Asomose el senador
a un callejón sin salida:
moscas, podredumbre y ratas
atrajeron su sonrisa.
Se adentro en la floresta:
los desperdicios sorbía,
los hedores degustaba,
las pasiones se encendían.
Excitose y tocose.
Nunca, jamás en su vida,
hubiérase imaginado
con tamañas regalías.
Desde los balcones muertos,
cubos de miseria tiran
sobre su cabeza cana
y lo cubren de ambrosía
los aromas de fregona,
los restos de la comida.
Y excitose y tocose.
Bebió de las alcancías,
durmió con gatos hinchados,
libó basura podrida,
todo un edén pareciole,
un fuego interno le ardía,
en éxtasis entregose,
a la gratitud divina.
Y excitose y tocose.
Cuando entró, furiosa impía,
la mujer de la limpieza
(ejército de pudicia,
y aparato de amoniaco),
se desmadejó su ira,
rompió con la diplomacia
y abordó a su enemiga,
se arrojó sobre su cuello,
le hizo beber su lejía,
para abrasar sus deseos
de arrasar la porquería.
Y excitose y tocose.

VOLIVAR
José Urbano: eres maestro en esto de hacer bellos poemas, aún con temas como el que hoy nos compartes. Felicidades. Mi voto y un saludo
Volivar (Jorge Martínez
español/peruano
Curioso poema. Me ha gustado. Mi voto y un saludo
cauribe1
Es una genial composición.
Encarna.García
Tan extraña como cierta. Un saludo.
NievesFernandez
¡Sorprendente! Mi voto. Saludos.
José Urbano
Gracias a todos. La actualidad, a veces, también nutre la inspiración poética, aunque sea en tono sardónico.
JoseMaríaS.Alfonso
Sorprendente…
José Urbano
Me alegra que lo que escribo sorprenda.
Mabel
Me ha gustado. Un abrazo y mi voto desde Andalucia
José Urbano
Gracias, Mabel.