Situado entre dos de las calles más famosas de la lujuriosa ciudad de Saint Helen se encontraba el Wheels… Y si tenías la suerte de ver su fachada, entendías al instante que no era un bar cualquiera. El 80 % de los sucesos que ocurrían el la ciudad tenían lugar allí… Pero albergaba una ocasión especial cada año… Una partida.
Aquí se habían celebrado las partidas de poker más especiales jamás vistas. Nadie sabía las reglas…
La lista de posibles jugadores pasaba por varias manos antes de ser nombrados oficialmente. El último en revisarla era Jacob Roth, dueño y señor del lugar. Se decía que a veces, la lista superaba las 1000 personas… Cantidad que moriría poco a poco hasta quedar en 4… Que serían los afortunados en disputarla.
A los jugadores se les entregaba una carta que contenía una serie de datos sobre sus tres rivales no demasiado relevantes. Lo más importante eran los dos documentos adjuntos…
- En uno se detallaba el día y la hora de la partida.
- En otro se pedía discreción con el acontecimiento y se aconsejaba aprovechar el tiempo para recopilar información sobre sus rivales.
Ese era el momento en el que todo jugador sentía como el miedo le mordía el estómago.
Viernes 24 de enero de 2014.
Podía notar como sus manos estaban a punto de comenzar a temblar. Aquella sala trasera de bar no era demasiado acogedora. La luz era escasa, y aunque olía bien, el aire estaba viciado, casi preparado a conciencia. Jake miraba alrededor por acto reflejo, quizás para no parecer nervioso, porque lo estaba… Y mucho. Podía oír el típico ruido estático de aparatos funcionando en la sombra. Se frotó las manos una vez más. Se sentía extraño. Estaba sentado junto a tres personas que, hasta hacía unas semana, no sabía de su existencia, y ahora se sabía casi toda su vida… Pero un escalofrío lo dominó cuando pensó que ellos también sabrían la suya… Hizo un pequeño amago de mirar a alguno de ellos pero se contuvo. Los 4 miraban al frente, expectantes, sentados en sus sillas, puestos en disposición de “U” abierta…
Por fin las luces comenzaron a hacer aparición en el sentido de las agujas del reloj, iluminando una gran mesa a la que no le faltaba detalle. Lo primero que les llamó la atención era la cantidad de cámaras que la rodeaban. Al menos 20. A Jake le resbaló una gota de sudor por su pómulo derecho.
Escucharon pasos provenientes del frente. 1, 2, 3, 4… La puerta se abrió repentinamente. Jacob Roth hizo su aparición. Un esmoquin rojo, unos pantalones negros, una camiseta negra con una interrogación en blanco y unas botas de cowboy eran su indumentaria. Pelo corto y blanquecino, víctima del paso de los años. Nariz aguileña. Delgado… Bajó tres escalones, y con la sonrisa bien amplia, se sentó delante de los 4 participantes.
_ Podéis respirar, no soy el diablo. __Rió__. ¡Señores! mi nombre es Jacob Roth, y espero que sepan dos cosas… La primera… Es que sois unos verdaderos afortunados al estar aquí, os lo garantizo. __Asintió levemente__. La segunda, que sepan a qué han venido. __Respiró__. ¿A qué han venido? __Preguntó.
Ninguno de los 4 despegó los labios.
_ A jugar señores… A jugar… Sois los más tímidos que han pisado este lugar desde que tengo memoria ¿Verdad Luthero? __Alzó la voz y la cabeza hacia el techo.
_ Verdad señor. __Contestó una voz robótica.
_ Bien. A continuación voy a explicar las reglas, y espero que tengáis buena memoria y capacidad de concentración porque no las repetiré… Y tampoco se admiten preguntas, genial ¿No? __Movió sus brazos en abanico con gesto resolutivo__. ¡Comencemos!
Se levantó, se giró, enganchó con una pierna la silla y la lanzó hacia un extremo de la habitación… Nadie la escuchó caer. Dio una vuelta a la mesa, tocó un par de lámparas, ajustó un par de cámaras y se sentó en el filo.
_ No habrá dinero. Cada uno de vosotros tendrá al comienzo 500 puntos y se jugará hasta que uno de vosotros se quede a 0… Pero no los apostaréis, serán vuestro contador. ¿Me seguís? Bien. __Dijo sin dar un segundo__. Cada vez que os retiréis de una sesión, perderéis 15 puntos. Si seguís hasta el final y perdéis, se os quitarán 30… Y el ganador de cada ronda podrá decidir a quien de vosotros le quita 100 para cosecha propia… Sencillo ¿No?
