Diego

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    Diego habia sido hijo unico, favorecido por la madre naturaleza y adorado por su madre biologica. De padre ausente le toco ser el hombre de la casa y lidiar con el fuerte caracter de la se~ora Ana.

    La vida de Diego transcurria dentro de una rigidez impecable lo cual le brindo el desarrollo de buenos habitos de limpieza y estudio y una gran carencia emocional.

    A los 20 a~os contaba ya con la gerencia en una compa~ia estable aunque pequena, de pulido de metales, y a pesar de que su madre le controlaba todos sus ingresos, logro casarse a escondidas con una linda ni~a que conocio en una manifestacion contra la violencia familiar.

    Anita, como decidio llamarla desde el dia en que la conocio, solo tenia un defecto: su nombre.

    Encantadora, decidida, vivaz, era una fuente de vida al alcance de su mano, gracias a una tragedia: quedo huerfana.

    La se~ora Ana habria preferido que su hijo se casara con alguien con mayor presencia social, pero al conocerla cambio de parecer y les brindo todo su apoyo. Anita sin mayor familia que un gato viejo, que pronto, muy pronto falleceria, era perfecta, algo rebelde y con muchas ideas en la cabeza, pero noble y sensible, totalmente manipulable, le daria los nietos que ella decidiera tener.

    La ayuda consistio en darles un lugar donde vivir, a cambio, unicamente les pidio su libertad.

    Siempre respetaron su palabra como la ultima y de mas valor, la cuidaron y la consintieron con esmero, le dieron 4 nietos que fueron la alegria de la casa, huebiera querido mas, pero Anita enfermo y todo el estres acabo con su posibilidad de seguir pariendo mas hijos.

    Conforme iban cumpliendo 12 a~on los nietos abandonaban el hogar para ser trasladados un exigente instituto militarizado en el cual terminarian por hacerse hombres de provecho. La se~ora Ana tuvo que soportar las interminables lagrimas de Anita por la partida de sus reto~os al extranjero, pero valdria la pena, de eso estaba segura.

    Anita resulto ser muy trabajadora, a pesar de su fina y delgada complexion, en comparacion de su hijo Diego quien con el paso de los a~os parecia mas avejentado que ella.

    Diego nunca supo quien fue su padre, solo sabia que llevaba su nombre y que habia sido un hombre muy bien parecido a quien le debia su insoportable exito con las mujeres, ya que bastaba una de sus sonrisas para obtener el mejor esfuerzo de su interlocutora, fuera quien fuera, menos con su madre.

    Diego parecia atleta y en realidad era muy fuerte fisicamente pero un total debilucho frente a su mama, le obedecia ciegamente en todo, no podia ser de otra manera.

    Se dedico de lleno a los estudios, doblo jornadas y se graduo antes que toda su generacion y con honores, consiguio un buen trabajo y se hacia cargo de los gastos de la casa.

    Tras a~os de practica logro aparentar que era feliz siendo el joven mas codiciado como yerno de todas las amigas de su madre, y acallo su voz interna que gritaba por su libertad.

    En un acto heroico se habia casado con una mujer que era lo que el nunca seria, efusiva y directa, audaz y muy femenina. Asi es. Su closet era grande y comodo, pero seguia siendo un lugar para guardar, para encerrar.

    Fue buen hijo, buen padre, buen gerente, buen vecino, buen estudiante, casi buen esposo.

    Y estaba harto. Y se sentia culpable de haber convertido a Ana en Anita, se sentia avergonzado por apagar su luz y condenarla a atender a una viejita exigente en una penosa enfermedad, y a cambio de nada. Bueno ellos dos: Anita y Diego, esperaban que sus hijos fueran los herederos diretos de la ahora anciana y que pudieran disfrutar lo que ellos nunca pudieron: de libertad para elegir como vivir su propia vida, por eso a pesar de todo el dolor de la separacion habian estado de acuerdo en aceptar la imposicion del viaje, lo que nunca supo la se~ora Ana es que en lugar de mandarlos a un instituto militar los inscribieron en el mejor internado enfocado a las bellas artes.

