Aquella flamante nube,
Paseaba por el cielo abrileño.
Se creía una don nadie,
Sin ninguna hermosura ni talento
Vivía enamorada de una silueta,
Que caminaba bajo ella,
Casi siempre persiguiéndola.
Sin poder alcanzarla, sin rostro, pero bella
Cuando el sol hacía acto de presencia,
A todas partes la seguía
Por lo que afirmaba
Que si iba tras ella es porque la amaría
Valiente ignorancia la suya,
Pues lo que amaba era su propia sombra
Su reflejo clavado en la tierra,
Inculcado por el sol bajo su alfombra
Sólo que no se daba cuenta
de su valía, de su pureza
de que lo natural es belleza
No confiaba en lo que ella era
Seguro que tan valiosa nube
No amaría su silueta si supiera
Que no es mas que su reflejo,
El de un nimbo gris cualquiera
En ocasiones es mejor carecer de sabiduría
Así siempre estará enamorada de sí misma
Jamás lo sabrá, pero tendrá su amor
Pegado a metros bajo su estela, en su marisma
Y es que para amar
Hay que empezar por amarse
A sí mismo
Así alguna vez lograrán amarte


VOLIVAR
Joapasa: muy hermoso poema… ojalá muchos comprendiéramos eso que dices que para amar, debemos empezar por amarnos a nosotros mismos. Mi voto y un saludo afectuoso
Jorge Martínez
VIMON
Buen poema, Joapasa, con importantes reflexiones. Te dejo saludos y mi voto.
Asunfer
Una gran metáfora. Saludos.
Mauro.Rosencrantz
Bellos poema, saludos desde México.
Mabel
Que bello poema, te felicito, un abrazo y mi voto desde Andalucía