-¿Qué haces ahí tirada?
El hada se sentó en el suelo, expectante. Hacía mucho que no veía a un humano, y mucho menos alguien como ella. Ese vestido y ese sombrero era comunes de las brujas.
-¿Y a ti qué te importa? ¡Largo!
-Deberías ser más amable. Otros humanos sin poderes están rondando por aquí, y estoy segura de que quieren encontrarte para juguetear contigo.
La hechicera chasqueó con la lengua, y desvió la mirada para concentrarse. En efecto, estaba el pueblo en su busca. Debía ser cauta y astuta, a menos que prefiriera ir a la hoguera, como el resto de sus compañeras.
-De acuerdo, chiquitina, ¿Qué quieres?
-Cámbiate por mí.
-¿Cómo dices? -Murmuró, sorprendida.
El hada se levantó, dirigiendo sus brazos hacia la joven hechicera.
-Haz el conjuro de cambio de cuerpos. Te prometo que volverás a tu cuerpo cuando sea necesario.
los gritos de los pueblerinos y el fuego de las antorchas estaban cada vez más cerca. El tiempo se agotaba, y el momento para elegir era ahora o nunca.
Manteniendo la calma, aunque ardía de rabia, acercó su dedo al hada, y empezó a conjurar el hechizo de intercambio de cuerpos.
Y justo antes de la transformación, supo que acabaría arrepintiéndose de su elección.





Devoracorazones
Tiene música el texto
VOLIVAR
Seles, te felicito por este bonito texto. Un saludo desde México y mi voto.
Jorge Martínez