Ahora reconozco que El Chino no era tan mala gente. El Chino tampoco era asiático y su apellido real era Williams; un profesor de inglés que no tenía la culpa de haber sido formado –el diablo sabrá dónde- bajo la cavernícola premisa de “la letra, con sangre entra”. Y aunque comencé a odiarle el día en el que, por no haber hecho las tareas, me rompió de un golpe el tímpano, he llegado a entender que El Chino no era ningún psicópata disfrazado de educador. Solo un lobo solitario, reprimido, desgraciado hasta decir basta, que únicamente pretendía no suscitar lástima a los demás. Aunque para nuestra desdicha, no encontró peor fórmula que el uso cotidiano de la brutalidad, maltratando y aterrorizando a unos niños inocentes.
Olvidadas mi infancia pero sobre todo mi inocencia, comprendí mientras ponía el cañón del revólver en su nuca, que le haría un gran favor, que con una leve presión de mi dedo índice ahuyentaría al instante todos los fantasmas de su pasado. Como el fantasma de mi sordera, por ejemplo. Cuando suplicaba piedad mediante susurros ininteligibles, yo acercaba el oído dañado a sus labios y exigía que hablase más fuerte, más claro. Amarrado a una silla en aquella factoría abandonada, se orinó encima antes que de una patada lo tumbase y le dejara allí postrado. Antes de irme grité que me daba muchísima lástima lo cual, aun siendo una gran mentira, era precisamente lo único que él jamás habría querido escuchar en toda su infame existencia.
Esta mañana, el diario ofrecía la noticia del hallazgo de los restos de un cuerpo devorado por las ratas.


EmTiersen
“que con una leve presión de mi dedo índice ahuyentaría al instante todos los fantasmas de su pasado”. Ojalá algo así se pudiese hacer sin necesidad de utilizar una pistola y un gatillo. Me ha gustado mucho
Un abrazo y un voto para ti
RafaSastre
Gracias, Em. Encantado de que me leas. Un abrazo.
samuel17993
Uhmmm… Aunque me he quedado como que le faltaba un “contexto”, una explicación más extendida del porqué lleva a matarlo; no sé, como que el ser un “cabrón” de profesor no puede ser el único motivo, pero el estilo y la sicología interior, tu manera de narrar el momento…, eso me ha encantado. Tienes una mano prodigiosa para eso. Mi voto. Un saludete de Samuel desde tierras de Vardulia.
RafaSastre
Samuel, debes tener razón, podría haber extendido el catálogo de motivos que impulsan a un hombre a matar a otro, pero supongo que a veces cualquier excusa le sirve a alguien sin escrúpulos para hacerlo. Muchas gracias por leer y comentar. Un saludo.
Manger
Estupendo micro, Rafa. Un abrazo.
RafaSastre
Gracias por leer y comentar, Manger. Un abrazo.
VOLIVAR
Rafasastre: compadre, te felicito por este micro, muy a tu estilo, que tanto me gusta, pues sucede que tienes al lector siempre en suspenso, una gran cualidad que tal vez algún día podré aprender para aplicarla a mis textos.
Mi voto y un saludo (un poco tarde otra vez, pero, cuate, la muerte, esa calaca que no deja en paz a mi región, Michoacán, ahora se ha cargado a un pariente, como creo que ya te he comentado; amigo, aquí está pelona la cosa).
Un voto y saludo desde el horroroso y terrorífico Michoacán, México.
Jorge Martínez
RafaSastre
Jorge, cuate, a tu textos no les falta ni les sobra nada, son sencillamente estupendos. Lamento la situación en tu región, ojalá alguien pueda poner fin a tanta violencia. Un abrazo.
Asunfer
Me encanta cómo no dejas títere con cabeza en tus relatos, ahora le ha tocado el turno al tirano profesor, quien lo diría pero hasta hace nada era común las collejas e iban que volaban, bueno… le encargaría a alguno de tus protagonistas una visitita, je Un abrazo.
RafaSastre
La escritura es la ventaja que tiene, Asun, puedes eliminar en la ficción a toda esa gentuza que detestas sin arriesgarte a ser detenido, procesado y condenado. Yo he vivido episodios de gran violencia en el colegio (de curas) al que iba y te aseguro que hubo un inglés apellidado Williams (lo de “El Chino” iba por recordar a otro profesor, éste pacífico) que le rompió el tímpano a un compañero, suceso a raíz del cual fue expulsado. Por adornar un poco te diré que una de sus frases preferidas, voz en grito, era “¿Por qué me miras con esa cara de sud-vietnamita muerto de hambre?”
En aquella época nos tenían comido el coco de tal forma que si te pegaba un profesor (y no digamos si era cura) no te atrevías a contarlo en casa, porque pensabas que a lo mejor te caía encima algún otro castigo, suponías que todo el mundo te creería culpable mientras no demostrases lo contrario.
Un abrazo.
VIMON
Excelente relato, Rafa, al cual con mucho gusto le dejo el 10 de portada. Un abrazo.
RafaSastre
Muy amable, Vicente. Gracias y un abrazo.
Mabel
Tremendo relato, un abrazo y mi voto desde Andalucía
RafaSastre
Gracias, Mabel. Un abrazo.
hessellius
Simplemente magnífico
RafaSastre
Gracias, Hessellius, por tu amable comentario. Saludos.
Lidyfeliz
A Psicópata, opsicópata y medio, dicen por ahí, las buenas lenguas. O el karma, o el que las hace las paga. Elegí la que quieras. Estupendo micro sobre lo que puede lograr la educación (o mala educación) sobre una constitución que ya viene medio torcidita. Mi voto
RafaSastre
Gracias, princesa. Un abrazo.
Chatonaik
Genial micro amigo, ya extrañaba leer tus creaciones, con un final inesperado completamente, tomas la atención del autor desde el inicio y al terminar de un puntapié lo mandas a volar entre ideas. Estupendo.
Te dejo mi voto compañero, un saludo y un abrazo fuerte.
Alejandro Ramos.
RafaSastre
Gracias, Alejandro. Me encanta que ya estés de vuelta, buen amigo.
Manhattan
Ya sólo la frase del comienzo engancha, y, con pocas palabras, consigues decir mucho. Un magnífico relato, aparte de un gran catalizador para todos los que hemos tenido profesores parecidos a los que describes. Un saludo y mi voto.
RafaSastre
Gracias, Manhattan. Pienso que los inicios y los finales son lo más importante en los microrrelatos, e intento respetar esa regla. Saludos.
IrenePsycho
Me ha gustado mucho, es impactante y oscuro. Tienes mi voto, un saludo.
RafaSastre
Gracias, Irene. Saludos.
Deltoya
De los que me gustan. Un saludo amigo.
RafaSastre
Saludos, Deltoya.
BavieradeSastre
No siempre se puede perdonar, ¿cierto? Mi voto, un beso.
RafaSastre
A veces conviene no perdonar (sobre todo a la gente malvada). Un beso, Noelia.