Llevaba meses sin echar un polvo y emborrachándome más de cuatro veces por semana. Si conseguía una chica, apenas podía conseguir un empalme de más de veinte segundos que acababa en nada, eso cuando no se quejaba del olor que destilaba mi cuerpo.
Mi día a día consistía en ir al trabajo, media jornada que me daba el dinero justo para sobrevivir y pagar todo lo que me quería beber, además no tenía que madrugar y no necesitaba pensar, por lo que era el trabajo perfecto para mí.
Todavía compartía piso con mi amigo Juan, aunque todos le llamaban Noci, nadie sabe ya si viene de su colección de vasos de Nocilla, o por lo nocivo de sus asquerosos pedos, tal vez ambas cosas vengan de la mano. Ya hacía varios años que habíamos acabado la universidad, pero era más barato, más cómodo, y siempre que queríamos salir a beber, teníamos con quien ir. Puede que os suene extraño, pero amaba cada detalle de mi patética vida, bueno tal vez no lo amase, pero no me disgustaba. Cuando ella me dejó, simplemente me anestesié por completo y decidí no salir de ese estado mientras fuera posible, me había creado un ecosistema en el que jamás tendría que tener una conversa-ción seria y sincera sobre nada, y eso me parecía maravilloso.
Que madurase, me dijo.
ESTOY DE PUTA MADRE ASÍ.
Esa fue la última línea que le escribí. Una semana después de que me dejase, un martes, a las cuatro de la madrugada, totalmente borracho, abrazado al único tipo de chicas que están un martes de enero en la calle, las que no pueden competir el resto de días. Así que le mandé esa línea y una foto de la piba de cuestionable belleza, a la que sobaba las tetas y ni siquiera sabíamos nuestros nombres.
De eso hacía casi siete meses, y no había vuelto a saber de ella hasta aquella jodida noche.
Yo llevaba dos días bebiendo solo en casa, y yendo al trabajo, nada especial, así que ese jueves pensé que me merecía algunas copas de bar, así ni siquiera tendríamos que fregar los vasos de casa. Salí del trabajo a eso de las ocho, y llegué a casa. El aspecto del salón era el de siempre, Noci estaba sentado en slips bebiendo una lata de cerveza y gritándole a algún tipo ruso que no paraba de matarle jugando a la consola por internet. El suelo estaba sucio y había botellas vacías y plásticos de comida precocinada por toda la mesa. Además olía a uno de los famosos proyectiles que salían del culo de Noci unos veinte minutos después de merendar.
-Ponte ropa limpia. Hoy toca salir. Tampoco te vendría mal una ducha. -Le dije desde el baño mientras meaba con la puerta abierta.
-No jodas, estoy a punto de subir de nivel en el puto juego… -Dijo mientras le daba a uno de los botones del mando con el codo, porque tenía la mano ocupada dando un trago a su cerveza.
-Sí ya veo que eres un triunfador. Venga joder, hoy toca, llevas cuatro días sin salir de casa te van a salir hongos entre la espalda y el sofá.
-Ja, ja, ja. Muy bueno porque llevo un par de días sin ducharme y se me ha derramado algo de priva te crees que puedes hacer bromas sobre mi higiene. Muy elegante.
-No, lo digo porque tu barba huele a mierda y tienes una puta cosa blanca en la espalda que parece una bola de ping pong llena de pus. -Salió corriendo del sofá y se metió al baño.
-¿Qué cojones? ¿Dónde?
-Jajajaja. Era coña, pero si te lo has creído significa que es posible así que dúchate, joder.
-Vale, vale…
En una media hora ambos estábamos duchados y con unas camisas limpias, aprovechando que era jueves, igual hasta pillábamos. Decidimos ir directamente al centro al típico bar de cerveza barata lleno de estudiantes, donde empezamos a engullir rápidamente mientras veíamos un partido que a los dos nos importaba una mierda, pero para meternos en ambiente animábamos efusivamente.
No eran ni las once y ya íbamos notoriamente más borrachos que el resto de la gente del bar. Así que nos largamos a la zona de bares más de salir de noche que de tarde, nos metimos en un agujero oscuro que aún estaba medio vacío, y seguimos pidiendo cervezas. De vez en cuando intercalábamos el beber, con hablar a las chicas que pasaban a nuestro lado para llegar hasta el baño, sin demasiado éxito.
