La tranquilidad de aquella tarde de otoño solo era turbada por el sonido de una flauta. El pastor, sentado sobre una piedra, tocaba una composición propia mientras dejaba volar la imaginación a otros mundos todavía sin explorar.
A su alrededor la ovejas pastaban mansamente sin hacer caso de las ensoñaciones de su pastor.
- ¿Creéis que hoy nos hablará de Dios?
- Espero que no. Ayer se puso muy pesado.
- Pues a mí me gusto, me hizo pensar.
- ¿Vosotras creéis que Dios existe?
- No.
- ¿Cómo que no? ¡Claro que existe! Dios está en todas partes.
- ¿Está pastando también con nosotras?
- Si existiese Dios no creo que comiese en este rastrojo seco pudiendo comer hierba tierna y fresquita…mmm…
- Quien sabe, igual le gusta esto.
- A Dios le gusta todo.
- Esos es una gil…
Un cantazo en el lomo interrumpió la conversación.
- ¡Estúpidas ovejas! ¡No me dejáis tocar con vuestros validos! ¡Rufo, recoge el ganado que nos vamos a la hacienda!
El perro se levantó y corrió ladrando alrededor de las ovejas, que se agruparon y comenzaron a moverse.

VOLIVAR
Periplo: vaya imaginación la tuya; micro para pasar un rato feliz. Mi voto y un saludo desde México
Volivar (Jorge Martínez
Periplo
Gracias Volivar. Me alegro que te guste. La verdad es que a veces uno se sienta a escribir y salen cosas muy raras.
Inquietud
Que a Dios le gusta todo, me gusta. Gracias!!