Entonces, las estrellas deciden suicidarse,
Se apagan lentamente
Y dejan millones de espacios oscuros y vacíos
Donde reina la más profunda soledad.
Es algo muy triste, Imposible de entender.
Y cuando pasan años y años,
Las estrellas se van desintegrando
Lentamente, se parten en pedacitos
Que vagan en el espacio susurrando en la nada
Hasta que chocan con algo.
Muchas veces me encontré con esos fragmentos.
He podido tocarlos, son fríos como el hielo y muy frágiles.
Pero con el calor se endurecen y brillan fuertemente.
Renacen, pero no vuelven a ser
La misma estrella que una vez
Alumbraron el firmamento.
Yo les pregunté, a las que pueden contestarme:
“¿Por qué decidieron hacer algo tan cruel?”
Ellas miran por lo bajo y no dicen nada
Algunas parecen avergonzarse.
Pero aquel día, como cualquier otro,
Un solo fragmento, brillando fuertemente
En el calor de una fogata, pudo contestarme:
“tenía miedo de la inmensidad del espacio,
Me sentía sola, tan alejada de otras estrellas,
Que decidí esparcirme en miles de lágrimas”;
“Que triste”; le contesté yo
Me miró largamente y luego dijo: “tienes razón”
Entonces fui yo el que baje mi mirada
Callado y cabizbajo. Caminando lentamente
Entre mi flor y mis volcanes
Observe cuarenta y tres veces la hermosa puesta de sol.


Mabel
Que bonita historia, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Blas
Profundo
Saludos desde México