    La Se~ora Ana habia confiado demasiado en la sumision de esos dos, afortunadamente.

    Fue inmediatamente despues del fallecimiento de la Se~ora Ana cuando Anita le dijo a Diego que se iba, que le exigia su libertad. Sin pensarlo dos veces, la tomo de la mano y salio con ella, dejando atras miedos y frustraciones, creyendo poder alcanzar el respeto que se debia a si mismo desde hacia ya tantos a~os.

    La herencia no le interesaba, sencillamente queria darse el lujo de no volver la vista atras ni siquiera por una supuesta ventaja. Igual le sucedia a Anita, salir de alli era en si ya un gran regalo de cumplea~os y no estaba dispuesta a dedicarle un minuto mas de su tiempo, si a los hijos les interesaba reclamar algo, ya se la arreglarian ellos.

    Diego fue sincero con ella, con la mujer que habia amado en su momento, y quien poco a poco comenzaba a recuperar su verdadero nombre. La amo, no con desbordada pasion, pues no la sentia, nunca la sintio, pero si con una absoluta admiracion y respeto, la protegio de la mejor manera posible y disfruto de lo agradable de su compa~ia, haciendole asi mas facil la penosa tarea de ocultarse asi mismo quien era.

    Ahora por fin podia respirar, Ana no tuvo necesidad de perdonarlo estaba tan dichosa, que no perderia el tiempo en fingidos reclamos por una verdad que siempre habia sospechado, y que no le impidio formar una bonita familia, ahora era libre y ya no tenia miedo.

    El haber dejado esa casa, donde el perfume de la Se~ora Ana estaba impregnado en cada rincon, asi sin nada, sin avaricia, sin interes, les habia rejuvenecido, les habia inyectado una vitalidad genuina, dejar lo conocido por amor a la aventura, con la confianza de quien sabe que la vida en si es el tesoro mas grande y es para vivirse.

    De haberse quedado, de haber sucumbido al interes antes que a la necesidsad de vivir libres, se habrian llevado un chasco….me explico: la se~ora Ana tenia un adiccion secreta, le gustaba comprar favores de jovencitos y eso junto a las altas colegiaturas de sus nietos habian acabado con la segunda hipoteca de la casa. La se`ora Ana confiaba en que sus nietos serian los que mantendrian ahora a la familia, pues las carreras militares estaban bien pagadas, y muy a su manera disfruto de la vida sin mas preocupaciones que guardar bien las apariencias para continuar siendo el motor de su familia.

    Dedicado a todos aquellos hombres y mujeres que han tenido el valor de dejar de mentirse a si mismos y han tomado la decision de vivir plenamente….Un abrazo.

    Comentarios

    1. Avatar de español/peruano

      español/peruano

      15 agosto, 2013

      Me ha gustado mucho. No sé si será una experiencia personal o no, pero me ha entretenido y mantenido atento durante todo el relato. Felicitaciones (solo debes cuidar algunas tildes). Mi voto y un saludo.
      Alberto Casado

    2. Avatar de Inquietud

      Inquietud

      16 agosto, 2013

      Gracias!! :) me voy a conseguir un teclado que si tenga para poner los acentos, y pues lo hermoso de escribir es que podemos descubrir parte de nosotros mismos en las inquietudes de nuestros personajes, en sus luchas y miedos, en sus logros y alegrias. Un abrazo.

    3. Avatar de

      foixos

      22 agosto, 2013

      Muy buen relato, Inquietud. Estoy de acuerdo con Español-Peruano en lo de las tildes ( a todos se nos pasa). Un saludo y mi voto desde Galicia
      Foixos

    4. Avatar de Inquietud

      Inquietud

      23 agosto, 2013

      Gracias foixos!! una tapatia desde Los Angeles jeje.. ( todavia no consigo mi teclado con opcion para acento) :) un abrazo.

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