Se hizo un silencio incómodo hasta que uno de los participantes movió la cabeza en señal afirmativa y Jacob soltó una carcajada.
_ ¡Bien mis pequeños bastardos! Me gusta que vayáis colaborando. __Se puso en pie de nuevo__. Ahora procederé a la parte más interesante del asunto. __Se acercó a ellos y caminó a su alrededor__. Me ahorraré las presentaciones porque supongo que ya os conocéis ¿Cierto? Excelente. __Volvió a auto-responderse rápido y guiñó un ojo como cada vez que lo hacía__. Habrá una única apuesta en toda la partida, y la haréis antes de empezar. Es muy fácil, no os asustéis queridos. __En ese momento pasó por detrás de Jake, le puso una mano en el hombro y se agachó acercándose a su oído pero sin bajar el volumen__. Os facilitaremos dos cartas, una con el filo rojo y otra con el filo verde. En la roja, apostaréis vuestro bien más preciado, dejado a vuestra elección… Y más vale que no mintáis, porque nosotros lo sabemos todo aunque… __Se paró en seco__. Igual es peor mentir… ¿Um? __Hizo una mueca y siguió caminando__. Y en la verde, aquello que no os importaría perder… Creo que es oportuno apuntar, como detalle importante. __Se quedó unos segundos mirando a los 4 sujetos, con una sonrisa que parecía en pausa__. Que está permitido cualquier cosa en ambas cartas… Pensadlo bien… La ocasión lo merece. __Guiñó un ojo, giró sobre sí mismo y caminó hacia la puerta por donde había venido. Al mismo tiempo, 4 individuos se acercaron a ellos. Con rapidez y eficacia les entregaron las dos cartas a cada uno y un bolígrafo.
Antes de desaparecer, Jacob se paró en el umbral de la puerta.
_¿Luthero? __Gritó.
La voz robótica irrumpió como un trueno.
_ Tenéis 15 minutos.
Y Jacob desapareció.
Fueron los 15 minutos más largos de su vida. De repente ya no le gustaba el poker… Ni siquiera sabía por qué estaba ahí. El miedo le recorría cada centímetro de su cuerpo. Ahora ya no podía evitar que le temblaran las manos. No estaba seguro ni qué carta tenía delante… No sabía cual escribir primero. La cabeza se agotaba mientras lo debatía.
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_ ¡No puedes dejarme así coño! __Se quejaba un tipo mientras agarraba de la camisa a otro.
_ Suéltame desecho social, acordamos un precio y tu no lo has cumplido.
_ Pero venga joder, solo me faltan 500 euros. __Cada vez se ponía más violento, estaba fuera de sí.
_ Tranquilízate, sabes que no te hará ningún bien morder la mano que te da de comer imbécil.
El tipo soltó la camisa y miró alrededor.
_ ¿Y si te consigo la mitad ahora mismo? ¿Eh?
El acompañante lo miró cansado.
_ ¡Tienes veinte minutos! Lo que tarde en tomarme un par de cervezas ahí en frente.
Salió disparado del callejón. Después de cotejar varias direcciones, eligió seguir recto hacía la calle general en busca de su víctima… Y no tardó en encontrarla. Una chica de unos 23 años sacaba dinero en un cajero. El se acercó todo lo rápido que su síndrome de abstinencia le permitía. Cuando estuvo a su altura, se puso levemente a su espalda, sacó una navaja y la colocó en su espina dorsal.
_ Muévete, grita o haz algún gesto que no sea lo que yo te diga y te agujereo la espalda.
La chica quedó inmóvil. Ni siquiera levantó las manos. Se le cortó la respiración durante varios segundos. La opción de seleccionar cantidad apareció de repente en la pantalla.
_ Saca lo que tengas__Ordenó el tipo.
_ Pero tengo un límite. __Dijo con voz temblorosa.
_ Pues sácalo.
El cajero escupió 600 euros.
_ Ahora date la vuelta y camina a mi lado. Como vea el más mínimo movimiento te mato.
Ella hizo lo ordenado y llegaron hasta el final de un callejón sin salida.
_ Bien, dame el jodido dinero y te pued…
El tipo se balanceó levemente hacia la derecha, mareado. Ella aprovechó el instante y en un acto reflejo quiso escapar pasando por su lado, pero el tipo se abalanzó sobre ella y le clavó la navaja en el costado.
Ella ahogó un gritó que él se apresuró a mitigar tapándole la boca.
