Ensayo sobre la Caperucita Roja y la Tercera Edad

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Caperucita Roja es un cuento escrito por Perrault y publicado allá por el año 1697 (hace 300 años) en un compilado llamado ‘Historias o cuentos de antaño’. El argumento sintético del cuento era más o menos así: La protagonista, Caperucita Roja, una niña conocida así por llevar una caperuza de este color, engañada por un lobo, muere devorada tras no seguir los consejos de su madre. ¿Muere?!… ¿devorada?!… si, en la versión original Caperucita era masticada, saboreada, engullida, digerida y posteriormente eliminada vía conducto excretor por el lobo.

La primera intensión de este cuento era, asustar niñas para que no se detuvieran en parajes solitarios a hablar con desconocidos. En la reedición de los hermanos Grimm , la versión más famosa y difundida, reeditada en el año 1812, se suaviza un poco el cuento y para no traumatizar a los niños con la desaparición de manera violenta de Caperucita, introducen la figura del leñador, que en su papel de héroe salva a Caperucita y rescata a la abuela de las tripas del animal en cuestión.

La Caperucita Roja, ha inspirado muchas versiones, pero no recuerdo ninguna versión que dignificara a la abuelita, se me ocurre que hay un punto de honor en esta historia, y que si alguien la hubiese versionado tomando en cuenta este aspecto, no habrían tantos abuelitos deambulando solos por las calles, haciendo grandes colas para cobrar su pensión por vejez, por ejemplo, esa que luego un “malandro” les arrebata, y no necesariamente en la vía, excluidos del seno familiar, en lugares fríos, despojados de todo lo que construyeron.

Caperucita Roja, el primer caso de Maltrato en la tercera edad. Continúo. El cuento tiene un grado intenso de violencia. Escenas de horror, como el hecho de que la abuela y la protagonista del cuento (que además se trata de una niña) son devoradas; y aunque esta otra violencia no se describe de forma manifiesta, el que la abuelita de Caperucita viva sola en el Bosque , lo era-La madre envía a Caperucita a visitar a la abuelita enferma y me pregunto - ¿por qué la anciana vive sola y no con ellas como está mandado, o si me apuras, por qué no está bien cuidada en una residencia donde las sacan de excursión, a bailar y a compartir con otras viejecitas?, aunque tampoco es lo ideal ,porque estaría excluida del seno familiar, del amor de los suyos. Y puede que la señora sea muy independiente y prefiera vivir sola, pero, los abuelitos son como los niños, no se saben cuidar, y no pueden “bandearse” solos por las limitaciones propias de la edad- ¿Por qué estar solitos en medio de un bosque a merced de un lobo?

La Dinámica actual de las familias ha colocado a los abuelos, en una especie de «zona de aparcamiento» como bien lo expresó, el Papa Benedicto XVI, algunos se sienten como una carga en la familia y prefieren vivir solos o en residencias para ancianos, con todas las consecuencias que se derivan de estas opciones, como si no hubiesen tenido ningún protagonismo en nuestras vidas, como trastos viejos: ¿Quién no recuerda a sus abuelos? ¿Quién puede olvidar su presencia y su testimonio en el hogar? ¡Cuántos de nosotros llevan su nombre como signo de continuidad y de gratitud! Por más que la vida familiar se torne difícil, por los requerimientos actuales, no podemos olvidar que nuestros abuelos, se entregaron, se sacrificaron por nosotros y lo más elemental: No debemos desconocer el hecho de que todos, absolutamente todos, salvo que te mueras antes de llegar a esa edad, vamos a llegar ahí, los abuelitos solo nos llevan algo de ventaja, pero para allá vamos, todos sin excepción. La juventud es solo una etapa que precede irremediablemente, a la de nuestros abuelos.

