Sé que los académicos me regañaran, lo asumo.
Entiéndame ilustres señores, una madrileña no puede pedir un bocadillo de calamares.
Podemos llamarle localismo, no diría que no, pero creo que si en la Plaza Mayor pido educadamente un bocadillo
de calamares, no me hacen caso. Si pido un bocata calamares y una ceveza con una enorme sonrisa,
inmediatamente podré disfrutarlo. Ah, hay que tomarlo de pie. Y en buena compañía siempre.


español/peruano
Me has abierto el apetito. Me encantan los bocatas de calamares, sean madrileños, vallisoletanos o peruanos. Mi voto y un beso con sabor a calamar rebozado.
Alberto Casado