La metástasis ha penetrado en mi medula espinal y trepado con sus garras hasta mi nuca enjuta, ha cruzado el hipotálamo derecho tasajeando neuronas igual que a yerba seca y desplegado sus navajas en un rincón entenebrecido de mi cerebro donde nunca, nunca habrá más luz. Ha impregnado con su tufo de ajenjo mi aliento y soplado su vaho a mi nariz agrietada que se desangra, que se inunda de vomito como cadáveres fermentados, y se derrama en mi lengua poblada de hielo y bilis, entonces corro a la repisa y me atiborro de calmantes hasta sentir que me adormezco con el universo y que la luna se hiela a la distancia como un potencial criminal. Me hincho de morfina y el alud de mi carne desbastada se derrama sobre la cama impregnada de putrefacción, y tan solo el consuelo de la almohada me ofrece una tibia caricia de escorpiones que me hace soñar que existo al filo del precipicio balanceándome como un patético gimnasta.
Pero es la pena de los demás la que supera a la gangrena de mi cuerpo, ese mezquino consuelo igual a un punzón en el centro del diminuto tumor palpitante que tengo en el cerebro igual a una canica que ha resbalado por el desagüe, igual que una de las motas negras que a veces pueblan mis ojos y obstruyen la tenue luz de la lámpara, la llamarada impune del sol derramado en mis gafas caducas y negras de huérfano.
Y con el cáncer sodomizándome los sentidos y la memoria hay algo que me envuelve, que se ciñe a mis recuerdos y los vuelve polvo pueril e inútil, algo que me atrinchera detrás de las paredes y que me hace musitar plegarias con dulzura estúpida de asceta, algo que me apergamina, que atenaza mis tendones, algo que me hace evocar la eternidad en fuga, algo tan poderoso como una bestia, algo tan dulce como los pétalos de una planta carnívora que me amalgama día a día con la muerte.


español/peruano
Estaba a punto de desayunar, pero con este relato se me quitaron las ganas. Me gustó la forma en que describes cómo el cáncer avanza sin piedad, dando paso a una muerte segura. Triste pero real. Mi voto y un saludo.
VOLIVAR
Wafaa: me admiras con la descripción de esa enfermedad terrible; admiro esa enorme cualidad de la que eres dueña para expresar magistralmente esas percepciones que nos presentas en tus relatos.
Mi voto y un saludo desde México.
Volivar (Jorge Martínez
wafaa
gracias
Mabel
Es una enfermedad horrible que te va apagando poco a poco la vida, pero es así estamos a merced de
todo. Un abrazo y mi voto desde Andalucia
Kaeter
Tu texto induce figuras sensoriales muy nítidas. Una opinión: creo que abundás excesivamente en la asquerosidad, y lo que en un principio me resulta delicadamente inmundo pierde el efecto a lo largo de la lectura; como cuando la nariz se satura de un perfume y deja de poder apreciarlo en plenitud.
Un saludo!
wafaa
Gracias Kaeter, intentare ser menos asquerosa, para que el perfume de una delicada y ligera podredumbre se quede bogando sutilmente en el ambiente por mas tiempo. saludos.
Salieri
Wafaa, que buen descubrimiento. Me gusta tu prosa, me gustan las figuras sensoriales, como comenta el amigo Kaeter. A diferencia de él, a mí no me da asco el respirar una tras otra la retaila de elementos sensoriales, pero lo que sí me provova tal vez un poco de recelo (y esto ya a nivel técnico solamente) es el hecho de las enumeraciones excesivas. Va en línea con lo que dice Kaeter, pero con diferente significado. Me gusta que ahondes en lo asqueroso, pero sin prolongar demasiado la lista de descripciones.
Alguien me dijo una vez que la diferencia (si existe) entre un relato y un cuento es que el primero ahonda en la descripción y el segundo destaca en la “acción”. Yo prefiero los segundos. Mi voto y felicitación.