Después de morir
Sagradas copas
para beber el llanto
que disfrazado de noche
delata las heridas.
Las lágrimas infinitas
jamás se secarán,
las paredes manchadas
ya no absorben nada.
La humedad se filtra
por todos lados
y siempre está
a pesar de la mano.
Mi mano, mi Dios,
todo tiembla,
espacio lleno de ruido.


Quique
Me gusta mucho este poema. Me encanta su laconismo. Mi voto y un gran abrazo.
Bicho.Reactor
Muchas gracias.
ChristineCarcosa
Precioso poema, Bicho
Bicho.Reactor
Gracias. Me alegra que te haya gustado.
Mabel
¡Qué bello poema! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Patxi-Hinojosa
Este poema se merece mi más sincera enhorabuena. Mi voto y un muy fuerte abrazo.