Han pasado los años y nunca olvidará cuando llegó con sus misterios, sus sonrisas, sus acordes, sus alegrías, sus azares, sus dioses y sus caricias en cada nota. Ella fue la resurrección y la libertad.
Nunca lo matizaron, nunca lo ocultaron, nunca lo disfrazaron, nunca lo opinaron, nunca lo detuvieron, nunca lo tiraron, nunca lo perdieron, nunca lo escondieron, nunca dejaron de edificar un futuro imperfecto con todas las piedras. Nunca fue cierto que no tuviesen nada de especial.
Laura es lo mejor que le ha pasado. Laura es la que espera en el tanatorio.


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