Para Escribana, la hermosa tapatía que radica en Europa al haberse casado con un español.
La ciudad de Pátzcuaro, bella joya arquitectónica herencia de los españoles, entre sus maravillas cuenta con la espaciosa plaza Don Vasco de Quiroga, sombreada por añejos árboles y rodeada por cuatro largos portales con techos de teja y soportes y pilastras de madera.
Dos mujeres, solteronas, por cierto, de tal vez treinta y ocho años de edad, dueñas de todos los locales comerciales, incluyendo el famoso hotel Mesón del Gallo, en la parte norte, atendían una acreditada y bien surtida tienda de ropa.
En un extremo del mostrador de madera se sentaba una, Lucrecia, y en el otro, Lupita.
Una purépecha, originaria de la isla de Janitzio, tenía encomendadas las tareas hogareñas, y además de llevarles el desayuno y la comida a sus respectivos lugares de trabajo, cobrar las rentas mensuales de todos los negocios.
-Atziri, no te olvides de ir al banco para cambiar por dólares el dinero mexicano.
-Está bueno, patroncita. Eso haré, porque los pesos se devalúan bien gacho.
-¿Ya te pagaron todos lo de este mes?
-Sí, señito. Con decirle que el que vende jícaras y bateas adornadas con hojas de oro me dio billetes gringos, que para que no me molestara en ir a cambiarlos; pero el indino de las blusas que hilan las guares de la isla de Acachuén me hace dar mil vueltas, por lo que sospecho que quiere algo conmigo; ¿o qué piensan sus mercedes? Me hace ojitos, porque me ve bien armadita.
-Cuídate, mujer, porque te hace otro muchacho.
Una vez, el hijo de la sirvienta, un joven estudiante en una universidad moreliana, acompañó a su madre a cobrar, y se quedó asombrado al ver la gran cantidad de billetes.
-¿Y qué hacen tus patronas con tanto dinero?
-Nada, m’hijo; yo se los guardo en el colchón de la cama donde duermen.
-¡Qué desperdicio! ¡Uf, las cosas que yo me compraría!
-Ellas prefieren meterlo allí, siguiendo la costumbre de su padre.
-Debe de ser mucho ¿verdad?
-¿Te imaginas? Al colchón le sacaron la borra para retacarlo con montoncitos de billetes verdes. Pero es su gusto y cada quien. Bueno, m’hijo, quédate con ellas en la tienda mientras yo voy a guardarles esto.
Corría el mes de mayo y las mujeres planearon irse de vacaciones a Madrid, pero antes de tomar el avión en el aeropuerto de Guadalajara, le hablaron a una sobrina que tenían en tal ciudad.
-Llegaremos a tu casa ; vamos a quedarnos unos días contigo y luego nos vamos.
-Muy bien, queridas tías; las espero con mucho gusto.
El muchacho se enteró de lo anterior, dado que las mujeres le tenían confianza pues se había criado en su casa.
El día que suponía que se habían ido, muy temprano Atziri fue a la tienda para cerrarla por fuera con candado y ya no regresó a trabajar, pero el hijo, dejando pasar el día y habiendo tomado las llaves que su madre guardaba en una repisa de madera, sí volvió y abriendo la puerta subió a la recámara, y al encontrarlas dormidas, dado que habían decidido aplazar el viaje, les tapó la cara con la almohada y las ahorcó, apretándoles con las manos el pescuezo.
Al notar que ya no respiraban, a una la escondió en el clóset y a la otra en el baño; cerró la puerta y rasgando el colchón con un cuchillo, vio la gran cantidad de montoncitos de billetes gringos, y los metió en una gran maleta.
Desde entonces el joven llegaba a Morelia con mucho dinero, invitando a parrandear a sus amigos; compró un carro de lujo en el que se fueron a Cancún; regresaron y le dieron con rumbo del puerto de Acapulco, dejando los estudios para seguir gozando de la vida.
Por supuesto que las solteronas nunca llegaron a Guadalajara, por lo que con insistencia la sobrina llamaba por teléfono para saber de ellas, pero nadie contestaba en Pátzcuaro, por lo que viajó a esta ciudad, llegando a las dos de la tarde, y al ver la puerta con candado, buscó a Atziri para que le abriera, y al entrar, se quedó espantada, tanto por un penetrante olor nauseabundo, como por el aterrador silencio.
