil. Creo que es de origen italiano o de alguno de sus dialectos.
Enchastre es un desparramo de alguna sustancia líquida o viscosa como pintura o comida. Si alguien pinta una pared y acaba manchado entonces está enchastrado. Se puede decir que Pollock no pintaba, sino que enchastraba sus telas.
RafaSastre
Escatológicamente divertido, Pernando. Y aún diría más: sucutrularí y sucutrulará.
AquaVioleta
Coincido con Rafa, ^_^
Creo que aun sin la aclaración se infiere el significado de “enchastre” del propio texto.
La observación sobre Maduro y la escasez de papel higiénico, muy ilustrativa, y justa para el momento del relato.
Fabuloso, muchacho. ¡Mi voto y un abrazote!
Pernando.Gaztelu
Gracias chicos, es de esos días en los que te inspiras, suceden cosas y de paso se sientes gracioso y todo. Lo de enchastre es porque me di cuenta de que era un argentinismo y suelo buscar sinónimos para “universalizar”… pero es que no había ninguna palabra que expresara mejor lo que quería representar. Gracias otra vez, abrazos.
Bicho.Reactor
Muy bueno, realmente.
Te dejo mi voto.
EstaNoche
Muy bueno! Tienes mi voto!
Eva.Franco
Muy pero muy bueno, me has hecho pasar un rato muy divertido, menos más que aquí si hay papel, eso está pasando en algunos lugares, que la gente sale como loca y los compra todos…pero, por si a las moscas…tengo guardadito algo extra…
¡Pobre José María,siempre él es la victima de tantos infortunios…
Ha sido un placer leer tu relato.
Un abrazote amigo.
volivar
Pernando: hasta ahora pude entrar a la red para leer esto tan divertido que has publicado. Has estado genial. Te felicito y mi voto.
Un saludo desde México. volivar (Jorge Martínez)
¿Como va eso de sucutrularí y sucutrulará?
Sergio.Raposo.Diéguez
Al principio el cuento no me terminaba de convencer (varias enumeraciones en un solo párrafo), pero según fue avanzando y “entrando en materia” la verdad es que el relato va mejorando exponencialmente.
Me ha gustado esa cotidianidad y naturalidad en la historia, y tiene el toque justo de humor.
Aqui va mi voto, y tu cuento a portada.
foixos
Me has hecho reír un rato, Pernando. Un saludo y mi voto
Foixos
Mabel
Pernando, la verdad es que me has hecho reir. ¡Vaya arte que tienes! Felicidades. Un abrazo desde
Andalucia
Mabel
¡Ah! Se me olvidaba el voto, perdona, es la calor tan grande que hace.
Pernando
Muchas gracias a todos, no suelo ser gracioso en los relatos, aunque lo necesitábamos tanto el relato, como yo. El pobre José María nos representa a muchos, y de paso ha servido para difundir el vocablo enchastre, heredado de algún lugar perdido de italia y también dos nuevos vocablos, sucutrularí y sucutrulará, que como se deduce del texto significan de forma inequívoca sucutrularí y sucutrulará, chin pun.
Abrazos a todos.
VIMON
Muy cómico, Per, te desconocía esa vena humorística. Saludos y mi voto.
Lidyfeliz
Un cuento existencial y escatológico. Muy bueno, Pernando. Mi voto
mauge
Qué real! muy bueno, y sin papel, que trágico. tienes mi voto.
Diecisiete.en.prosa
Muy bueno Pernando. Mi voto.
Saludos desde Arequipa - Perú
Diecisite en prosa (Marta Gabriela)
AmilcarMartinez
Dramático!! Con ribetes de catastrófica situación, derivada de la escasez de papel higiénico! Si, Buen relato para una coyuntura crucial! Un abrazo y mi voto ♥