Empezó quedándose encerrado en casa los domingos, después de una noche de fiesta. Veía todo el día la televisión desde el sofá, pedía comida a domicilio y cuando llegaba la noche se iba pronto a dormir porque al día siguiente madrugaba. Poco a poco dejó de salir esa noche achacándolo a la edad. En el fondo le aburrían soberanamente las discotecas porque no sabía bailar y no le gustaba beber. El sábado completo en casa llegó rápido. Se levantaba tarde y dedicaba todo el día a holgazanear con gusto. Sus relaciones sociales de fin de semana quedaron reducidas a la llamada semanal a sus padres. No es que necesitase mucho más. La falta de contacto le pasó factura en el trabajo. Se volvió huraño, introvertido. Nunca quería quedar fuera y sus compañeros empezaron a dejarle de lado. Cuando llegó el Expediente Regulador, nadie luchó por su puesto y tampoco lo sintió. Era un trabajo rutinario, poco estimulante. Por fin pudo encerrarse a cal y canto en casa y dedicarse satisfecho a perder el tiempo como hacía los fines de semana. Quizás sus padres lo echaran de menos cuando fue engullido por el sofá. En todo caso, transcurrió tiempo antes de que lo descubrieran.
Dora-Rosendahl

Cuentos-de-Bondenfaten
Yeah!! Me gusta. Voto!!
Dora-Rosendahl
Muchas gracias!!!!
Manger
Un relato muy imaginativo, Dora. Un abrazo.
Dora-Rosendahl
Gracias Manger. Otro abrazo para ti
RafaSastre
Seguramente hay mucha gente así, lo único que ocurre es que tienen la suerte de que (por el momento) no existen los sofás carnívoros. Me gustó. Voto y abrazo.
Dora-Rosendahl
Que sepamos Rafa, que sepamos… Los sofás engulle-personas actúan solo sobre gente aislada y con poco contacto humano, cuántos habrá por ahí perdidos entre muelles y algodón de relleno…
Dios, a veces cuando vuelvo a leer las cosas pienso que se me va un poco la pinza… jajajaja Otro abrazo grande para ti!
VIMON
Buen relato, Dora. Felicitaciones.
Dora-Rosendahl
Todas las gracias folclóricas del mundo Vicente…
DavidRubio
¡Qué envidia me da el tipo! (Aunque no suene bien). Para mi el sofá es el centro respecto del cual el ruido de la vida me aparta. Ya sé que no es un comentario muy correcto pero después del día que he pasado hoy… Un muy buen texto Dora. Saludos
Dora-Rosendahl
Por favor! El sofá se ha convertido para mí en un objeto mítico!! Al que me diga que con la vida que llevamos no sueñe con tumbarse en uno es para empezar a podarle la nariz… Muchas gracias David. Un abrazo
Chatonaik
Muy buen cuento, compañera Dora. Está genial, creo que tengo algunos compañeros de escuela así. xD
Y como dice Rafa, lo bueno que no existen los sofas carnívoros, aún. jaja
Te dejo mi voto, un saludo y un abrazo.
Alejandro.
Mabel
Un micro extraordinario, felicidades, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Manger
En su día debí de olvidarme darte el voto, ya que veo que lo comenté… Bueno, pues a portada… Nunca es tarde. Mis saludos cordiales.