Oía como sollozaba. Le pidió una vez más el dinero. La chica se buscaba en el bolsillo… De repente, una puerta lateral del lugar se abrió. El tipo y la chica miraron a la vez hacia el frente.
Un chico apareció en escena. Iba escuchando música, pero giró la cabeza casi de inmediato. Al ver la escena, tuvo el gesto automático de caminar hacia los dos.
_ ¡Eh! ¡Eh! ¿Donde vas chaval? __Le preguntó el tipo con la navaja en alto__. Los héroes no existen. Quítate de en medio y no pasará nada… ¿Entiendes?
El chaval se quedó inmóvil por unos instantes. Ella lo miraba desde el suelo con los ojos de par en par y conteniendo el aire.
_ ¡Chico! No lo pienses más y no seas idiota. __El tipo hizo una pausa mientras esperaba su reacción. Veía la duda en sus ojos__. Tírame tu DNI aquí o la mato… ¡Vamos!
Sacó de la cartera el DNI y se lo arrojó.
_ El trato es el siguiente. __El tipo comenzaba a sentirse muy débil__. Tu te vas de aquí y no dices una palabra de lo que has visto porque ahora yo sé donde vives ¿Verdad? Dices que se te ha perdido la documentación y asunto arreglado.
El callejón estaba algo oscuro y no se distinguía muy bien nada. Tras un momento confuso y tenso, el chico dio media vuelta y se marchó.
Ella, víctima de la impotencia comenzó a dar coletazos para quitarse a su agresor de encima. Forcejearon durante varios segundos. Ella notaba que estaba ganando, él perdía fuerzas… Hasta que sintió tres puñaladas más en la espalda. Dejó de sentir agobio, dejo de ganar y comenzó a darle sueño. El dolor se iba apagando al igual que lo hacían sus ojos.
Lo último que recordaba era el ruido de unas rejas a su espalda por donde su asesino se marchaba impune.
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La voz robótica volvió a hacer aparición.
_ ¡Señores! Creo que no os vendrá mal un poco de ayuda.
4 hombres se volvieron a acercar a ellos y le entregaron una caja a cada uno. Jake pudo ver que su nombre figuraba en la parte exterior de la suya. Cuando la abrió, su sangre se convirtió en veneno ardiendo. No podía creer lo que estaba viendo. Comenzó a sudar abundantemente. Las manos contrastaban con un frío glacial. Se le nubló la vista unos instantes hasta que un ruido lo sacudió todo.
El tipo que tenía frente a él se levantó con ira…
Se llamaba Fred. Era el dueño de un bar en el centro. Organizaba timbas de poker y estaba metido en todo tipo de apuestas. Debía más dinero del que ganaba y se rumoreaba que no estaba haciendo muy buenos amigos últimamente. También se decía que no era hombre de palabras agradables además de bastante violento. Estaba divorciado y tenía una hija.
En cuanto se levantó de aquella manera, Jake pudo comprobar que los rumores eran ciertos.
_ ¡Esto no puede ser verdad! Voy a matar al que me ha puesto esto en mi caja. ¡Y lo voy a hacer con mis propias manos! __Concluyó su intervención.
Luthero intervino.
_ Caballero, será mejor que vuelva a tomar asiento.
_¿Asiento? Y una mierda, algui…
Se oyó un disparo que traspasó el cráneo de Fred casi partiéndole la cabeza en dos.
Jake apartó la vista impresionado. Giró su cuerpo levemente y vomitó la comida de tres días atrás. Le temblaba todo el cuerpo. Ese imprevisto había hecho mella en la poca coraza que le quedaba. De repente se dio cuenta de que no estaba hecho para eso… Pensó en levantarse, en retirarse, pero acababa de ver una de las muy posibles consecuencias. Se agarró tan fuerte a la silla que se cortó momentáneamente la circulación de sus manos… Y sin saber muy bien por qué, recordó detalles de la entrevista que le realizaron para ser candidato… Su mente quería evadirse…
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_ ¿Por qué quiere participar en la partida?
_ Necesito el dinero.
_ Ya, como todos… ¿Puede ser usted más explícito? Tengo que poner algo más. __ Y enfatizó el final de frase con sus dedos, representando comillas.
_ Necesito huir… Lejos.