Y es que, en muchas otras culturas ser abuelo es una condición digna y morada de honorabilidad y admiración, fuente de sabiduría ,lamentablemente nuestra cultura se esfuerza por hacernos creer que es el fin de una vida productiva, consumista, exitosa, amorosa y que el reloj biológico nos debe hacer repensar nuestras relaciones propias y con el resto de las personas, cuando en realidad lo único que ocurre es que por fin puedes hablar con la soledad sin sentirte solo, es mirar a tu alrededor todo lo que conseguiste, lo que hiciste de tus hijos, compartir toda esa experiencia transformada en amor con los nietos, es saber que al final de la vida hay una sola buena noticia “El amor” y que es por eso que la rigidez de la crianza muere en manos de un abuelo, solo importan las sonrisas en sus pequeños rostros, que por eso es que, no hay nada mejor que un helado antes de almuerzo, un ratico mas frente a la TV, o una aburrida tarea pospuesta por el juego.

Entonces, porqué no enseñarle a los niños a través de los cuentos o sus reediciones, el respeto y amor hacia la tercera edad; hasta por egoísmo, pensando solo en cuanto lleguemos ahí. En la versión original de este cuento, no se le dio esta connotación sencillamente porque no existía el maltrato hacia los abuelos, eran queridos, protegidos, considerados por sus familias. Cuántas veces no hemos visto nietos irrespetando a sus abuelitos, y a los hijos permitiendo el maltrato hacia sus padres, ofendiéndolos y expresándose en términos peyorativos de ellos, llegando a extremos de burla, ni que decir si alguno de estos abuelitos sufre de demencia senil o de alguna otra patología que afecte su razón, hasta amarrados como un animal salvaje, ignorando que en manos de especialistas se podrían suavizar los síntomas de cualquier desgaste de la edad, de las funciones propias del ser humano. Hay abuelitos que resultan más lucidos que cualquier persona de corta edad, pero que, por el deterioro, no recuerdan el cuento que ya contaron y lo repiten cualquier cantidad de veces, o hablan en voz alta por qué no escuchan bien debido al desgaste auditivo, o que temen que por ley de vida, les quede poco tiempo y se ponen cariñosos, llegando a ser tildados de fastidiosos.

Habría que reeditar una versión de la caperucita Roja, enfocando este aspecto, adaptado, en donde el respeto y el amor hacia la tercera edad sea el mensaje, los abuelos no deben ser apartados bajo ningún concepto del seno familiar, como dijera el Papa Benedicto XVI, “Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe”

“Nadie puede hacer por los niños, lo que hacen los abuelos… salpicar una especie de polvo de estrellas sobre sus vidas”. (Alex Haley )

MI VERSION DE LA CAPERUCITA ROJA

Esta era una niña pequeñita a la todo el mundo conocía como “Caperucita Roja” porque siempre llevaba una capa roja sobre sus hombros como la de Súperman, y aunque también tenía poderes, estos no eran sobrenaturales, obedecían solo al amor y la misericordia. La bondad de Caperucita se hacía presente en cada instante de su vida.

Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí un lobo.

Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque iba de la mano de Dios, por eso no temía ni al más feroz de los animales del Bosque. Cada animal por donde ella pasaba la saludaba con cariño. Así las ardillas, los pájaros…

De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.

- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.

- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.

- ¿Tu abuelita vive aquí solita en el Bosque?- preguntó el lobo dándose media vuelta.

Caperucita se puso a recoger flores y el lobo le ayudaba - De pronto se le ocurrió una gran idea y le comentó al Lobo-

-Señor Lobo, porque no me ayuda a llevar a mi abuela a la casa donde vivo con mis Padres, ahí podría estar mejor atendida, no estaría solita y compartiría con nosotros, de nuestro cariño los últimos años que le queden de vida.

El lobo le contestó- yo pensaba comerme a tu abuelita, pero tienes razón, yo también voy a llegar a viejo y no me gustaría que la soledad me comiera a mi.

El lobo y Caperucita se dirigieron a la casa de la Abuelita y se dispusieron a embalar todas las cosas de la abuelita.

La niña y el Lobo se acercaron a la cama y vieron que la abuela estaba descansando en la cama y le notaron otra expresión en su cara, así que le preguntaron:

- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

- No quiero dejar de mirarte hijita a ti y a este lobo bondadoso- dijo la abuela.

- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

- Son para escuchar mejor lo que están conversando ustedes dos, me han conmovido con su empatía hacia mí.

