- Así que es cierto – dijo Bentton –. ¿Puedo tocarla?
El Jefe acercó su dedo índice a la Reliquia. Poco después, entre gritos y maldiciones, tuvo que retirarlo: la piedra quemaba. Pero, extrañamente, Robin no la había sentido nunca tan fría.
- Así que es cierto – dijo Bentton –. ¿Puedo tocarla?
El Jefe acercó su dedo índice a la Reliquia. Poco después, entre gritos y maldiciones, tuvo que retirarlo: la piedra quemaba. Pero, extrañamente, Robin no la había sentido nunca tan fría.
Mabel
Escalofriante. Un abrazo y mi voto desde Andalucia
ErwinFred
¡Muchísimas gracias! ¡Me alegra enormemente que te haya gustado!
Un abrazo
durandarte
Buen microrelato amigo, Voto y saludos desde México!!