La visita

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    falsaria1376566978La visita

    Otra vez a la Tierra: Gabriel para arriba, Gabriel para abajo. Venga, allá voy. La última vez no me salió tan mal. Vaya, Zacarías dudó un poco y tuve que castigarlo. Pero eso fue su culpa, por incrédulo. Si un ángel te dice que vas a ser padre, pues padre vas a ser. No hay que ponerlo en duda. Pobre, allí se quedó mudito y tres meses más de mudez que le quedan por estas fechas. La verdad, yo no lo culpo. Últimamente nos aparecemos poco. Y si nos aparecemos poco las personas se vuelven incrédulas. Yo se lo repito al Señor una y otra vez, pero no cede. “Señor si pudiésemos tener un poco más de presencia en la vida terrenal, las personas no serían tan escépticas”. Pero nada.

    La verdad es que yo ya tengo bastante trabajo entrenando las huestes celestiales para el día del juicio final. Pero vaya, un ratito de descanso y unas acciones por allí abajo tampoco me resultarían una carga. Al fin y al cabo es una distracción. Desconectar del ejercicio bélico. Además, si aún no tenemos fecha. Los ángeles se desilusionan, ya no entrenan con el mismo ímpetu que hace mil años, ya están cansados de repetir sus ejercicios: trompetas, carros de fuego, que si sellos, pobres. Si es que ya lo hacen bien. Pero lo que les queda. No se ve atisbo de apocalipsis en la mente del Señor. Yo comprendo que quiera que todo salga muy bien en su día pero debería darles un descanso a los chicos. Mandarlos a hacer alguna acción benéfica. De este modo solucionaría dos problemas de un solo golpe: la falta de fe por parte de las personas y el hastío de mis tropas.

    ¡Ay Gabriel!, no te despistes. Me pongo a pensar y se me va el santo al cielo, “el santo al cielo” ¡Qué bueno! En cuanto haya santos tengo que repetírselo a los chicos. A ver, céntrate. Dirección, Nazaret número 15. Casa de María y José de Nazaret. Aún me queda una buena. Voy a practicar:“María, soy Gabriel, el arcángel y vengo a darte una gran noticia” No, no. Así no. No puedo anunciar La Anunciación. Sería una redundancia. “María, vas a ser madre del señor” Demasiado directo. Esto no quedará bien luego en las Sagradas Escrituras. “María, …. , María, …” No. Tiene que ser algo diferente, con más ímpetu, vamos Gabriel, es tu momento.

    “Alégrate, llena eres de gracia, el señor está contigo”. Bien. Esto sí que es un mensaje digno de un arcángel. Lo vas a hacer bien Gabriel. Lo voy a hacer bien. Lo voy a hacer … ¿Y si no me cree? ¿Y si duda de mi palabra como Zacarías? Yo no puedo enmudecer a la madre de Jesús, al Señor no le iba a gustar nada eso. Espero que la pequeña María me crea a la primera. Tengo que ser convincente.

    ¡Cuánto ha cambiado la ciudad desde mi última bajada!. Está todo completamente diferente. ¡Cuánto comercio, cuánto cultivo! Se debió de revalorizar esto los últimos años. Antes no era así. ¿Cuál será el barrio de los carpinteros? ¿O eso es en el Medievo? La sabiduría eterna a veces me juega malas pasadas. Aquí es. Respira hondo, aclara la voz, es tu momento Gabriel, mírala fijamente y díselo. Allá voy.

    ***

    Cuando la pequeña María me abrió la puerta me quedé sin aliento durante una milésima de segundo. Era una mujer bellísima, con una dulzura extrema. Su tez morena resplandecía de destellos dorados y tenía la apariencia del raso más suave. Su mirada era profunda, parecía penetrarme, leer en mi interior. Retomé mi impulso inicial y entré antes de que pudiera invitarme. Desplegué mis tres pares de alas en toda su magnificencia, irradié luz celestial que iluminó toda la estancia y comencé mi discurso.

