Hechos de otro tiempo que huelen a salvajada desde una cavidad nasal lejana, chocan la mano a diario. Elegancia extraña de terciopelo rojo en sillas de color negro, bajo la luz imaginaria de lámparas de cristal. Nadie grita, hay muy poco que decir.
Las miradas escurren hasta el suelo no es hora de confesar nada porque todos los santos están presentes. La puerta se abre y cierra, salen los pasos y se esconden. Territorio ya explorado y defraudador.
Las barbaridades pensadas no se llevarán a efecto por lo aprendido ayer pero esperan la vuelta a la trinchera más cercana para dejar que los cuerpos acaricien de nuevo la tierra.
El malestar buscado y la inquietud, recuerdan momentos ingenuos que forman parte de la línea vital que nunca será una recta. El temor que erizaba la piel no fue para tanto.
El amor no dejó grietas, los surcos existen pero ese campo no se utilizó más y quedó a las afueras de la ciudad. Nadie pasea por allí.
Piel_de_Pollo

Michel-Richelieu
Un texto muy bueno, mi enhorabuena.
Mabel
Excelente historia, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Gusadro
Muy buena historia, un saludo desde Perú y mi voto.