Estuve observando las fotografías de los mutantes en el laboratorio del CSG. No dejaba de asombrarme como habían mutado a esos soldados. Facundo estuvo analizando la fotografía de la fábrica en el ordenador, no era fácil, porque fabricas abandonadas podían haber muchas, pero nuestros enemigos solo se escondían en una. Al fin el análisis había concluido, al parecer aquella fábrica se encontraba en las Islas Canarias, en Tenerife. -Al parecer está muy lejos, tendremos que coger un avión.-dijo Facundo. Le comentamos a Jorge lo que habíamos descubierto, sin embargo dijo que no había presupuesto para varios billetes de avión, sino solo para tres. -Fácil, pues. Iremos, Facundo, tu y yo.-le dije yo. Jorge estaba de acuerdo, sin embargo, Diddy no se lo tomó tan bien. Tendría que quedarse sin su hermano mientras el estaba en Canarias por una misión. -Bueno, si vas a ir, ten mucho cuidado, hermano.-dijo Diddy triste. -Creo que lo mejor es que Diddy vaya en mi lugar, ella te cuidará mejor, dado que es tu hermana.-dijo Jorge mirándome y dirigiendo miradas a Diddy. -Claro, está bien, la familia ha de estar unida.-dije yo. Diddy estaba muy contenta. Jorge nos dio dinero suficiente para tres billetes de avión. -Tengo que ir a casa un momento, he inventado un robot en el que meter la memoria de Picro y así el pueda moverse como nosotros.-le dije yo. Pues eso, que fui a casa a coger el robot que había inventado para almacenar la memoria de Picro. El robot se llamaba Asistendroid, claro que yo lo llamaría Picro, claro. Llegué a casa y cuando entré en mi habitación, pude ver lo limpio que estaba el Asistendroid. El Asistendroid era de color rojo, pies rojos y blancos, ojos azules en su blanco rostro y manos grandes y de color amarillo. Incluso llevaba una cola roja y blanca, orejas rojas y blancas y un lindo cascabel atado a un lazo azul. Incluso le había hecho un peinado rojo de metal para que quedara más guapo. Saqué el PEN-drive del bolsillo y se lo coloqué en una ranura que llevaba en la frente. El programa de Picro se instaló correctamente y sus ojos azules se iluminaron. -Vaya, tener este cuerpo es genial.-dijo Picro. -Me alegro, supuse que te gustaría.-le dije yo alegremente. Cuando salimos de mi habitación, pude ver que mi madre llevaba un traje con los mismos colores que el Asistendroid. Recordé que como le gustaban los gatos, le había implantado unas orejas de gato y una cola. Mi madre llevaba el pelo rubio, un cascabel y un lazo como el del Asistendroid y un cinturón de color gris con una bolsita en el. -¿Qué te parece mi traje, hijo? Ahora soy una agente del Escuadrón Shadowgun. Me aceptaron ayer por mi agilidad.-me dijo ella. Me sorprendió que la hubieran reclutado, pero quizás la ayudaron esos enormes pechos suyos, sin embargo, preferí que pensara que tenía habilidades como agente. -Soy la Agente Femenina del escuadrón Shadowgun, o AF para abreviar.-me dijo ella sonriente y me mostró cinco billetes de avión para Canarias. Me dijo que eran para ella, Diddy, Picro, para Facundo y para mí. Tiré los billetes que me había dado Jorge, ya que ya no los íbamos a necesitar. Nos dirigimos al aeropuerto y entramos en el avión. Tardamos el resto del día en llegar a Tenerife. Cuando llegamos, era casi de noche, así que nos hospedamos en un hotel y al día siguiente nos dirigimos a la fábrica. Estaba rodeada de perros mutantes de dos cabezas y cuatro colas. -Hay en total cuatro, hay que distraerlos de alguna manera.-dije yo. Mamá se sacó de la bolsita de su cinturón un pequeño ratón mecánico con un muelle. Le dio cuerda y al dejarlo en el suelo, se largó rápidamente. Los perros mutantes lo vieron y lo empezaron a perseguir. Nosotros aprovechamos para entrar. A los soldados que veíamos, mamá los tumbaba de una patada. Cuando llegamos a la sala de mando, allí se encontraba Mandark y el coronel del Escuadrón DZ. -¡Alto, estáis detenidos!-exclamó mi madre. -¿Sólo estamos nosotros? Es un poco extraño.-dijo Facundo. -Sabía que llegaríais aquí, así que espero que os guste este regalo de bienvenida.-dijo Mandark. De repente, una jaula cayó cobre nosotros y nos dejó aprisionados, no podíamos salir. -Y ahora es cuando os contaremos que nuestro plan es contactar con seres de otro planeta para robarles su tecnología y apoderarnos del mundo.-dijo el comandante. -No se saldrá con la suya, comandante Warhol.-dije yo. -No lo podréis impedir, así que no importa lo que digáis.-dijo el comandante mientras se reía. ¿Cómo saldríamos de esta? ¿Cómo nos liberaríamos?
Erik.de.la.Vega



Valentino
Todavía n´entiendo porc´esta buena novelita n´está en Portada. M´encantó este capitulo de Mutantes. Bien escrito. Saludos…
Erik.de.la.Vega
muchísimas gracias, me esfuerzo mucho