    María estaba desconcertada ante semejante parafernalia. Sus ojos se abrieron como platos y su mirada que unos segundos antes era firme, se tornó asustadiza. Retrocedió unos pasos que la hicieron tropezar con la mesa que estaba a sus espaldas y se quedó allí por unos momentos. Mi exterior mostraba una confianza absoluta en mis palabras, pero mi interior temblaba y rogaba en silencio para que María mostrara la fe esperada.

    Finalmente ella reaccionó. Recobró el color que había perdido, su cara se tornó relajada y su mirada serena. Con su mano tanteó la silla que estaba colocada cerca de la mesa con la que había tropezado y con una voz suave dijo: “Si vamos a hablar de asuntos celestiales será mejor que nos pongamos cómodos”. Se dirigió a la cocina intentando disimular el temblor de sus piernas y a medio camino se apoyó en la pared, seguramente impresionada por la gran noticia que acababa de recibir. Se demoró unos minutos tras los que salió con una tetera humeante y dos vasos en una pequeña bandeja de madera.

    Me senté en la silla, ella sirvió dos vasos de té y luego se sentó a mi lado. Yo comencé a explicarle el motivo de mi visita, en un lenguaje menos literario de lo que había planeado. Mi speach, se tornó relajado y coloquial. Le expliqué, hasta donde me estaba permitido, las vicisitudes de su nueva situación. La conversación con María era amena, resultó ser una mujer muy sabida para su corta edad. Me demoré más tiempo del esperado. Pero finalmente llegó el momento, me despedí de ella y subí de nuevo a ocupar mi lugar entre los ángeles.

    María miró al cielo con cara preocupada mientras José, ajeno a la visita, se dirigía calle abajo hacia su casa.

    Comentarios

    1. Avatar de español/peruano

      español/peruano

      15 agosto, 2013

      ¡Qué bonito! Estaba haciendo falta sangre nueva en Falsaria. Me ha encantado. Bienvenida a este círculo de amigos, aunque últimamente andas revueltas las aguas. Me gusta tu forma de narrar, haciendo de un personaje alejado como es el arcángel Gabriel, uno mucho más cercano a nosotros. Se quedó corto el relato, pues no pude parar de leerlo desde el comienzo. Felicitaciones. Te doy mi voto y un saludo desde Perú.
      Alberto Casado.

      • Avatar de Violeta-Klein

        Violeta-Klein

        22 agosto, 2013

        Muchas gracias, ojalá sigas disfrutando de mis textos. Realmente el relato era más largo pero lo capé para mi “estreno en la red”. En algun momento lo mostraré integro!. un saludo!

    2. Avatar de Orfeo

      Orfeo

      15 agosto, 2013

      Te ha salido un texto ágil y divertido. Gabriel es postmoderno.

      • Avatar de Violeta-Klein

        Violeta-Klein

        22 agosto, 2013

        Gracias Orfeo, me alegro de que hayas disfrutado! La verdad es que gabriel creo es mi alterego masculino jejeje.

    3. Avatar de Mario.Alberto

      Mario.Alberto

      16 agosto, 2013

      Mucha fluidez en tu narrativa. No se pierde le hilo y eso es bueno, saludos.

      • Avatar de Violeta-Klein

        Violeta-Klein

        22 agosto, 2013

        Muchas gracias Mario, fluidez y coherencia… waaauu! vaya piropazos! ;) Un saludo y gracias por leerme

    4. Avatar de Violeta-Klein

      Violeta-Klein

      16 agosto, 2013

      Muchas gracias por vuestros comentarios! Me alegro mucho de que disfrutaseis con la lectura! Saludos!

    5. Avatar de

      foixos

      23 agosto, 2013

      Completamente de acuerdo con Alberto (Español-Peruano) Hacía falta sangre nueva. Muy buen texto, Violeta, por favor continualo sin dilación. Un beso y voto
      Foixos - Vigo

      • Avatar de Violeta-Klein

        Violeta-Klein

        23 agosto, 2013

        Muchas gracias Foixos, gracias por leerme :) me siento muy bienvenida! Saludos para ti y para mi tierra querida que lejos me queda!

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