Este año se conmemora el centenario del nacimiento de Octavio Paz, sin duda el escritor mexicano más reconocido del siglo XX, y el único mexicano, hasta hoy, en recibir el Premio Nobel de Literatura. Contribuyendo en esa merecida conmemoración, aquí presentamos una brevísima biografía del poeta, un extracto de su maravilloso ensayo sobre la literatura “Poesía y Poema”, contenido en su libro “El Arco y la Lira”, y un bellísimo poema suyo que se encuadra cabalmente en su período surrealista: “La calle”.
Paz nació en la ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Hijo de una española y de un abogado mexicano. Tras cursar sus estudios universitarios, decidió dedicarse a la literatura y en 1931 fundó la revista Barandal. Dos años después publicó su primer poemario, Luna Silvestre. En 1937 Paz marchó a España para apoyar al gobierno republicano en la guerra civil y se unió a la alianza de escritores antifascistas. Tras un viaje a París, donde conoció a los surrealistas, regresó a México e inició una intensa actividad cultural traducida en la fundación de las revistas Taller (1939) y El Hijo Pródigo (1943), y en la creación de grupos artísticos y teatrales. Asimismo, desarrolló su obra poética, con títulos como A la orilla del mundo (1942), los poemas en prosa de ¿Águila o sol? (1951) y La estación violenta (1958), creando un mundo deslumbrante y telúrico, identificado con el espíritu del autor y expresado en un lenguaje de gran violencia expresiva, que debía tanto al surrealismo como a la mitología azteca. Éstas y otras obras fueron recogidas en 1960 en Libertad bajo palabra y, junto con el ensayo El laberinto de la soledad (1950), conformaron una reflexión sobre las raíces espirituales mexicanas. Tras publicar Salamandra (1962), uno de sus textos más surrealistas, Paz residió entre 1962 y 1968 en la India como embajador de México. En 1968 dimitió de su cargo de embajador como protesta por la represión del gobierno mexicano contra el movimiento estudiantil. Durante los años siguientes alternó sus estancias en Europa, México y los Estados Unidos, donde impartió clases en la Universidad de Harvard. En 1981 recibió el Premio Cervantes. Entre sus obras posteriores cabe citar el libro de poemas Hijos del aire (1981) y el ensayo Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982). En 1990, Octavio Paz fue galardonado con el Premio Nobel de literatura. Paz muere el 20 de abril de 1998, en la Ciudad de México.
POESÍA Y POEMA (extracto del libro El Arco y la Lira, México, mayo de 1967)
La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!… Y así es: no todo poema —o para ser exactos: no toda obra construida bajo las leyes del metro— contiene poesía. Pero esas obras métricas ¿Son verdaderos poemas o artefactos artísticos, didácticos o retóricos? Un soneto no es un poema, sino una forma literaria, excepto cuando ese mecanismo retórico —estrofas, metros y rimas— ha sido tocado por la poesía. Hay máquinas de rimar pero no de poetizan Por otra parte, hay poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético. Cuando —pasivo o activo, despierto o sonámbulo— el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética, estamos en presencia de algo radicalmente distinto: una obra. Un poema es una obra. La poesía se polariza, se congrega y aísla en un producto humano: cuadro, canción, tragedia. Lo poético es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poesía erguida. Sólo en el poema la poesía se aísla y revela plenamente. El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre…
LA CALLE
Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.





Xailluz
A mi sentir, Octavio Paz marca un antes y un después en la literatura iberoamericana. En lo personal, me gustan sus ensayos, en especial “Las trampas de la fe”, una verdadera joya de las letras hispanas. Gracias Vimón por compartir con nosotros a tu gran compatriota. saludos.
VIMON
Totalmente de acuerdo contigo, Xailluz, Paz es un parteaguas en la literatura mexicana e hispana, muy merecido su Premio Nobel. Gracias por leer a Octavio y dejar tus comentarios. Saludos.
VIMON
Pilo y Freda, me alegra saber que leyeron y les gustó el artículo sobre Octavio Paz.
VIMON
Que bien que les gustó también a Manger y Bicho Reactor.
Mabel
Son poetas únicos que los lees una y otra vez sin cansarte, un abrazo y mi voto desde Andalucía
VIMON
Así es, Mabel, Paz es de los inmortales.
VOLIVAR
Vimon: excelente idea la de darnos a conocer algo del gran literato mexicano, Octavio Paz.
Mi voto y un saludo
Jorge Martínez
VIMON
Gracias por pasar por aquí, Jorge, en México se preparan ya varios homenajes para conmemorar el centenario de su nacimiento. Saludos.
VIMON
Que bueno que lo leyeron, Anacleto y Rafa. Saludos.
VIMON
Que bien que a ti también te gustó, Paola Esteban.
Ellie.Rose
Genial, Octavio Paz es excelente…gracias
VIMON
Me alegra que te haya gustado, Rose, gracias por pasar.
Chatonaik
Muy buen artículo compañero Vicente. Agradable, y también entra la espina de querer leer más de Octavio Paz. Sólo he leído el laberinto de la soledad. 😛
Un saludo y un abrazo compañero.
Alejandro Ramos.
VIMON
Pues te recomiendo precisamente El Arco y la Lira, Chatonaik, un ensayo indispensable para todo aquel que escriba poesía. Un abrazo y gracias por pasar.
VIMON
Que bueno que te gustó el artículo, Charis.
VIMON
Y a ti también, Baviera.
VIMON
Y también a ti, David Rubio.
VIMON
Igual a Peregrina Flor.
Patxi-Hinojosa
Este trabajo se merece un agradecimiento por partida doble: primero por acercarnos a la vida y obra de Octavio Paz; y segundo por dejarnos leer esta maravilla que es “La calle”, tan corta como imaginativa e intensa. Lo definiría como perfecta poesía en prosa. Gracias otra vez y te envío un abrazo junto a mi voto.
VIMON
Qué bueno que te resultó útil e interesante Octavio Paz y su obra, Patxi. El poema es verdaderamente ejemplar, tiene una cadencia perfecta y nos transporta a un mundo paralelo. Gracias por tu visita.