-Abuelita, Abuelita ¡Qué sonrisa tan grande tienes¡

- Es por lo emocionada que estoy, a partir de hoy ya no tendré miedo por las noches, tendré el calor que necesito, el de mi familia, podré verte crecer y compartir contigo toda tu vida como lo hice con tu mamá, y podré enviar a este buen Lobo al Bosque por Flores y Frutos para prepararte la mermelada que tanto te gusta. Podré ayudar a tu mamá con los quehaceres de la casa y abrazarla cuando esté triste.

- Abuelita, abuelita, ¡que brazos tan largos tienes!

- Son para abrazarlos mejor y diciendo esto, el lobo se abalanzó sobre la abuelita y la abrazo junto a Caperucita.

Mientras tanto, la mamá de caperucita se había quedado preocupada y creyendo adivinar las “intenciones del lobo”, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Se sorprendió al ver que todas las pertenencias de la Abuelita estaban recogidas y que Caperucita y el Lobo compartían contentos con la abuelita.

Días más tarde, en la casa de Caperucita compartían la mesa, caperucita, la abuelita, la mama de caperucita y el invitado de honor “El lobo”. Caperucita hacía está oración: Gracias señor por estos alimentos, bendice al Señor Lobo que los trajo del bosque y las manos de mi abuelita y mamá que juntas los prepararon Amén.

Y así transcurrió el tiempo y ya Caperucita y su abuela, no sufrieron más por estar separadas, la mamá de Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a la Abuelita que mientras viviera no se separaría nunca de ella, le pidió perdón por haberla dejado solita en esa casa en medio del Bosque, que aunque tenía todas las comodidades, no tenia lo principal, la cercanía de la familia y la posibilidad de compartir con ellos el día a día. Entendió que los seres humanos somos los únicos que tenemos la capacidad de documentar el pasado, que podemos contar lo vivido, y que en eso los que más lo saben hacer son los abuelitos.

Desde la llegada de la abuelita de Caperucita a la casa con el resto de la familia, Caperucita Roja, no tuvo que utilizar más su Capa Roja, así que comenzaron a llamarla por su nombre…el mismo de su abuelita.

 

Comentarios

  1. volivar

    18 julio, 2013

    Maym: qué hermoso que así fuera, que no abandonáramos a nuestros abuelitos. Pero, desgraciadamente los hijos no los soportan, los dejan solos en una casa lejana; nunca o poco los visitan. Y los ancianitos pasan su día tristes, decepcionados… y así mueren, en el más completo abandono.
    ah, pero en el velorio, qué de lamentos, qué de llantos… qué hipocresía, por desgracia.
    Maym, eres una excelente escritora, Ojalá nos compartas con más asiduidad sus relatos, tus textos, para aprender buena literatura.
    Un saludo desde México y mi voto.
    Volivar (Jorge Martínez

  2. Maym

    20 julio, 2013

    volivar muchas gracias por tus hermosos comentarios cariños

  3. catalina

    16 abril, 2015

    capericuta roja no fue escrito por Charles Perrault, si no que era una leyenda que se origino en la edad media.

    • Maym

      16 noviembre, 2016

      Perrault fue el primero que recogió esta historia y la incluyó en un volumen de cuentos para niños (1697)

  4. Sandra

    2 febrero, 2017

    ese cuento esta muy padre me aburre mucho dema dema demala gana bno escriba mas adios

  5. MARTIN

    23 julio, 2017

    OK. Se trata de un cuento, UN CUENTO FANTASTICO, tus argumentos no son validos si te basas en algo fantástico algo que nació de la imaginación de una persona, no tiene ninguna intención de marginar o excluis a los abuelo ya que solo es un hecho para que Caperucita vaya al bosque y se desenvuelva la historia.

  6. Alcom

    22 septiembre, 2017

    Me ha parecido genial tu propia versión, del cuento de Caperucita. Rescatando los valores.

  7. Vasco

    31 enero, 2019

    La verdad me sirvió mucho tu ensayo para darme una idea gracias y tú versión de caperucita esta chida 😁

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