-¡Hola! ¿Hay alguien aquí?
Nadie contestó.
Asustada dio unos pasos por la tienda y se sorprendió al ver a las mujeres sentadas, como siempre, cada una en una punta del mostrador.
-¡Mis queridas tías, qué gusto saludarlas…! Pero… ¿Qué pasó? Las estuve esperando.
-Ay, hijita, se nos acabó el camino de la vida, y es pavoroso el que ahora tenemos por delante, y queremos que vengas con nosotras.
-¡No, por Dios, no digan esas cosas, que me asustan! ¿Cómo que están muertas?
-¿No nos crees? Ven, vamos a la recámara.
Subieron las escaleras, por donde era muy difícil dar un paso ya que los gusanos todo lo invadían.
-Sobrina, abre el clóset y el cuarto del baño. Nos metió allí el asesino.
Eso hizo la joven, y al ver las solteronas los cuerpos ya muy descarnados y que los gusanos invadían las paredes, los muebles y el piso, seguidas por Atziri corrieron asustadas a la calle, y llegando a la banqueta se tiraron en el piso, en donde pudieron, al fin, meter aire limpio a sus pulmones.


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Jhonny dl Cruz: te agradezco tu amabilidad al leer mi texto titulado Las Solteronas. Un saludo, amigo y paisano.
Jorge Martínez
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Democles: gracias por leer Las Solteronas. Un saludo, amigo
Jorge Martínez
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Bicho Reactor: qué amable en leer mi texto titulado Las Solteronas. Un saludo, amigo
Jorge Martínez
español/peruano
Muy hermoso, como siempre. Antes o después acaba apareciendo algún muertito, tan característico en tus textos. La forma como describes las plazas y lugares de tus pueblos mexicanos son una invitación a visitar tu país. Te felicito por este cuento maravilloso. Un abrazo.
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Español-peruano, amigo, te agradezco el valioso tiempo que has dedicado a leer mi texto.
Jorge Martínez
RafaSastre
Macabro relato, Jorge. Últimamente te dio por los fantasmas, cuate. Descubrí tu cuento de casualidad, de Falsaria ya no avisan cuando publican los compañeros a los que sigo.
Un abrazo, Voli.
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RafaSastre: amigo, qué gustazo saludarte. Y efectivamente, me persiguen los fantasmas. Qué risa eso de Voli.
Aquí, en mi país, el voli es algo de comida, algo asi como pan.
A ver si ya dejas las vacaciones. total, si el cansancio se apodera de nosotros, bastan unos días echados en la cama, y a seguir con la pluma, esa pluma tuya tan, tan (iba a decir “chingona”, pero no, para que no se enoje el innombrable, que parece monstruo de no cuantas cabezas) inspirada, con ese estilo tan especial con el que nos haces a veces pensar seriamente y luego reír en grande.
Jorge Martínez
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Josette: muy amable, amiga, en leer Las Solteronas. Espero que esto nunca te quede a ti. ¿Aldana Solterona? Jamás… esto es para las feas y sangronas.
Un saludo desde México
Jorge Martínez
Chatonaik
Se me erizo la piel cuando le dicen a su sobrina que quieren que las acompañe.
Muy buen cuento Jorge, otra vez te pasaste la barda.
Te mando un saludo y un abrazo compadre, compañero paisano.
Alejandro Ramos.
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Chatonaik: gracias, compa. Muy amable al leer Las Solteronas.
Te regreso el saludo y el abrazo hasta la ciudad de Chihuahua.
¿Cuándo te recibes, es decir, cuándo terminas tus estudios universitarios?
Serás un gran profesionista, estoy seguro.
Jorge Martínez
Chatonaik
Por ahorita voy en 7° semestre, me falta un año más terminando este semestre.
Y muchas gracias Jorge, de hecho siempre tengo pensado dar lo mejor de mí en cada trabajo, así que espero ser bueno, haré lo mejor por serlo.
Igual hasta Michoacán te mando un fuerte abrazo.
Alejandro.
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Azul Cook: amiga, me has hecho muy feliz al saber que has leído Las Solteronas.
Y, fuera del tema, te deseo mucho éxito en tus estudios, y que seas muy feliz; bueno, esto lo doy por asentado, pues una joven guapa, como tú, eso debe de ser, muy feliz, entusiasta, a la que le inspira el amor.
