El reloj del tiempo
Hola, mi nombre es Oliver, tengo 16 años, hoy es era cumpleaños, hoy cumplía los 17, mi padre estaba en su ordenador portátil comunicando a sus amigos mas cercanos que fueran a su casa para acompañarnos en el día de mi cumpleaños.
Mi madre estaba en su habitación, preparándose para salir a dar un paseo con nuestra perra, Kira.
Solo hacía un año y poco más que la teníamos, era una mezcla entre pitbull y labrador.
Mi padre trabajaba de científico, era un hombre de ciéncia.
Mi padre y yo cogimos su coche, era un Citroen C4 muy limpio. Nos dirigimos a su laboratorio, que se encontraba en un rascacielos de la empresa de mi padre, “Time lovers”. Mi padre la llamó así por que le encantaba el tiempo que pasaba en el laboratorio, inventando artefactos interesantes.
Su laboratorio estaba en la quinta planta, cuando llegamos, me vi rodeado de cientos de artilugios que habían sido inventados por mi padre, como por ejemplo, una pistola reductora, una pistola agrandadora o un aparato al que llamó “El Genesis”, que detecta analisis víricos.
Mi padre me llevó hasta una caja fuerte, donde me dijo que allí habia guardado su último invento, un reloj del tiempo.
Parecía un reloj normal, mostraba la hora actual, mi padre me dijo que funcionaba con la voz, yo no me lo acabé de creer, siempre había creído que los viajes en el tiempo eran de las películas de ciencia ficción.
En ese momento, llegaron un chico y una hermosa chica, ella era de mi misma edad, se llamaba Sara Costas, era delgada, alta, tenia el pelo castaño oscuro, un par de coletas con dos gomas del pelo de color azul, ojos marrones, esbozaba una hermosa sonrisa. Sara vestía una camiseta a rayas con colores blanco, rojo y algunas lineas azules.
Llevaba un bonito collar alrededor de su cuello.
El chico tenia un año mas que yo, era negrito, de Brasil, se llamaba Rodrigo Macedo. Era un chico bastante deportista. Sara y el eran los ayudantes de mi padre.
Mi padre me puso el reloj en mi brazo derecho. Eran las 10:30 de la mañana.
Cuando Rodrigo me vio con el reloj que había inventado mi padre, pude notar en el un ligero enfado.
Mi padre me dijo que cogiera mis otros dos regalos, la pistola reductora y la pistola agrandadora.
Yo los cogí y cuando me dirigía a la salida, Sara se acercó a mi y me preguntó si quería que la invitara a unos refrescos, yo acepté rojo como un tomate.
Cuando salimos del edificio, Sara me llevó a un bar que se encontraba cerca del edificio donde mi padre trabajava. El bar se llamaba “Holmes” en honor al ficticio detective, Sherlock Holmes. A Max, el dueño del bar le gustaba Sherlock Holmes, además de muchas novelas de terro.
Max estaba en la barra limpiando vasos. La camarera que trabajava para el, Marina, estaba atendiendo a los clientes. Nos sentamos en una mesa cerca de la puerta, ya que hacía mucha calor ese día.
Marina se acercó a nosotros rápidamente, le dijimos que cada uno quería una Coca-cola, yo la pedí sin limón, ya que no me gustaba.
Sara y yo estuvimos hablando y conociéndonos mas, como de mi afición a escribir poesía, mi sueño de ser escritor y de muchas otras cosas.
Estuvimos hablando y riéndonos un buen rato hasta que al fin nos trajeron nuestros refrescos.
Despues la acompañé a su casa y yo me marché a la mía.
A la mañana siguiente volví al laboratorio, Sara no estaba allí, no tampoco Rodrigo, mi padre caminaba de un lado para otro nervioso y preocupado.
Cuando le pregunté que le pasaba, me dijo que el otro reloj del tiempo, el que era solo un prototipo había sido robado y que en su lugar había encontrado una nota de rodrigo explicando que iba a ver a Garcilaso de la Vega y a Mario Benedetti, queria cambiar la historia, borrar mi existencia.
Mi padre me indicó un año en concreto, cuando Garcilaso de la Vega había escrito su primera obra, indiqué el año, a las diez de la mañana del dia en que terminó la obra.
Sonó un pitido y desaparecí de allí rápidamente. En un instante aparecí en una oscura sala donde se encontraba Garcilaso de la Vega ahí sentado, a su lado estaba Rodrigo, tenía a Sara atada de pies a manos, cuando me vio, usó su prototipo de reloj del tiempo y se marchó.
Yo desaté a Sara y nos marchamos. Cuando volvimos al laboratorio, Rodrigo aun no había vuelto, supuse que iría al lugar donde nací, en el año 1996, el 16 de agosto, se lo dije al reloj y en un instante estábamos en un hospital donde se encontraban mis padre con un bebé, ese era yo.
Rodrigo tenía un cuchillo en la mano, estaba escondido por allí, yo corrí hacia el y salté encima suyo, intentó liberarse, pero no podía, cogí su cuchillo y lo clavé en su reloj del tiempo, que se rompió y Sara y yo nos marchamos al laboratorio, dado que Rodrigo ya no podría hacerme nada habiendo sido derrotado e incapaz de volver al futuro.
Cuando volvimos, le expliqué lo ocurrido a mi padre, no le importó que el prototipo estuviera destrozado, ya que solo era eso, un prototipo.
Me marché a casa con Sara, en ese momento, Sara me pidió que volvieramos a por Rodrigo, que aun seguía en el hospital y nos lo llevamos de vuelta a casa.
Sara cogió la pistola reductora y redujó a Rodrigo al tamaño de un teléfono móvil. Me dijo que no tendríamos que preocuparnos mas de el, lo agarró, se lo metió en la boca y se lo tragó.
Yo me quede muy sorprendido, pero Sara me dijo que no debia preocuparme, ya que el no tenía padres y no caía muy bien a la gente, porque siempre se reía de las degrácias ajenas, aunque pareciera buen chico.
Durante una hora, oímos a Rodrigo gritar en el estómago de Sara, después se silenció tras hacer Sara la digestión.
Conmigo no hizo lo mismo, nos hicimos novios, hacíamos guarrerías, como cuando la Sara me reducía con la pistola reductora, me metía en su ropa interior y luego se la ponía, me metía en la boca para lamerme y luego decir que era muy dulce e incluso meterme entre sus senos y luego volverme a mi tamaño original. Todo acabó bien, menos para Rodrigo. Uno años después Sara y yo nos prometimos y unas semanas después, nos casamos. Tuvimos una hermosa hija a la que le contamos esta emocionante aventura, al principio no se lo creyó, pero logramos convencerla.
PD: La foto que he puesto es de la protagoinista femenina, Sara

Erik.de.la.Vega
lo de hoy es era, es un error, quería decir, hoy era, jejeje
SALAMANDRA
Creo que tienes suficiente imaginación para ser un buen escritor de ficción Amiguito felicidades
español/peruano
Tienes los elementos suficientes para hacer del cuento una novela. Mi voto y un saludo.
Erik.de.la.Vega
muchísimas gracias. El 16 de agosto es mi cumpleaños, cumpliré 17 años, por si quereis mandarme mensajes para felicitarme
MarielaSaravia
Impresionante… eres un gran escritor, esto puedes usarlo como borrador para una novela de fantasía o hasta para crear una saga. Veo mucha madurez en tu escrito, incluso la parte final tiene minimos toques eróticos
muchas felicidades!! te dejo mi voto