Soy el demonio, habitante medular
La frecuencia del deseo construido
Que late y hierve sin remordimiento
La brisa que hace solitario al espantapájaros.
Soy el invierno caído del cielo
El afán cristalizado de una huella
El amante sin nombre en una lágrima
La ecuación de un peligro epiléptico.
Soy la barca que navega en el remolino
De la discordia nupcial en noche oscura
Sin saber nadar amo la devastación
Y desnudo admiro mi propio reflejo.
Soy cuando ira convalece apremiante
La sangre en un puño enamorado
La unión de la desesperanza gatuna
Refulgiendo en las sombras caídas.
Soy violencia sosteniéndome a mí mismo
Imágenes orbitadas en crecientes lunas
Demoníacas claroscuros de mi corazón humano
Arrastrado ojos cerrados del tiempo cainista.
Diluido en aguas contaminadas soy éter
Dominante y dominado de mi mismo
Como reflejo de flor marchita
En estanques vivos respirando nenúfares.
Soy un soldado y me envía la muerte
Sediento me arrodillo disparo
Acaricio el gatillo masturbando
A la parca que risueña me embota con tu muerte.
Soy las palabras que nunca serán,
El verbo que excede a la esperanza
La madre indolente que es un árbol
Hueco que nadie se atreve a tocar.
Soy un trago de alcohol, dulce,
Un cigarro arrugado, frío
Un bienestar mutilado
Un amante ciego y retraído.
Soy un recuerdo por explotar
Un bosque por arder
Un río por desbordar
Una tierra por desprender.
Soy lubricante para tu odio
Un embudo para tu amargura
Un tamiz para tu olvido
Un cascanueces para tu amor.
Soy el ritmo poseído despreciable
Que hace llorar al músico
Y hace temblar al poeta:
La noche eterna de la falsa anarquía.





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Olé!!!