Ya había retirado mi mano, o eso creía yo, cuando la araña decidió picarme. La miré desafiante, no sé que hacía ella, pero se quedó allí quieta, parecía muerta. Nos retábamos tratando de dejar claro quién era la más fuerte. «Sin duda soy yo» me dije. Levanté el pie y lo situé sobre su cuerpo negro y peludo, dejándolo en la sombra. Entonces me fijé en el saco de diminutos huevos colgando de la tela y comprendí que solo pretendía defender lo suyo. Todo pasó en pocos segundos y ganó ella.
©Rosa García


DavidRubio
La violencia, la guerra… Todo es falta de comunicación, de entender al otro. Aguda metáfora. Saludos
español/peruano
Bonito micro. Mi voto y mi saludo.
Alberto Casado
VOLIVAR
Lindo lo que nos has compartido. Te felicito. Mi voto y un saludo desde México
Jorge Martínez
ZaraRosa
Gracias a todos. Saludos también de mi parte.