Felación ¿Felicidad?

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    Cae la tarde sobre la ciudad, hastío de una vida monótona y repetitiva en cuanto a costumbres y pensamientos. Abandono la fábrica que es símbolo de prisión y bajo cuyos muros hasta la imaginación tiene sus límites, fastidio, odio, repulsa combativa y esperanzas casi inútiles al vislumbrar futuros lejos de ese lugar, estupidez, soñador. Cada día parece una sombra del anterior, porque cada día es más oscuro, más amorfo, más irreal, pero cuyo molde se encuentra en el día primigenio, el día en el que todo nació y mi vida comenzó a terminar. Camino con las manos en los bolsillos, taciturno, embriagado por la nostalgia que me arranca un ensangrentado atardecer. Calles atestadas de gente, pasos rápidos, miradas esquivas, no me toques, no te conozco, disimulo.

    Todo desierto tiene su oasis, toda pesadilla tiene un tenue rastro de humor. Mi oasis es un pequeño prostíbulo al final del callejón en el que desembocan todas mis frustraciones. Un cajón del olvido en el que reposan las aspiraciones del que un día quiso ser y no llegó a nada. Abro la puerta, me recibe como siempre Juana, con su sonrisa de hiena famélica y mirando el bulto, el bulto de mi bolsillo en el que llevo la cartera. Disimulo, no quiero mostrar que voy más canino que un vagabundo sin hambre. Me apoyo en la barra, Pepe me saluda con un ademán, no hacen falta palabras cuando uno sabe lo que va a suceder a continuación. Por eso me gusta ese lugar, todo el mundo sabe cuál es su lugar, no hay esperanzas, no hay suposiciones, ni nacimientos ni muertes ni resurrecciones.

    Acabo mi copa, repaso mentalmente la oquedad de mi cartera, cuento, billetes, más bien billete, corto, escaso, limitado, paupérrimo. Sonrisa triste, gesto cansado a Pepe, no hay respuesta, saludo con la mano, despedida, al final pago toda la cuenta, hasta luego, hasta mañana, bucle infinito.

    Busco a Carmina, no la veo, sólo quiero follar con Carmina, todas lo saben, Juana se desespera, me busca alternativas, caminos, atajos para un placer predeterminado. Me niego, no quiero un simple reflejo de un espejo, quiero a Carmina, espero, desespero: -Pepe, otra copa. Suspiro, calada al cigarro, observo el devenir del humo que asciende flotando en un aire cargado de silencio. Vista al frente, no está Carmina, pienso en posibles alternativas, ninguna tiene sabor de victoria, ¿mal menor?, no irse a casa con el calentón y tener que follar con la parienta, no, eso sí que no, hay que tener cierta dignidad.

    Pepe tercera copa, gesto desconfiado, los camareros y las putas frecuentadas son quienes mejor nos pueden conocer, podrás pagarlo, si claro, por supuesto, cuándo he dejado yo de pagar, sonrisa cínica, insultante, visión de la espalda de Pepe. No me gusta emborracharme antes de follar, no sientes igual, tardas más en correrte y Juana a los 15 minutos ya está llamando a la puerta. Prisas, penetraciones arrítmicas, precipitación, claudicación, derrota.

    Carmina hace su aparición como estrella del cine, película de serie b, pero película al fin y al cabo. Todo lo estrella que se puede ser en el prostíbulo más barato de la ciudad, seré lo que tú quieras que sea, me vale con que seas una puta, no tienes ninguna fantasía, pienso, mis sueños siempre han sido mediocres, vacilantes, entre la desidia y la pereza, desnúdate y hazme olvidar, sólo eso, todo eso.

    Gemidos, susurros, arrumacos de agujas de reloj, borrachera, inconsistencia, insensibilidad, dureza efímera, inconsistencia blanda, concentración, pezones oscuros como dos lunas menguantes, reacción. Boca húmeda, saliva resbalando, reacción, fortaleza, por cuanto tiempo, no te pares, felación, felicidad, ¿fealdad?, fantasía, ¿fundamental? Falsedad, felicitación, no, felación, felicidad. Punto sin retorno, ensarte, penetración, misionero, muslos morenos como cinturón, me aferro al placer, como única salida, única alternativa, vacío, placer sin ayer, sin memoria, sólo placer.

    Golpes en la puerta, Juana, Carmina el tiempo, puto tiempo, tiempo que apremia, que disminuye, que ablanda, vuelta a empezar, retorno al punto de salida, felación, disculpas, no pasa nada, más golpes en la puerta, lengua experta, ritmo, sube, baja, rapidez, sube, baja, felación, ¿felicidad?, golpes más fuertes en la puerta, insistencia, maldición, juramentos, precipicio, vista del abismo, equilibrios por el filo de una navaja, precipitación, temblor, erupción, caída al vacío, intensidad, gemido, golpes lejanos en la puerta, sonrisa blanquecina, restos de silencio culpable. Resultado final de toda la ecuación: la soledad más absoluta.

    Comentarios

      • David

        4 febrero, 2014

        Muchas gracias Laura, me alegra que te haya gustado el relato.
        Un saludo

    1. Avatar de Mabel

      Mabel

      3 febrero, 2014

      Cuanta profundidad, me ha gustado, un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido

    2. Avatar de VIMON

      VIMON

      3 febrero, 2014

      Excelente relato, David, te felicito, te doy la bienvenida a esta Red y te dejo mi voto.

      • Avatar de David-Doria

        David-Doria

        4 febrero, 2014

        Muchas gracias Vimon por la bienvenida y por el voto
        Un saludo

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