Eppur si muove

Escrito por
| 6 1 |

    Duermo de día más que de noche.

    La luz me prende, como lupa de combustión latente,

    y únicamente encuentro refugio en la sombra.

     

    Nunca tengo apetito, mi cuerpo rechaza lo sólido, como veneno en repulsión.

    A cambio, sufro de una sed hambrienta, insaciable, feroz, y desesperada.

     

    Mis mejillas perdieron el rubor.

     

    Mi respiración se ha vuelto animal:

    rápida, jadeada, agitada, y en estado permanente de alerta.

     

    Cuando salgo a la calle, no entiendo las conversaciones de la gente,

    lo que se dicen entre bocas, lo que se hablan, el ruido de sus palabras.

     

    Sin embargo es atronador para mis oídos, los sonidos de sus corrientes sanguíneas,

    a todo volumen de bombear corazón.

     

    Es curioso, porque cuando les llama mi hipnótica telepatía,

    leo en sus mentes que muchos de ellos, están deseando perder su mortalidad.

     

    Como si ya estuvieran sentenciados, y vivieran por inercia, a la costumbre de la resignación.

    Más allá que yo, de la existencia, me dan miedo.

     

    No quiero seguir penetrando en sus sinceridades, me dejan horrorizada

    de lo que a veces se paran a estallar pensamientos de monstruosidades,

    planes de destrucción y atrocidades.

     

    Esta noche saldré a amar.

    Me pondré mi vestido negro de silencios.

     

    ¿Y yo qué culpa tengo que nunca me envejezca la mirada niña?

    Es mi maldición eterna.

     

    ¿Habrá otros como yo?

     

    Escondidos entre la multitud, agazapados bajo la normalidad.

    Llorando sangre de soledad, por extinción de luna llena.

     

    No puedo dejar que descubran mi condición.

    Si supieran como soy, me atravesarían el corazón.

     

    De clandestino camuflaje, ocultaré mi felino pelaje.

    Para que no me delaten estos grandes ojos de gata.

     

    Suave y sumiso será mi acercamiento, rozándome aliento a su cuello,

    y al primer destello que su lamento me lo pida.

     

    Rasgaré caudal abierto a su mortal herida.

     

    Entonces de estar muerta, ¿Por qué me duele el pecho cuando despierto al anochecer?

    puedo tocar los bordes de la cicatriz que le ahuecan.

     

    Igual que los filos de una estrella.

     

    Y sin embargo, mi pregunta eterna antes de yacer al alba mordida.

    ¿Como puedo echar de menos algo que no recuerdo?.

     

    Eppur si muove..

     

    ..Vida.

    Comentarios

    1. Avatar de MarielaSaravia

      MarielaSaravia

      5 septiembre, 2013

      wow… es un poema algo gotico, con toques eróticos… me gustó mucho. mi voto :)

    Escribir un comentario