Las luces del día se tornan multicolor, súbitamente dejo de extrañar al arcoíris. Por mi mente pasan los trabajos que tendré que hacer apenas llegue a mi apartamento de la 78th, los miles de automóviles que transitan en la ciudad damero. Debo ser raudo o sino perderé el tren, de nuevo, pero es que simplemente no puedo dejar de sentir la caricia del sol sobre mi rostro. Los edificios viejos disipan el polvo en sus trajes y se bañan en el cielo color cálido. La dama mira admirada su antorcha flambear, pues es el punto de fuga del sol, mientras a sus espaldas las torres gigantes son el fondo de la postal; la oscuridad, el póstumo epílogo de todos los que vemos al sol, entre la cordillera de concreto. Los taxis resplandecen como luciérnagas madrugadoras y los vidrios modernos prologan las luces nocturnas de neón. Las chicas caminan agrupadas, al son de las nubes en óleo; y poco a poco se desencadenan de sus abrigos gruesos hasta las rodillas, los doblan con delicadeza y exponen pura poesía sin plumas. Camino lentamente, al compás del sonido de los cláxones y de aquel negro que toca una canción de Louis Armstrong en su reluciente saxofón. Debo ir a comprar jugo de naranja y un poco de pan para mañana, pero no hay prisa, pues es atardecer en New York, el hermoso y único intermedio antes de la verdadera vida en ésta resucitante ciudad.
Gusadro

Patxi-Hinojosa
Me has transportado al inicio de una película “hollywoodiense”, y me ha encantado.Mi voto y un fuerte abrazo.
Gusadro
Muchas gracias Patxi, realmente ese es un pequeño sueño que espero se pueda realizar pronto. Un saludo desde Lima.
Aldana
Me gusta este micro, me gusta como escribes. Te dejo mi voto, saludos y te sigo
Gusadro
Muchas gracias Aldana, también me gusta mucho como escribes. Un saludo desde Lima.
Mabel
Que bueno, tu micro, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Gusadro
Muchas gracias Mabel, un saludo desde Lima.