Cuenta la historia que una niña de 16 años engendró en su vientre al hijo de su primer amor, amor de adolescente, amor que te come hasta los huesos y te exprime la sangre, amor que no te llena, más bien te rebalsa. Ella amó con el alma, con el cuerpo, con la conciencia y la inconciencia. Él decía que también… Fue un día inesperado, cuando su vientre era un globo, que vio lo que transformó su espíritu de blanco a gris: él estaba ahí, de pie, junto a una puta, zorra, barata; así lo vio ella. Aquel día desapareció el corazón de la muchacha, aquel día, teniendo vida en sus entrañas, sólo deseaba morir; lloró hasta más no poder, lloró tanto que no tenía fuerzas para abrir los ojos, pensaba: “Quizás por fin estoy muerta, y si es así ¿Por qué aún me duele la vida?” Sólo cuando nació aquel niño, sus labios se curvaron, otra vez, para dibujar una sonrisa, y sus ojos volvieron a llorar, pero de alegría, su alma ya no era gris, tenía matices, volvía a desear la vida, vivir para ver crecer a su hijo, volvía a amar de nuevo, pero esta vez, esta vez sería eterno.
Quería morir, deseaba vivir


Pobresdones
“¿Por qué aún me duele la vida?”
Muy bello.
afroditaRU
Muchas gracias
Ruben-Vazquez
Muy bonito y real, un abrazo!
Chatonaik
Hermoso microrrelato, te dejo mi voto y un saludo.
Alejandro Ramos.
Mabel
Me ha gustado el micro y así es la vida hay que tomarse las cosas tranquilamente para poder afrontarlas
aunque sean duras de llevar. Un abrazo y mi voto desde Andalucía