Jorge Martínez
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Velveta Mock: qué amabilidad al leer mi texto titulado Las solteronas. Te estoy muy agradecido. Espero seguirte en tus publicaciones, mientras, te mando un saludo muy afectuoso desde México
Jorge Martínez
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Inquietud: mi querida amiga, qué linda eres, mi agradecimiento por pasar a leer mi texto Las Solteronas.
¿Me podrías decir de qué parte de la república eres? Soy muy preguntón, pero me gustaría saber cuál es tu Estado, tu ciudad.
Un saludo, linda, desde Michoacán
Jorge Martínez
Inquietud
Hola!! soy originaria de Guadalajara, Jalisco mi buen amigo, un abrazote y sigue dandonos historias como esta, me gustan mucho!!
Gracias!!
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Africa: un saludo y te agradezco que hayas leído mi texto Las Solteronas. Un saludo, amiga, desde México
Jorge Martínez
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Karla: mi linda paisana, eres a toda madre. Te agradezco, primeramente que me hayas enviado tu hermoso poema para publicarlo en mi periódico; te vuelvo a informar que a los lectores les gusta mucho ese estilo tuyo, que desprende amor en cada verso.
Y luego, que hayas leído mi texto Las Solteronas, es para enviar un beso y un abrazo caluroso.
Jorge Martínez
DavidRubio
¡Qué malo es el dinero! Yo aconsejaría a las fantasmas que se pasaran por Acapulco para “visitar al joven”. Un placer leer tus relatos amigo. Un abrazo
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DavidRubio: qué gusto saludarte; yo digo que los fantasmas tendrán en cuenta tu consejo, porque han sido muy pendejos guardando el dinero, en lugar de irse a dar un revolcón -o varios- en las playas de Acapulco, y en los cuartos de los hoteles.
Gracias por leer mi texto, amigo.
Jorge Martínez
alca
Me ha encantado tu relato, muy en tu línea, haciendo convivir la muerte con la vida. Felicidades y voto.
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Alca, amigo, gracias por ese comentario, y por haber leído La Solteronas.
Un saludo
Jorge Martínez
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Guli: qué amabilidad la tuya en leer mi texto Las Solteronas. Te envío un saludo afectuoso desde México
Jorge Martínez
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Fernando Cruz: me alegro que hayas leído Las Solteronas. Mi agradecimiento y un saludo desde Michoacán
Jorge Martínez
Mabel
Me ha gustado mucho tu cuento, espectacular, te felicito me has hecho quedarme sentada hasta el final. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
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Mabel, me da mucho gusto saber que has leído Las Solteronas. El abrazo te lo devuelto, ¿cón un beso? Claro que sí, porque eres linda, querida amiga.
Jorge Martínez
CHARIS.CAVERA
Pobres mujeres, con tanto dinero y nunca lo disfrutaron. Me gusta tu texto. Un abrazo.
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Charis: si tú tienes mucho dinero o si te casas (o estás casada con alguien que lo tenga a montones), gástatelo, en lo que sea, pero no lo ahorren (bueno, ahorrar lo necesario sí que es bueno).
Gracias,querida amiga.
Un saludo desde México
Jorge Martínez
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Vimon: paisano, triunfador, eres muy amable al leer Las Solteronas. Te agradezco, paisano.
Un saludo desde Michoacán
Jorge Martínez
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Viky: amiga, me alegro saber que leíste Las Solteronas. Muchas gracias. Te envío un saludo y beso desde Michoacán, México
Jorge Martínez
Eva.Franco
Un relato muy especial, cargado de magia…¡Muy bueno!
Mi voto y saludos.
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Eva, mi querida amiga, un comentario tuyo, es como un tesoro. Muchas gracias. Te envío un saludo desde México
Jorge Martínez
Menni
Estupenda historia: Me ha gustado,jejejej un montón jejej, un abrazote amigo.ESTUPENDAS TUS LETRAS!
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Menni: para mí es un honor que hayas leído Las Solteronas, y el comentario, es como un gran tesoro que de pronto he recibo y que guardará con mucho cariño, paisano.
Gracias por tus atenciones.
