Tormenta de recuerdos
Navegante sin timón en la tormenta del recuerdo. Tiende la mano a la desesperanza calado de dolor hasta los huesos. El frío se duerme en su pecho, como lo hace en el de los hombres que están solos. Bajo el suspiro del mundo, y la noche sin estrellas, el niño al que ya no recuerda se abraza las rodillas y tiembla.
El silencio se habría ahogado en aquella habitación. Palabras desgarran los labios antes de caer en el vacío, en un balbuceo torpe que salpica las paredes de impotencia. Las garras de la nada arañan los poros para dormir bajo una piel cansada de ser la superficie del lento desangre. Un hombre de pelo blanco y mirada perdida permanece inmóvil en medio de la estancia.
En el barco, la oscuridad es total. El viento lo zarandea con violencia y el mar embravecido lo reclama entre sus zarpas. El vuelo de unas gaviotas que jamás alcanzará rasga nubes, velas y sueños. El navegante avanzando a tientas, tropezando una y otra vez con la vida.
El tic-tac se adueña de la habitación. El viejecito se mantiene rígido, inmutable al devenir de las horas. Como si el mundo no existiese más allá de sus retinas. Como si el tiempo le acariciara la coronilla y lo hundiese en lo más profundo de un espejismo que nunca existió.
Sogas de seda envuelven al navegante, se retuercen alrededor de su cuerpo como serpientes hambrientas que se regalan acariciando a la presa con delicadeza, paladeando la muerte dulce en que la envolverán. El aliento del tiempo sobre la nuca, el chapoteo de unos pies entre las dudas, miles de ojos contemplándolo en la maraña de soledad. La angustia lo amordaza. El beso del miedo en la boca.
De pronto, una agitación sobreviene al anciano que deja escapar un grito incomprensible, un grito en el que caben todos sus silencios. Un temblor mecánico y torpe se adueña de su cuerpo. Un vaso de cristal se hace añicos contra el suelo impoluto de la residencia. El aire se resiste a entrar en sus pulmones. Se escuchan pasos acelerados hacia la habitación.
Y no hay nadie. No hay nadie más allá de la tormenta que le ha robado los recuerdos. No hay nadie que pare el reloj que ya no le cuenta quién fue. No hay historia tras los pasos. Tiende la mano a la desesperada y él niño se ha desvanecido. Su vida se ha borrado del mapa como una muerte en la que aún se respira. Y aún no habiendo nada, ésta le obstruye las vías respiratorias.
De repente todo se calma. Y aunque no llega a entender porque, siente como lo acaricia la serenidad. Siente el cosquilleo del suelo bajo los pies y el aire recorre nuevamente sus pulmones. Es como si un nuevo latido hubiese llenado la estancia y en un rincón, la soledad y el miedo se despedazan. Entreabre los ojos temiendo romper el hechizo y descubre entre las suyas, unas manos arrugadas y manchadas; unas manos que nunca ha visto, unas manos cuyo calor, nunca podría olvidar.
El navegante sonríe al ondear cristalino. El sol estira la mano entre las nubes para acariciarle el cabello. La paz duerme en su piel. Y la felicidad llega a iluminarle los ojos. La espalda recostada con tranquilidad sobre el timón, entre sus brazos, ella le dibuja una sonrisa con los labios.


VOLIVAR
Lualla: un texto cargado de belleza en sus analogías; te felicito porque nos los has compartido. Mi voto y un saludo desde México
Jorge Martínez
Lualla
Muchas gracias Volivar, un gran abrazo!
DavidRubio
Apreciada Lualla, sin desmerecer a tus anteriores textos, que son muy bellos y de calidad, creo que éste es el mejor de todos. Te hago la ola. Un abrazo
Lualla
DavidRubio, no sabes cuanto me ha alegrado tu comentario; muchas gracias, de verdad! Nos leemos, un gran abrazo!
Mabel
Te felicito, me ha impresionado. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Lualla
Muchísimas gracias Mabel, un gran abrazo!
J.Stark
Impresionante. Me encantan l@s escritores/as que tienen la capacidad de transcribir, de manera poética, cada detalle aparentemente insignificante de la vida cotidiana…esos textos son superiores, cómo éste. Ya no es simple literatura, es mucho más. Y no me rechiste señorita, es lo que hay
PD: Ya guardé el periódico…a ver si empiezo a seguirte, leñes jajaja Voto y besos
Lualla
Y a mi los lectores que comentan tan bonito!
Muchísimas gracias J.Stark, eres genial y QUIERO LEERTE!! Un beso! ^.^