Acto I
¿Qué sucedería si Atlas
decidiera no sostener ya
más el mundo,
si sus muñecas
se quebraran,
si dijeran ya no más?
¿Qué sucedería si Sísifo
se dejará aplastar por
la impertinente roca
que arrastra sin descanso
y mirando a Hades
a los ojos le dijese:
soy demasiado mortal
para tu condena infinita?
¿Qué sucedería si Penélope
terminará el paciente tapiz
y se levantara de la silla
para encontrar a alguien
que sí la amara?
Areté, hybris…
Palabras demasiado pesadas
para un ser tan liviano
como resultar ser
el ser humano.
Acto II
Mirando a los ojos a Medusa
siento, comprendo, todo su dolor;
el dolor de convertir en piedra
todo aquello que ama.
El dolor de quedarse
a un milímetro,
a un escaso suspiro
de suspirar.
Y la veo arrodillada
ante su verdugo, ante Perseo
(quien le rindiera
sagrada sepultura en la Égida)
pidiéndole que le desanude
el nudo del pecho.
Aunque el dolor es genético
¿o se transmite por la sangre?
Y las lágrimas de Medusa
se deslizan por los labios humanos
que besan a tientas,
como temiendo convertirse en piedra.
Acto III
Sísifo empleado en un banco
o en un supermercado
o en una cadena de montaje.
Ocho horas diarias,
cuarenta horas semanales,
ciento sesenta horas mensuales,
dos mil ochenta horas anuales,
de piedra, de arrastrar
el mismo pesado cuerpo
por lo túneles del bienestar,
de la hipoteca,
del dolor biológico que va a la escuela.
Las Sirenas contratadas
en una sucia película
o en una discoteca sirviendo
copas a ebrios Aquiles
o, en el mejor de los casos,
reflejándose en los ojos
de vacíos consumidores,
en algún palacio de congresos.
Venus viva,
con las manos temblorosas,
gracias a la química
que patenta la medicina;
llorosa y arrepentida
delante del espejo
por haber elegido a Marte
(aquel chico popular del instituto)
en lugar de a Vulcano
(el tímido y desgarbado
forjador de frases imposibles).
Y mientras eso piensa
maquilla las lágrimas moradas
que se deslizan por su rostro.
Odieseo mira la televisión
sentado en el sofá:
¡hace mucho tiempo
que nada sabe de Calispso!
Penélope terminó el tapiz,
ahora rebana cebollas lloronas
que crepitaran en el sofrito
y Telémaco (ya no busca un padre)
tumbado en la cama
espera que Minerva
le vuelva a llamar,
aunque,
también sueña con ser funcionario.
Y, en el último piso,
Cronos y Zeus debaten sobre
el tiempo. ¡Qué rápido
paso hijo mío! Parece
que fue ayer, cuando
éramos los dioses.
Desde que los paganos
llegaron con sus cruces,
la luz del cielo
se ha apagado.

Quique
Un poema excelente, sumamente original, con un ritmo trabajado y un humor fantástico. Tienes mi voto y un fuerte abrazo.
Michel-Richelieu
Muchas gracias por tu comentario, Quique. Un saludo.
Orfeo
Magnífico.
Michel-Richelieu
Muchas gracias, Orfeo.
Manger
Me ha traído a la memoria todos aquellos gratos recuerdos de joven traduciendo del griego los clásicos griegos, diccionario en mano, y aquellas lecturas tan absorbentes y mágicas de su mitología, sus dioses, titanes y figuras quiméricas; y al mismo tiempo disfrutar de ese tono cuasi cómico que le has dado a la temática en forma de poema. Estupendo, amigo Michel. Un abrazo.
Michel-Richelieu
Muchas gracias por el comentario y me alegra que te hayan vuelto a la mente esos gratos recuerdos, amigo Manger.
Mabel
Excelente poema referente a los Dioses de la mitología, me ha gustado mucho el leerla, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Michel-Richelieu
Muchas gracias, Mabel. Los dioses griegos tienen una profundidad maravillosa, a la par que se parecen tanto a nosotros. Un abrazo.
ChristineCarcosa
Excelente y muy original, Michel. Te dejo mi voto y un saludo
Michel-Richelieu
Muchas gracias Christine por tu comentario. Un saludo también para ti.
VIMON
Sencillamente excepcional.
Michel-Richelieu
Muchas gracias, Vimon.
PENELOPE
realemente me fascino… eres maravilloso..!! saludos y mi voto querido amigo…
Michel-Richelieu
Muchas gracias, Penelope, por tu comentario. Un saludo.
jfpoe
Sorprendido, como adepto de la mitología griega, te felicito.
Michel-Richelieu
Muchas gracias por tu comentario, jfpoe. Me alegra que te haya gustado.
Patxi-Hinojosa
A pesar de mi ignorancia “mitológica”, esta sucesión de suposiciones y realidades cambiadas me ha encantado, amigo Michel. Enhorabuena por el texto. Mi voto y un muy cordial saludo.
Michel-Richelieu
Muchas gracias, Patxi. Me alegra que te haya gustado el texto. Un cordial saludo para ti también.