Cambiamos de pub, cuando la camarera nos pidió que dejásemos de molestar a las clientas, que ninguna se atrevía ya a ir a mear. Nos metimos en un sitio más grande, lleno de gente, había muchas chicas, nada más entrar fui corriendo al baño y pensaba que iba a hacer pis, pero era peor, tuve que sentarme con los pies flotando para no tocar el charco de orina que me rodeaba, mientras cagaba, intentando no tocar nada más aparte de la taza con mi trasero. Después de eso, salí, comprobé que no me había manchado y me limpié las manos en el lavabo. Después me miré en el espejo, me arreglé un poco el pelo y pensé para dentro: “Hoy pillas macho”.
Salí del baño y busqué a Noci, que estaba haciendo algo así como malabares tratando de impresionar a dos chicas que parecían extranjeras, aunque antes de que yo llegase ellas ya se habían ido riéndose.
-Joder tío, esas tías estaban a punto. -Me dijo.
-¿Sí? Bueno si eso luego podemos buscarlas, vamos a pedir algo.
Nos pedimos unas copas y decidimos que cada uno haría la guerra por su cuenta, ya que estábamos bastante motivados.
Probé un rato por la barra, pero la mayoría de las chicas ni si quiera me contestaban, después me fui a la zona más oscura del sitio donde había algunas que se quedaban en esa zona por razones obvias, pero no me tomaban en serio, varias dijeron que olía demasiado a alcohol y pensaban que me reía de ellas. La crisis de la clase media, por arriba no te hacen caso, y por debajo no se fían de ti. Ya se estaba acabando mi copa así que decidí ir a por otra y buscar a Noci, pero cuando estaba cruzando para la barra me lo encontré apoyado contra la pared mientras una mujer unos diez centímetros más alta que él y al menos quince kilos más, lo devoraba con la boca muy abierta de forma que todos veíamos sus lenguas forcejear allí en medio, mientras Noci metía mano a saco entre los apretados pliegues de la ropa de su chica. Lo primero que pensé fue: joder que asco. Lo segundo: joder qué cabrón. Acabé mi copa de un trago y me fui. Me pareció mejor idea que seguir dando pena.
Justo salí por la puerta y allí estaba ella, como ya dije antes, llevaba casi siete meses sin saber de ella, y estaba igual, genial, incluso mejor desde que se había deshecho de mí. Alta, delgada, morena, preciosa, con su distintiva nariz que tanto me gustaba y su boca pequeña color rojo vivo. Ni siquiera me fijé en con quién estaba, porque me moría de vergüenza, así que salí pitando hacia la izquierda, ella me vio.
-¿Rafa?
Mierda, pensé.
-Oh, hola María. Tengo algo de prisa… así que…
-Ah… sólo quería decirte hola. Y…
-Ya genial, ya nos veremos otro día. -Y seguí andando, sintiéndome un gilipollas. No pude ver cómo ella volvía a reunirse con sus amigas, para entrar en el pub.
Seguí andando por una enorme calle peatonal, estaba desierta y hacía muy buena noche, así que decidí seguir andando tranquilamente. Vivía bastante lejos de allí, así que caminaba lentamente jugueteando con las piedras que había por el suelo. Hacía unos veinte minutos que había salido del pub y empezó a sonar mi móvil, era Noci.
-¡Tío, tío! ¿Dónde estás?
-Yendo a casa, ¿Qué pasa?
-¡Tío esto se ha puesto loco! He salido corriendo quedamos al final de la Constitución en dos minutos, estoy yendo para allá. -Colgó.
Yo estaba justo allí así que me paré a esperarlo porque parecía muy nervioso. A los pocos segundos lo vi corriendo, por un callejón hasta que se paró junto a mí.
-¿Qué cojones te pasa? ¿Por qué has venido corriendo, te han pegado?
-¡Ojalá! Tío he visto a María y…
-Ah ya, si la has visto con alguien o algo así, prefiero no saberlo tío.
-No, no. No lo entiendes. Yo estaba liándome con el chopo ese, cuando pensé que ya era suficiente y salí a fumar. Me puse a un lado y vi cómo entraron María y sus amigas, que por cierto están buenísimas tronco, me las podías haber presentado cuando salíais.
-Sí ya, como si fuesen a hacerte caso.
-María te hizo caso a ti gilipoyas.
-Bueno ve al grano.
-Bueno pues las vi entrar y aparentemente nada raro. Pero cuando acabé el cigarro, entré y al abrir la puerta había muchísimos gritos, pensé que había una pelea, pero no. Era más bien como… había gente como tratando de huir hacia el fondo y ellas estaban todas juntas al final de todo, yendo lentamente… no sé salí corriendo, no sé qué cojones estaba pasando. -Se le notaba visiblemente acojonado, la frente le sudaba y había apoyado su mano derecha en mi hombro izquierdo.
