Esta mañana, cuando desperté, el silencio era absoluto. La televisión mostraba escenas catastróficas de alguna guerra en alguna parte, pero no había sonido. Giré todos los controles y nada.
Abrí la ventana de mi departamento y Manhattan se revolcaba como una gata en celo, pero no se escuchaba sonido alguno.
La desesperación comenzó a hacer presa de mis nervios y corrí al teléfono para llamar a Martha para que viniera en mi auxilio, pero entonces caí en cuenta de que si me contestaba yo no iba a poder oír su voz.
Tal como estaba, sin bañar y con pijama, bajé a la calle a pedir auxilio. La primera persona con la que me topé, una señora de edad, elegante, distinguida, me vio gesticular, abrió su bolso y me dio unas monedas. Enseguida un joven, desgarbado, sin peinar, se me quedó viendo con curiosidad, luego esgrimió una sonrisa mientras se tapaba la boca con la mano, y finalmente soltó una carcajada y no paró de reír hasta que llegó a la esquina.
La calle seguía con su intenso trajinar pero yo no oía nada. Me acerqué a un policía y con gestos, porque tampoco oía mi propia voz, le pedí ayuda. El oficial me miró de arriba a abajo y con señas me pidió una identificación. Como yo salí corriendo de mi departamento no pensé en tomar mi cartera. El policía me puso esposas y supongo que me recitó la enmienda Miranda, porque yo lo veía mover los labios pero no lo escuchaba. Me resultó absurdo que me tratara de explicar que podía yo permanecer callado porque lo que dijera podía ser usado en mi contra en un juicio.
Cuando llegamos a la comisaría me interrogó un policía de los “duros”, pero como yo no le contestaba al no oírlo, trajo un psicólogo.
El especialista, más listo que los oficiales, en seguida percibió que yo no podía escuchar ni sabía leer los labios y me trajo una libreta para que le escribiera mis congojas. Le escribí entonces: “no oigo nada”.
En seguida garabateó algo en la libreta y me la mostró:
“No me extraña, trae usted sendos tapones de algodón en las orejas…”


Beatriz
Muy bueno, muy gracioso Vimon, Mi voto y un saludo.
VIMON
Me agrada mucho que te haya gustado el relato, Beatriz. Saludos.
Quique
Sigo destacando tu humor amigo, me haces reír. Pero además de ello, tu micro, no se limita al efecto cómico. La torpeza es siempre una ruptura de lo correcto y lo correcto no es más que lo necesario para que se sostenga el orden establecido. Y yo sospecho que el humor en tu escritua es la punta de lanza de una crítica despiadada a la cultura.
Mi voto y un abrazo grande.
VIMON
Muchas gracias, Quique. Me da mucho gusto que algunos amigos lectores, como tu, puedan encontrar en mis textos el oculto mensaje que muchos de ellos guardan. Te felicito por tu agudo sentido de observación y te mando un gran abrazo.
Orfeo
A veces es mejor salir a la calle con tapones en las orejas… ¡para lo que hay que oír!
VIMON
Muy cierto, Orfeo, y gracias por pasar y dejar tus comentarios.
ChristineCarcosa
Muy bueno, Vimon, como de costumbre. Te dejo mi voto y un saludo
VIMON
Muchas gracias, Christine, por tu visita, tus comentarios y tu apoyo.
Mabel
Que gracioso el relato, Vimon. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
VIMON
Me alegra que te haya resultado divertido el relato, Mabel. Un abrazo para ti.
Xailluz
¡Ay Vimon!, ese talento tuyo de llevar la imaginación del lector hacia conjeturas insospechadas y luego darle un portazo, en el buen sentido de la palabra, con esos finales tan inesperados e hilarantes. Mi voto, por cierto, y mi incondicional abrazo, obvio, desde Chile. Jajajaja… Me has alegrado este comienzo de fin de semana… jajajaja…
VIMON
Muchas gracias, amigo Xailluz, por tus generosos y estimulantes comentarios. Un abrazo.
Manger
Así somos la mayoría de las veces: estúpidos olvidadizos dominados por nuestros propios miedos. Excelente micro, amigo Vicente. Mis felicitaciones y un abrazo.
VIMON
Muy cierto, amigo Germán, y gracias por pasar y dejar tus generosos comentarios. Un abrazo.
VIMON
Gracias también al amigo Rafa Sastre.
Patxi-Hinojosa
Como siempre, excelente querido amigo Vicente. Estoy de acuerdo con los comentarios de los compañeros, también me has arrancado una sonrisa y una mueca de resignación ante lo cotidiano. Mi voto para portada y un muy fuerte abrazo. ¡Ah!, la imagen con que acompañas tu texto es muy original y también me ha ebcantado.
VIMON
Muchas gracias, amigo Patxi, por tu visita y tus precisos comentarios. Lo cotidiano y lo absurdo van muchas veces de la mano. Un fuerte abrazo.
pknounblog
Si un día me despierto, y no oigo nada, pensaré que estoy en el paraíso( que no sea permanente; no me vayan a decir cruel). Interesante y bien hilado relato. Si tengo que ponerle un pero, no ser el protagonista..
Mi voto y un saludo
VIMON
Coincido contigo, amigo. Un saludo y gracias por tu visita.
alex vargas
sigue usted en forma, y me ha gustado eso de la gata en celo. saludos
VIMON
Muchas gracias por tu visita y comentarios. Saludos.
VIMON
Gracias también a Agaes, a Luis González y a David Rubio. Saludos.
VIMON
Y también a Bastiemus…
VIMON
Y a Joapasa.
VIMON
También a Dora Rosendahl. Saludos.
alca
Como siempre original y genial. Mi voto una vez más y un saludo muy cordial y literario.
VIMON
Muchas gracias, amigo Alca. Un saludo fraterno.