El frío invade la trinchera en la que estás solo, esperando. Te quedan unas pocas municiones. Las detonaciones caen cerca y salpican la tierra que tamborillea tu casco. Abril del sur más allá del sur. Quien nos pone en cada lugar, quien nos sitúa en cada momento. Que mano nos dibuja y nos vuelve a dibujar en cada instante. El miedo se agota en la espera y no hay relojes que marquen estas horas. Asomando apenas la cabeza la distingues, ahí a lo lejos, bailando en esas calles, bañada por el sol de verano. No para de sonreír y no para de mirarte. Te pide que regreses, que vuelvas para poder adivinarte los secretos. Los aviones pasan rasantes y trazan humaredas incandescentes. Las palabras ya dejaron de ser palabras para convertirse en gritos oscuros. Quedarse aquí es quedarse demasiado. Pero ella te quiere de vuelta. Una luz perfora las nubes y traza un efímero reflejo. Haber venido hasta aquí para confirmar que el cielo a veces, se aprecia mejor desde el infierno. Abres el morral, miras la foto y cargas nuevamente. Esperas. Ella se cristaliza en las gotas de la llovizna fría, te toma la mano y también espera.
Maxriel




VIMON
Excelente.
VOLIVAR
Maxriel: qué hermoso texto, te felicito. Mi voto y un saludo afectuoso.
Jorge Martínez
Mabel
Excelente micro, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Mariano
Hola Maxriel. Muy bueno. Más que espera, desespera. Saludos. Mariano Nívoli.