-Bueno y qué…
-Tío, está jodidamente claro. Tu ex novia es una extraterrestre o zombi o monstrua o algo así, y sus amigas igual, y se están cargando a toda la puta gente de Sevilla. Y en cuanto nos pillen a nosotros nos van a matar también.
-¿Tú eres imbécil? ¿Cómo cojones va a ser eso cierto? Me habría dado cuenta si eso fuese cierto.
-Sí tienes verdad, probablemente lo de zombi sea imposible, y también podemos descartar que sean vampiresas, porque me acuerdo que una vez nos tomamos unas cañas con ella de día. Pero no sé, puede ser una alienígena que está conquistando el planeta y ha empezado por Sevilla o algo así joder. La verdad es que estaba visiblemente acojonado, pero bueno, después de todo estaba borracho y era medio gilipollas, ¿cómo iba a tomarlo en serio?
-Mira tío, vámonos a casa, tranquilamente y, ya mañana, se aclarará todo, ¿no?
-¡Espera! ¡He tenido una idea! Sacó su teléfono, pulsó un par de teclas y llamó. Joder esto no da señal, voy a volver a probar.
-¿A quién llamas?
-A la que me estaba enchufando antes. -Sonrió-. Un pibonazo… espero que haya sobrevivido. -Yo me reí por dentro cuando le escuché utilizar la palabra pibonazo.
-Claro que…
-Nada, he llamado tres veces, no da señal, su teléfono se ha debido de romper.
-Vaya, eso es algo extraño.
-Ah, ¿ahora me crees?
-Bueno… me empiezas a hacer dudar vamos a volver y miramos y… -No acabé mi frase y mi teléfono empezó a sonar, miré la pantalla: era María-. Rápido ¿qué hago, qué hago, qué hago?
-No lo cojas, nos quiere localizar para sorbernos los sesos. -No le hice caso y contesté al teléfono.
-¿María?
-Rafa… te fuiste tan rápido… no me dio tiempo a hablar contigo.
-Ah… no creo que sea el mejor momento para hablar, estoy bastante pedo y…
-Me gustaría verte hoy. -Me interrumpió.
-Estoy con Noci y nos íbamos… -Noci gesticuló algo tipo ¿estás loco? ¿por qué le dices nada?
Hubo una pausa.
-Ah, ¿estás con Noci? Mejor, mejor ¿Por qué no quedamos en algún sitio y tomamos la última y hablamos? Estoy con mis amigas así que Noci tampoco va a estar solo ni nada…
-Pero… ahora… es que…
-Tengo algo muy importante que decirte…
Miré a Noci, que me miraba con cara asustada como diciéndome, no seas gilipoyas, cuelga y vámonos de aquí.
-Vale. En el Blues en veinte minutos. -Aceptó y colgamos.
-¡Tío! ¿Pero a qué juegas? Nos van a asesinar cabrón.
-Déjate de mierdas. Si no quieres no vengas. Yo voy para allá. -Me giré y empecé a caminar hacia la Alfalfa.
-Espera… Me giré y vi como Noci miraba fijamente la calcomanía con el escudo de Batman que llevaba en la muñeca derecha. Voy contigo, voy a salvar tu puto culo y el de toda esta ciudad. -Yo evité reírme como pude, y caminé a su lado en cuanto me alcanzó. La verdad es que empezaba a pensar que era todo un poco extraño, ¿desde cuándo a María le caía bien Noci? Bueno tampoco había dicho que le cayese bien, pero siempre le había molestado mucho. Hasta que anduviésemos juntos.
Recordé la vez aquella, por su cumpleaños, que le había preparado una cena cojonuda en el salón de mi piso. Y cuando llegamos, Noci se había comido prácticamente todo y estaba jugando a la consola ahí en medio. Era imposible que María hubiese olvidado todo el rencor que le tenía.
-Oye Noci… es verdad, que es raro que casi parecía que quería que fueses tú también. Te odiaba.
-Y lo sigue haciendo. Dijo mientras cogía un palo del suelo y lo blandía como una espada, aunque era muy pequeño. Solo quiere que vaya, para comerme a mí también.
-¿Y qué hacemos? Si fuese cierto… digo ¿Vamos a dejar que nos maten tal cual?
-Ni de coña. Dijo agarrando un palo algo más grande. Vamos a meternos por el callejón de enfrente y vamos a espiarlas antes de que lleguen. Si hacen algo raro las molemos a palos y nos convertimos en los héroes del mundo. Sabía que había nacido para algo importante.
-A ver, pero es imposible. Solo es por si acaso.
