Tu amor clandestino,
donde anidan los buitres
esperando a tu presa,
a mi me pertenece.
Tus sucios labios,
que corroen el alma
pura de las vírgenes,
a mi me pertenecen.
Tus ásperas caricias,
que arrancan las escamas
de los más fieros dragones,
a mi me pertenecen.
Tus blasfemias de amor,
cuyo eco arranca a bocanadas
la roca más interna,
a mi me pertenecen.
Tus dientes de diablo,
entre los cuales trituras
mis roídos huesos,
a mi me pertenecen.
Tu lengua de fuego,
que humedece mi alma
seca y la incinera,
a mi me pertenece.

Mabel
Que bonita poesía, me ha gustado, un abrazo y mi voto desde Andalucía
EmmanuelDeBernard
Muchas gracias…
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