Carla y el espejo

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    Supongo que ese momento llegó también para Carla,
    quizás, luchaba día a día por mostrar una naturaleza pura
    y duramente racional.
    De forma meticulosa, frente al espejo perfila sus ojos y
    enrosca su cabello en un moño engominado, sencillo,
    perfecto. Una media sonrisa mora salvaje casi ilumina su
    cara. Justo el papel que cree debe representar para ser más
    fuerte, menos vulnerable, menos puertas que abrir, menos
    que echar de menos.
    Un día abrió los ojos, quizás decidió cerrarlos y oscurecer
    una parte de ella que consideró perjudicial para sus
    radicales libres. Redujo su pequeño mundo de los sentidos
    y sentimientos a la mínima potencia, inaccesible a todos,
    incluso a ella misma. Sólo al atardecer frente al espejo, sin
    maquillaje, sin orquillas, se encontraba Carla. Perdía su
    mirada en ella misma y…
    Más allá de esas cuatro paredes que la guardaban, la
    imaginaba de espaldas al mundo, buscando el mar, donde
    mis ojos ya no alcanzan a ver.
    Uno de esos rizos, reposaba en el hombro desnudo, el
    resto se mecía mimando su cuerpo. Estaba relajada, muy
    relajada. Apartó la melena y acarició su nuca empapando
    el sudor en la palma de la mano. Perfiló sus labios con el
    saliente rosado de su lengua. Prueba difícil la de
    enfrentarse a uno mismo, sin una mirada que te apoye con
    la mentira, o una sonrisa no menos irónica de
    reconocimiento. Cada palabra atenta en su contra, lo crudo
    es decirlo en voz alta, no importa que esta, en un momento
    quiebre o se pierda en un sollozo, hay quien incluso
    escupe para dar más morbo a la crónica de uno.
    Transcurridos treinta minutos, permanecían las imágenes y
    el tiempo, mucho tiempo dibujaba la angustia en su rostro.
    Sufría una pizca de lo que ella, se iba modelando, la
    liberaba. Sintió frío por la soledad de sus palabras y el
    humo del cigarrillo, bailaba sobre su cabeza. Notó como
    se le habían dormido las ingles por la posición de sus
    piernas y unos brazos con los puños cerrados, que no eran
    más que los suyos, la rodearon. Ella misma se susurró:
    basta ya… vuelve al mundo.

    Comentarios

    1. Avatar de español/peruano

      español/peruano

      23 julio, 2013

      Muy bonito. Ya te has puesto las pilas y las publicaciones se van a ir multiplicando. Me alegro por ti. Mi voto y un afectuoso saludo.

    2. Avatar de VIMON

      VIMON

      23 julio, 2013

      Interesante relato de una introspección. Saludos y mi voto.

    3. Avatar de Kaeter

      Kaeter

      15 agosto, 2013

      Me gustó mucho! Está bien escrito. Tiene algunos errores accidentales de cohesión (“Sufría una pizca de lo que ella, se iba modelando, la liberaba” - ¿o está bien y no lo entendí?). Me gustó también porque me hizo sentir algo raro relacionado con las coincidencias: me asaltó la sensación de que tu texto se complementa en muchos niveles con un relato mío (Y/o) publicado en esta misma página hace muy poco, como si fueran anverso y reverso de una misma historia o más bien de una misma realidad. Un saludo!

    4. Avatar de Mabel

      Mabel

      15 agosto, 2013

      Me ha gustado. Un abrazo y mi voto desde Andalucia

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