-¡A ver gilipoyas, abre los ojos, esa tía me odia a saco, es imposible que quiera volver contigo subnormal, le mandaste una puta foto agarrándole las tetas a una chica horrorosa joder, asúmelo, nos quieren matar! -Tenía sentido. Todavía no me podía creer nada de lo que me decía, pero lo que acababa de decirme era una verdad como un templo. Sin embargo, de todo lo que había dicho, lo que más me había dolido no era que nos quisiesen matar, era que no quisiese volver conmigo. Me paré en seco y me senté en el suelo y metí la cabeza entre las rodillas.
-¿Es imposible que quiera volver conmigo verdad?
-Lo siento tío, no quería decírtelo así. Pero… es la verdad ¿no? Y en el fondo tú lo sabías también…
-Sí pero… es solo que en el fondo todos estos meses… esperaba que volviese.
-Mira tronco, ahora ya sabes por qué te dejo. Es una puta monstruo así que nos la cargamos, somos héroes, y mañana nos estaremos follando a putas tías de la tele joder.
-¿Eso crees? -Saqué la cabeza de entre las piernas y miré a Noci, que parecía ilusionado ofreciéndome su mano para que me levantase.
-Putas tías de la tele Rafa, te lo prometo. Agarré su mano y me levanté. Y ahora vamos a buscarte un palo decente a ti también, y… sí, llevaremos algunas piedras también. Para poder atacar a distancia.
El resto del camino lo pasamos recogiendo lo que nos pareció el mejor armamento que la calle nos podía dar. Después fuimos corriendo para llegar antes que ellas y nos escondimos detrás de los contenedores de basura de enfrente del Blues, que, por cierto estaba cerrado, igual que todos los bares de la Alfalfa. No habíamos visto una sola persona desde que habíamos salido hacía ya cerca de una hora, del pub. Nuestro arsenal en ese momento era de dos palos de unos cuarenta centímetros, y bastante delgados, cuatro piedras no muy grandes cada uno, una botella rota de cerveza que llevaba Noci, y habíamos conseguido arrancar dos tapas de dos contenedores individuales y nos las habíamos puesto debajo de las camisas a modo de coraza.
A los pocos minutos llegaron ellas, era justo la hora a la que habíamos quedado. Eran cuatro chicas en total y se apoyaron en la puerta del Blues a esperar. A dos las conocía, eran Elena y Ana, sus compañeras de piso, a la cuarta no la conocía, pero era guapísima, un poco más baja que María y con más curvas, aunque más bien delgada.
-No creo que vayan a venir. -Dijo la chica a la que yo no conocía.
-Sí, ten paciencia. Vendrá. -Respondió María.
-Eso espero. -Dijo la otra. Elena y Ana parecían no hacer mucho caso y hablaban entre ellas en voz más baja. Ese Noci… Y se empezó a reír. A lo que las tres respondieron riéndose también. Yo miré a Noci y estaba totalmente rojo y temblaba de miedo.
-¿Qué pasa con Noci eh? -Pregunto María de forma burlona.
-Me lo voy a comer vivo. -Dijo ésta, y sacó la lengua.
-Jajaja, ¡cómo eres! - Sonrió. Antes de que me diese cuenta a decirle algo, Noci había salido corriendo hacia ellas.
-¡Por los cojones me vas a comer puta harpía! -Y blandiendo su pequeño palo con las dos manos le dio un golpe en el brazo izquierdo a la chica.
-¿Qué cojones haces puto imbécil? -Dijo María-. Joder Rafa sal, te estoy viendo hostia. Luego te preguntas por qué no le presento a mis amigas a este idiota. Salí de detrás de los contenedores, todavía blandiendo mis armas y con mi tapa-caparazón en el pecho.
-No nos vengas con juegos, sabemos lo que intentáis. -Dije mientras salía y me acercaba a Noci.
-Eso… eso. -Dijo Noci que parecía más nervioso que antes-. Queréis comernos, os vi antes cargándoos a toda esa gente. -Se miraron entre ellas.
-¿De qué hablas? -Dijo la chica a la que Noci había golpeado.
-Antes en el pub había gritos entré y la gente huía de vosotras. Y antes habéis dicho que queríais comernos y…
-A ver gilipollas, no sé qué crees que viste, pero nadie huía de nosotras imbécil. Irías pedo como siempre. Y lo otro…
-Ah, ¿sí? ¿y por qué están todos los bares cerrados y no hay ni dios?
-Porque son las seis de la mañana y entre semana cierra todo sobre las dos subnormal. -Le interrumpió María.
-Pero… dijisteis que nos ibais a comer… -Pensé en voz alta, aunque de repente ya me imaginaba todo lo que iba a escuchar después.
-Sí gilipollas. Llevo un montón de tiempo pensando en volver contigo. Y, a mi amiga, le gusta Noci, bueno, supongo que le gustaba.
