Cuando seamos viejos,
habrá solo sueños de guerras ancentrales,
victorias y derrotas amadas por igual.
Los cielos azules de invierno serán
la regla y nuestra salvación.
Y el día de muertos, cubierto de morado y naraja
y violeta sera
cada sábado y cada viernes, los dias en los que moríamos
y nacíamos como irresponsables.
y las calles se iluminaran
en carnavales interminables,
de tequila claro y esperanza.
Todos festejando la ultima noche de la tierra.
se transformaran jóvenes tontos, en amantes y casi poetas,
locos de hecho, como alguna vez te soñé.
La luna nos perdonara por todos los pecados
y las visiones salvajes.
El miedo, la duda se irán rodando lejos
donde yacen los nuevos soldados, el futuro.
Tomaras mi mano cansada
y haras una broma tonta, de esas de las que te hacen reír
por que no son graciosas.
Y habrá una pequeña luz en el oeste, aquel oeste
que siempre fue fuego y revolución.
El que nunca pude conocer.
Suspiraras y yo me callare
y pensaremos; acaso somos inmortales.


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