_ Me vale. __Dijo mientras le acercaba un fajo de papeles deslizándolos por la mesa__. Este es su contrato. Como verá, no tiene validez ninguna ahora mismo. Solo tendrá efecto desde las 9 de la mañana del viernes 24 de enero del 2014 a las 9 de la mañana del 25 de enero del 2014… Lo entiende ¿No? __Preguntó__. Compruebe bien las cláusulas, tómese su tiempo, y cuando esté totalmente seguro… Fírmelo… Esto no es un juego. __Acto seguido se levantó y se fue hacia la puerta__. Mientras iré a tomarme un café.
Leyó todas y cada una de las condiciones… Y aún no sabía por qué estaba decidido a firmar.
Cabía destacar entre ellas algunas como…
- En el caso de ser usted seleccionado para la partida y salir vencedor de ella, se le ingresará 400.000 euros en una cuenta en el extranjero que abrirá usted mismo a su nombre al día siguiente, acompañado por uno de nuestros gestores… En caso contrario, no ocurrirá absolutamente nada.
- Usted da su consentimiento para pertenecernos dentro del horario establecido el día de la partida.
- Deberá seguir una serie de reglas e instrucciones que se detallan a continuación…
* La discreción será total y absoluta. Nadie puede saber nada, sea seleccionado o no. Si por cualquier motivo incumple esta norma, deberá atenerse a las consecuencias. Recuerde, nosotros lo sabemos todo.
* En caso de ser usted seleccionado como jugador, no sabrá las reglas del juego hasta el mismo día. Cabe destacar que será antes de empezar la partida y en el lugar del juego.
* Si abandona la partida en mitad, deberá atenerse a las consecuencias. Mucha gente vela por usted.
* El día de la partida, usted estará completamente incomunicado en una de nuestras salas desde la hora especificada hasta el comienzo de la velada. Estará solo.
* Antes de firmar este documento, su vida no nos importaba. Si decide firmarlo, No dará un paso sin que lo sepamos…
.. Y recuerde… Confíe en nosotros como nosotros confiamos en usted.
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Minutos después, todo había acabado. Se habían llevado el cuerpo casi al momento. Habían limpiado la escena con una velocidad diabólica y todo lucía como si no hubiera pasado nada. Aún en shock, Jake y los dos restantes comenzaron a rellenar sus cartas movidos más por el miedo que por decisión propia. Las dejaron en el reposa-brazo de sus sillas. 4 Hombres se lo llevaron todo en un abrir y cerrar de ojos.
Tras unos momentos de incómodo silencio y tremenda incertidumbre, se volvieron a escuchar pasos. 1, 2, 3, 4… La puerta volvió a abrirse y esta vez, al mismo tiempo, un foco alumbró el extremo derecho de la sala, donde vieron a un hombre sentado en una silla de cuerpo alto. Vestía chaqueta vaquera, pantalones ceñidos color marrón y unas botas negras… Todo acompañado por un sombrero y una guitarra acústica. Comenzó a tocar casi al instante de ser iluminado “Wanted dead or alive” de Bon Jovi… Mientras la guitarra rajaba el silencio, Jacob caminaba al ritmo hacia ellos. Cuando estuvo al frente, levantó los dos brazos con excitación…
_ ¡Que comience la partida! __Gritó fervientemente.
Imagen bajo licencia “CC. By Nc Sa” cortesía de BartNJ


español/peruano
He dejado tu texto para el final, pues es el más extenso de los publicados (bueno, el mío andará por ahí). Veo que tienes temas variados para escribir y que en todos te desenvuelves bien. Esta historia, que me imagino se seguirá desdoblando en dos: la partida de póker y el drogadicto que asesina a la chica, es interesante porque mantiene la intriga y tensión apropiadas. Lamentablemente, debido a su extensión, no serán muchos los que la lean, pero ello no le quita un ápice de calidad. Mi voto y un saludo desde Perú. Cuando tengas tiempo pásate por mis relatos. Chao.
CHARIS.CAVERA
Sublime! Un pequeño error de concordancia de númer en el principio pero que resulta pecata minuta en un texto tan bien elaborado. No me has dejado perder la atención ni un segundo. Felicidades por tu calidad literaria. Voto y saludos.
EricGrants
Muchas gracias Charis. Se agradecen comentarios tan buenos… Y dime el error que no lo veo
que aquí estamos para aprender
Gracias también a Alberto, como siempre, buenas palabras ^^
CHARIS.CAVERA
En la frase: “Aquí se habían celebrado las partidas de poker más especiales jamás vista”
Si hablas de partidas en plural debería ser “jamás vistas”
Como te decía un error de los que a veces se nos pasan desapercibidos
EricGrants
¡Vaya! ni siquiera lo vi… Mil gracias