En la longitud de las distancias,
por los parajes y caminos,
cuando al hombre le faltan las fuerzas
se abren los abismos.
Brechas y surcos
que destruyen el cielo y destiñen el corazón
convirtiéndolo en mustio e inhóspito.
No existe sendero si no se encuentra calor, paz y ternura,
pequeñas palabras talladas de auténtica grandeza y esplendor.
Moran en el hogar,
es la llama que alimenta,
da sabor y calor a corazones y almas,
corazones y almas perdidas en su ambigüedad.
Es lo que hace constantes los pasos de un viajero,
invitándolo a soñar.
Para que continúe caminando,
para que no cese jamás.
En el mundo de las almas perdidas…
todas anhelan volver a casa.
~Gloria B.a


Orfeo
Un poema muy sugerente. ¿Quién borró los caminos de regreso a casa?
VOLIVAR
Gloria: me ha gustado mucho tu poema. Tiene rima, musicalidad. Te felicito. Mi voto y un saludo desde México
Jorge Martínez