Noci se quedó seco, de pie, sin hablar y de repente me llegó un enorme tufo. Noci se había tirado uno de sus famosos pedos.
-Mierda… -Dije.
-Sí, mierda. -Dijo María-. Nos vamos de aquí, esta vez se acabó, para siempre, ¿vale? Estoy harta de ti, de tu amigo, de que hagáis cosas de capullos. Antes me parecías gracioso, pero al ver que no has cambiado nada, ya me he dado cuenta de que en realidad sois es un par de inadaptados.
-Yo… -Estaba con la boca abierta, no podía articular palabra. Realmente éramos gilipollas. Ellas caminaron hacia abajo y yo las seguí con la vista hasta que torcieron en una calle. Después miré a Noci que seguía congelado con la boca abierta, atufando la calle entera, con su tapa de contenedor debajo de la camisa, y un palo y media botella en las manos.
-Vámonos, Noci, anda.
-Oye… ¿las has oído?
-¿Las he oído qué?
-Cuando se iban, han dicho algo así como… se lo han tragado. Yo creo que las habíamos pillado y han hecho como una maniobra de evasión, ¿no? -Lo miré cariñosamente y le pasé el brazo por el hombro.
-¿Sabes? Creo que también me pareció oír algo. De hecho, creo que esta noche, no deberíamos de dormir. ¿Qué te parece si nos vamos de mañaneo para seguir alerta? Total, creo que voy a dejar este curro. Puedo dormir el resto del día.
-¿Y eso?
-Se acabó. -Me miró y sonrió, yo sonreí y entramos en una cafetería que estaba abriendo a pedirnos dos copas.


Mabel
Me ha gustado el cuento, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Raphael
Muchas gracias, Mabel, un aprecio.
adonis-fornido
como tratas a las fans
Inés
Eres un crack
Jorge Arda
Me declaro fan numer 1!! que intenso, como conectas..eres buen tio eres bueno!
Manolain
Así da gusto leer!! Me ha encantado, se ve que estas muy perturbado.
Alvarilto
Im-presionante!!
Marnaiz
Increíble relato! Muero de ganas de seguir leyendo más de este autor. Mis dies.
Filguei
Que grande jeje , me he sentido muy identificado en este relato !! un saludo
adonis-fornido
jajajajajajajajaja, ahora a darle duro al guion. FILGUEI
Akerbeltz
¡Cojonudo! Me encanta el estilo delirante y esos antihéroes tan a lo Bukowski. Estaré muy pendiente de lo que publiques, un saludo!
ManuEarl
Aqui hay potencial
an12es
Eres un Grande RAFA!!
miguelon
Mi voto desde madrid, muy chulo
The-lost-traveler
Jajaja llorando! Muy bueno!
marisa
Se lee casi sin respirar, fantastico!!
Gerardo
¡Tongo, tongo, tongo! Raphael, majo, tírate de la moto que aquí no hay cuatrocientos lectores por mucho que te los inventes. ¡Cómo te lo pasas! Ja , ja , ja.
Hank Moody
Hahahaha. Me he reído un montón.
Me recuerda a lo que escribía yo hace tiempo, antes de vender mi alma a esta mierda ciudad.
Mariano
Hola Raphael. Confieso que me gustó la historia. Pero creo que es importante ser serios. No sé si me pasa como al personaje de la historia y salgo blandiendo un palo porque me hayan hecho la cabeza Noci o Gerardo. Me guardo mi voto, y como dice Serrat quiero estar equivocado. Saludos. Mariano Nívoli.
samuel17993
Lo segundo: joder que cabrón.
qué cabrón
Y seguí andando sintiéndome como un gilipoyas. No pude ver como ella volvía a reunirse con sus amigas, para entrar en el pub.
gilipollas / cómo ella volvía
y vi como entraron María y sus amigas, que por cierto están buenísimas tronco, me las podías haber presentado cuando salíais.
y vi cómo
Además, he visto otros errores de puntuación. Por otro lado, los diálogos están mal, porque no pones guiones. Tiene bastantes errores de tipeo que se pueden arreglar.
La historia me ha gustado, salvo el diálogo y cómo se “arregla” lo de María y compañía, que me pareció como hecho muy rápido, mejorable. Aun así, por lo demás está muy bien: me recuerda por el lenguaje a I. Welsh. Mi voto.
Un saludete de Samuel.
Raphael
Gracias, tienes razón, se me han escapado bastantes fallos ortográficos. Los corregiré.
En cuanto a lo de los diálogos, es una simple cuestión de estilo.
Gracias por tu voto.