Fuego, saber. Maldición

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    - Así que es cierto – dijo Bentton –. ¿Puedo tocarla?

    El Jefe acercó su dedo índice a la Reliquia. Poco después, entre gritos y maldiciones, tuvo que retirarlo: la piedra quemaba. Pero, extrañamente, Robin no la había sentido nunca tan fría.

    Comentarios

    1. Mabel

      2 julio, 2013

      Escalofriante. Un abrazo y mi voto desde Andalucia

      • ErwinFred

        3 julio, 2013

        ¡Muchísimas gracias! ¡Me alegra enormemente que te haya gustado!
        Un abrazo

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