Un salud desde Michoacán
Jorge Marínez
Érase.una.vez... (Rosi)
Hola Jorge, tu relato ha sido realmente interesante y que final escalofriante con solo imaginarlo !! .
Mi voto
Saludos
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Rosi: qué amabilidad la tuya, amiga, al leer Las Solteronas. Gracias por tu comentario.
Jorge Martínez
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Inquietud: querida amiga, qué sorpresa con la noticia que me has dado que eres originaria de Guadalajara, sea, casi mi paisana (tal ciudad está a unos cuantos kilómetros de Sahuayo, Michoacán, mi tierra)… y si es así, por lógica eres muy linda, dado que las tapatias son eso, muy bellas.
Qué gusto saludarte y saber que te gustó mi relato titulado Las Solteronas.
¿Vives en Estados Unidos? Tal vez ganes muchos dólares, pero, te pierdes las bellezas de tu tierra, las del lago de Chapala… aunque, a veces no hay más que ir a buscar la vida en ese país de los odiados gringos (bueno, odiados, al menos por ese servidor y amigo tuyo; es que me caen gordo por gachos, por querer apoderarse de las riquezas naturales de nuestro lindo país.
Jorge Martínez
Mauro.Rosencrantz
Una historia muy buena, de las que ya nos tienes acostumbrado, por supuesto tienes mi voto. Un saludo desde Xalapa y deseo que tu Familia y tu esten muy bien de salud.
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Mauro: amigo, muchas gracias, gracias por esos buenos deseos de salud.
Jorge Martinez (Michoacán)
coinup(Nicolás)
Excelente relato, Jorge. Escribes con maestría y nos das mucho para aprender. Te dejo lógicamente mi voto y un abrazo.
Nicolás
escribana
Hola me encantan estas historias que escribes. Muchas graciiaaaas por la dedicatoria , no había entrado antes que con el regreso a clases voy como loca. Y cuando este listo tu periódico digital me das el link ya lo pasare a mis amigos mexicanos de aquí , por que las únicas noticias que nos dan de México son negativas. Y yo se que México es más que eso.
Saludos desde Barcelona………..
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Escribana: amiga, gusto saludarte; me alegro que Las Solteronas haya sido de tu agrado. Y en cuanto esté listo el periódico digital, con mucho gusto te paso el link; publico sí, nota roja, por cuestiones de ventas a la clase más popular, pero asimismo, van noticias y reportajes sobre personajes, hazañas y cosas interesantes de las diversas poblaciones de la región conocida como Ciénega del Lago de Chapala, claro, por el lado michoacano, que abarca mucho el estado de Jalisco, como Jamay, La Barca, Ocotlán, Tizapan.
Creo que en dos semanas estará.
Ya me contarás más de ti. Porque hasta ahora lo que sé es que como eres de Guadalajara, es decir, Tapatía, tu marido el español se llevó una linda joyita mexicana.
Un saludo
Jorge Martínez
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Nicolás (Coinup): qué comentario tan entusiasta y alentador, que te agradezco con el alma.
Un saludo desde México
Jorge Martínez
Ruben-Vazquez
Excelente Jorge, me gustó mucho, ya tiene tiempo que no te leía. Es muy impecable tu forma de escribir, me atrapa la historia y no me deja distraerme por un momento. Y el final, es igualmente tremendo. Te mando un fuerte abrazo amigo, ya nos leeremos más seguido.
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Rubén Vázquez: qué bueno que estés nuevamente con los amigos; me alegro que hayas leído Las Solteronas, y, pues lógicamente que tu comentario es muy importante para mí.
Cuéntame algo sobre tus proyectos de publicación en papel. Espero que te haya ido bien. Si deseas hacerlo en privado, te envío mi correo: [email protected]
Jorge Martínez
ZaraRosa
Ha sido muy agradable leer tu relato. Y sobre todo me gusta la manera en que suena el castellano en tus letras.
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ZaraRosa: qué gentil, amiga; muy amable en haber leído Las solteronas. Mi agradecimiento por ese comentario.
Te envío un saludo afectuoso desde México
Jorge Martínez
AmilcarMartinez
Hola Jorge! Prácticamente me han dejado poco para decir…. Pero esta trama macabra tiene tu sello distintivo y me ha resultado un placer leerte!
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Amilcar: un gran honor que hayas leído Las Solteronas, un saludo desde México.
Jorge Martínez