El arte de dar vueltas para obtener lo mismo que obtendríamos siguiendo un camino recto se ve representado de manera singular en las grandes organizaciones. Lo primero que necesitamos es crear cubículos estancos y darle una función específica a cada uno. Luego se asigna individuos a cada uno de esos cubículos. Lo único que tienen que hacer esos individuos —para no volverse enfermos mentales según la definición clásica— es cumplir estrictamente con las funciones asignadas a ese cubículo. Está prohibido pasar de la línea que divide al cubículo asignado de la del siguiente o el anterior. Así, cuando alguien comienza a trabajar en un cubículo, sufre una frustración digna de ser documentada y almacenada en el cubículo. Aprender la forma de interacción y relación entre los cubículos, los documentos y los retorcidos pasos que con el tiempo se van creando es parte del arte de la burocracia. Hay personas que nunca lo logran, aunque hay otros que con el tiempo llegan a ser maestros en el arte de la infraestructura documental de las empresas (algunos les llaman directores ejecutivos).
Toda organización tiene cierto grado de burocracia, es una necesidad asociada al hecho de organizar las cosas. El gran desafío de los directores de estas estructuras vivas es evitar que sus individuos se sientan triunfar cuando el sistema prevalece sobre las personas y cuando el burócrata profesional supera al individuo raso —no burócrata— en cantidad. Es en esos casos cuando hace falta reiniciar por completo el sistema. A nivel de organización esto se llama de muchas maneras, aunque últimamente triunfan expresiones sajonas como downsizing o incluso crash. A nivel de los individuos, la solución a la burocratización excesiva suele ser una sola: reiniciar el sistema, irse al campo a vivir de la naturaleza.


Pernando.Gaztelu
Llene este formulario, por favor…
Pernando.Gaztelu
Y lo peor de todo es enterarme hoy que un amigo que ha quedado sin trabajo por culpa de las ineficiencias de ineptos de arriba… ¿burócratas? No, peor… Aprovechados del trabajo de los otros, que cuando se pone todo oscuro, los dejan tirados en el arcén…
Marciano
Muy bueno. Así funcionan las empresas, las naciones y el mundo. Las personas quedamos reducidos a un simple número almacenado en un fichero en el que consta el DNI, las cuentas bancarias y las estadísticas. Mejor sería vivir en la prehistoria, pero ¿cómo?
Saludos cordiales, Pernando.
Érase.una.vez... (Rosi)
Maldita burocracia
.. Mi voto, un saludo Pernando
Mabel
En eso estoy de acuerdo, vaya burocracia que tenemos y luego para que.Un abrazo y mi voto desde Andalucia